Cuando decir NO, no basta

Vivimos en un mundo que te obliga a muchas cosas, y donde decir No, está casi prohibido, debemos siempre acatar esto o aquello. El derecho ha oponerse abiertamente está casi en extinción, y yo me pregunto ¿Por qué? ¿Por que ya no basta la simple oposición, la negación franca ante una situación determinada? Los tiempos nos han llevado a que ahora tengamos que estar explicando, el porque NO, cuando podría ser simplemente porque se me ocurre y quedar ahí. Ahora, los no, deben ir con apellido, debes tener razones de peso para decir que no, los padres se ven obligados a dar explicaciones con los hijos cuando niegan algo, los trabajadores parecen no tener derecho a decir que no ante las exigencias de los empleadores, cada vez más abusivas, las parejas parecieran no tolerar un no, las autoridades no prestan atención cuando el pueblo dice no, en fin son muchos los no, que vagan impotentes, solitarios, incomprendidos, como si sufrieran una peste. Por favor, rescatemos los no que hemos olvidado, si no quieres asistir a una reunión familiar, si no estás de ánimo para salir a ese paseo, si no tienes ganas de hacer el amor, si no tienes ganas de hacer algo, defiende tus NO, alguien en lo más profundo de tu ser, te lo agradecerá. Ese pequeño espacio que está destinado sólo para tí, debes defenderlo a como de lugar, porque son muchos los que quieren invadirlo día a día. Aunque parezca increíble, tenemos derecho, creánme a simplemente decir NO.

¿Por qué te quejas?

De acuerdo con la definición del diccionario quejarse viene a ser el acto por el cual un individuo manifiesta su dolor o desgracia. Lamentablemente este acto cada día tiene más connotación y se ha hecho casi un hábito. Sí, lo que lees, un hábito, la gente como tú o como yo piensa que tiene el derecho a quejarse de todo, si bien, no estoy en desacuerdo que nos manifestemos por las cosas que no nos parecen, lo que me molesta es el quejarse por quejarse, ese insulto a toda manifestación creativa, no por nada existe el proverbio chino que dice "Si tu mal no tiene solución de que te lamentas y si tu mal tiene solución de que te lamentas" es decir, si pusiéramos en práctica éste proverbio, no debiéramos quejarnos por nada. Supongo que es mucho pedir que el mundo deje de quejarse, pero si al menos tú tomaras esa decisión, ya sería uno menos, sólo te pido, piensa un instante pequeño antes de abrir tu boca y expulsar tu queja, créeme serán muchos los que te lo agradecerán.

El séptimo sentido (de la felicidad)

Sin duda que todos conocemos los cinco sentidos conque la mayoría nacemos (vista, oído, gusto, olfato y tacto) y suele atribuirse el sex...