Lo difícil es dar el paso




Pareciera que cuando niños nos costara menos tropezar para volverlo a intentar una y otra vez, al menos eso uno aprecia en los peques cuando están aprendiendo a andar por si solos. Lo cierto es que a medida que envejecemos cada vez nos cuesta más dar el paso, en todo tipo de cosas, por ejemplo en buscar nuevas oportunidades de trabajo, en darle un giro a tu vida, en decidirte a viajar, hacer eso que tanto anhelabas, darte una nueva chance en el amor, en fin, son muchas cosas, lo cierto es que con el paso del tiempo, nos vamos perfeccionando en encontrar excusas para no hacer esto a aquello, enfrentarnos a nuestros temores, o trancas, en aceptar nuestras limitaciones o dejar de soñar, y eso es tremendo, porque cuando se van los sueños, se va la vida, se va la razón de vivir, y nos quedamos secos, como zombies deambulando sin sentido.

Suelo quedarme en un rincón del presente para observar el mundanal, y cada vez más veo gente triste, gente vacía que se llena con objetos, tratando de encontrar consuelo en sus vacías vidas, buscando infatigablemente la esquiva "seguridad", laboral, en el amor, en el hogar, en la calle, cuando lo que más les asusta es enfrentarse al mayor miedo, ese que levan dentro.

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