No hagas lo que a tí no te gusta que te hagan




Da la curiosidad por éstos días en que se celebra la Navidad y el Año Nuevo, que todo el mundo se vuelve bueno, porque se acuerdan que existen otros aparte de ellos mismos, y que el fin de año, da licencia para olvidar, total, éste año va a ser mejor, y todo va a cambiar. Pero el año tiene 365 días, y pareciera que el balance sólo se hace al último día, como rapidito porque hay que celebrar. Es por éste motivo, que me detengo un instante en aquel mandamiento que dice "No hagas lo que a tí no te gusta que te hagan", porque lamentablemente pareciera que el resto del año lo olvidaran...eso me lleva a otra situación digna de análisis como que no hay muerto malo (todos fueron unas bellas personas, etc., etc.)

Tan falso cómo esto, es la actitud de los seres humanos a fin de año, haciéndose regalos los unos a los otros y deseándose lo mejor del mundo (aunque muchos pudiesen no estar "ni ahí"), pero claro, viene el fin de año y todos queremos buenas vibras, y nadie quiere ver o acordarse de lo malo, total el año se acaba y otro lleno de esperanza viene asomando en el horizonte, cómo si el día fuera a tener más horas, el jefe un cambio de actitud, o el sol fuera a cambiar de color, así de pátetico parece que fuera lo que hay que aceptar, total es Año Nuevo y hay que celebrar. Salud señores, que más....

¿Gracias a Dios que es Viernes?



¿Cuántas veces habrás escuchado "gracias a dios que es viernes"? sin duda que la mayoría de las veces se debe porque viene el fin de semana y se puede descansar, pero más allá de ello, la exclamación involucra el tedio a la rutina, esa que nos va quitando las ganas de vivir...y eso se debe a que habitualmente estamos llevando la vida que no queremos, pero que no nos atrevemos a reconocer o a cambiar, porque es más cómodo quejarse. Si tú eres uno de los que pasa pensando en que ojalá llegue luego el viernes, quiero invitarte a cuestionarte, en lo siguiente. Si todos pensáramos de la misma manera, quiere decir que sólo un tercio del mes vale la pena vivir, ¿el resto de la semana es mero relleno? y de éste modo un tercio del año, y un tercio de la vida. Realmente te conformas con un tercio de felicidad, un tercio de plenitud, en fin, si no das gracias por el resto de los días, comienza a preocuparte, algo no está del todo bien en tu vida.

Lo que el dinero no puede comprar

Lo primero y fundamental que el dinero no puede comprar es el "Tiempo", el mismo que por éstos días escasea en la vida agitada que llevamos. Veo casas atiborradas de cosas materiales, autos lujosos que pasan todo el día estacionado, veo personas correr, sin saber a ciencia cierta a donde van, veo parejas que no pasean de la mano, veo ancianos solitarios, veo niños junto a otros niños yendo al colegio en furgón , veo madres comprando en el supermercado, veo gente absorta en sus celulares y tantas otras cosas más que no le encuentro sentido.

Trabajan, trabajan, para pagar esa casa o departamento, donde llegan tan sólo a acostarse, ese auto que viven cambiando, el cable que apenas ven, el celular que los tiene idiota, y los días pasan y pasan. Veo el tiempo, con las manos en los bolsillos pasearse entre nuestras vidas con su sonrisa placentera dichoso al observar  cómo todos corren de prisa, como tratan de alcanzarle en la dirección equivocada, como se esclavizan voluntariamente. También de la mano del tiempo, la veo a ella, doña "estabilidad" esa coqueta que a todos brinda su mejor sonrisa, para hechizarles, y decirle que la abracen, que se aferren a ella, cómo si ese fuese el fin de la vida.

Y en éste mundo agitado, donde todos corren y corren, la única pareja que veo pasear, son la de estos infames "tiempo y estabilidad" que tomados de la mano, van abriéndose camino cada día contaminando todo a su paso, dejando tras su rastro, cada vez más seguidores, seres que están dispuesto a todo por intentar cazarles, dominarles, o incluso sobornarles (tan de moda por estos días), pero que sencillamente "el dinero no puede comprar". 

¿Paciencia o Paz-Ciencia?



De acuerdo con el diccionario Paciencia es la “Capacidad de sufrir y tolerar desgracias y adversidades o cosas molestas u ofensivas, con fortaleza, sin quejarse ni rebelarse” o “tener calma o tranquilidad para esperar”  sin lugar a dudas que en ambos casos se requiere mucha entereza interior, estar bien con uno. La vida de hoy, exige grandes cuotas de paciencia, por eso que yo pienso que se debiera crear la ciencia de la paz, o la Paz-ciencia, una que estudie las variables a soportar, los potenciales de las personas, y entregue las herramientas a los seres humanos, cómo una especie de pronóstico  del tiempo, algo que diga más o menos así. Las extremas de paciencia para esta semana, serán los días martes y jueves, donde se avecina, un frente de alto sufrimiento, agravado por altas precipitaciones de intolerancia y abusos por doquier, por eso preocúpese de tomar un jugo de tolerancia por la mañana, y no olvide llevar su paraguas de inmunidad verbal. El resto de la semana se presenta con nubes de prepotencia que irán en aumento hasta el fin de semana, donde la corriente del buen humor espera contrarrestar éste frente, para así poder gozar de algo de tranquilidad la tarde del sábado y el domingo. Para los que van a viajar, se les aconseja llevar en su equipaje bebidas con alto grados de tranquilidad, para que así pueda dosificar su paciencia. Es todo por el día de hoy, buenas noches. Ahora que si lo piensas bien, podríamos decir que la paciencia es algo que para los tiempos de hoy, claramente es un concepto en extinción 
  

¿Cambiar es la consigna?

Cambio de gabinete, cambio climático, cambio en la estrategia, cambio de fondos de AFP, cambio de jugador, cambio de sexo, cambio de canal, cambio de gobierno, vota por el cambio, promesas de cambio, cambio de lado, cambio, cambio, ¡¡¡¡estoy harto de los cambios!!!! Mi ex mujer me intentó cambiar, te aconsejan cambiar por esto o aquello, que cambie mi actitud, mi forma de decir las cosas, mi forma de escribir, de pensar, de ser, de vestirte, de peinarte, tus hábitos alimenticios, tu negación a Dios, ¡que les pasa! ¿Por qué se debe cambiar todo? a veces me pregunto quien soy, o deje de ser, pues porque después de tanto cambio impuesto, ya ni recuerdo quien era.

Desilusión




A veces la vida, te expone a ciertas vivencias, donde no cabe otra invitada que la desilusión. Aún cuando no es bien recibida, ella interrumpe en tu vida y se sienta frente a ti con su hálito desolador. Entonces te preguntas ¿Por qué? ¿Por qué se presentó? y no logras encontrar respuesta ni consuelo. A veces estamos mal conectados unos que otros, y te duele ver, cómo aquellos que se consideraban tus amigos, reaccionan de una forma, cómo jamás imaginarías (porque a ti no se te pasaría por la cabeza hacer esto o aquello) 

Sin lugar a duda que la peor desilusión, es aquella que viene de tu propia sangre, de un padre quizás, de un hermano(a) tal vez, o de un hijo o hija. Esta última es la que nunca esperas y la que más puede llegar a doler, pues generalmente los padres tratamos de darlo todo, por nuestros hijos.

El tema es que no existe consuelo cuando ello ocurre. Podemos quizás tratar de hacernos los locos por un tiempo, o tratar de bajarle el perfil, pero sólo es un engaño pasajero, porque la verdad es que no queremos aceptar los hechos tal como son. Un extraño puede intentar engañarte, mentirte, estafarte, incluso golpearte, pero eso no se compara cuando el daño te lo hace quien más tu quieres.

La desilusión, agota, aplasta, desmoraliza, te deja sin fuerzas, pero no es mortal. Lo importante es que el efecto depende de ti, eres tú, quien puede controlar que tan adentro quieres que se introduzca por sobre tu piel, eres tú quien te puedes sobreponer y continuar la marcha.

La vida es demasiado corta, para vivirla con desilusión. 


Idea rondante



Hace días que la idea rondaba en su mollera como una polilla hostigosa, que no se cansa de dar vueltas y vueltas. Lo que nació como una descabellada tontería, se le fue quedando en la memoria como si fuese una de esas babosas, que abundaban en el lavadero de la vieja casona que le vio nacer. Ni siquiera era capaz de recordar cómo nació tal estupidez, lo cierto es que llevaba varios días despertándose a medianoche. Cansada del  sueño alterado, tomó la decisión que esta noche lo haría, a como diera lugar. Por eso se encontraba levantada; cuando la costumbre la encontraba en su mejor dormir. Se asomó a la terraza de su departamento para contemplar el escenario. No sabía si era el hecho de que nunca se había asomado a esa hora de la noche, pero le pareció que los trece pisos que le separaban del suelo se le hacían más distantes. El vehículo del doctor del quinto piso, no se encontraba en su estacionamiento que quedaba justo bajo su balcón, lo que le alivió, así no caería sobre el automóvil. Miró la caseta del conserje y la luz estaba prendida, lo que significaba que él estaba dentro. La torre de enfrente se hallaba mayormente con las luces apagadas, lo que le dio satisfacción; no quería testigos, no para la atrocidad que estaba dispuesta a hacer. De seguro su hijo le hubiese dicho- pero vieja estás demente, cómo se te puede ocurrir una barbaridad así, realmente tendremos que internarte… o su vieja  amiga Dolores, que los miércoles venía a tomar té – amiga esas no son cosas que haga una mujer de tus años, está bien para los chicos y aun así es reprochable… en fin, por eso no lo había comentado con nadie. Estaba inquieta, sus manos sudaban, decidió que no podía seguir postergando la decisión, abrió el ventanal y miró la hora en el reloj mural del comedor, volvió a mirar el estacionamiento despejado, no había testigos… no sabía si los nervios le traicionaban, pero su boca salivaba de manera estrepitosa, eso lejos de apesadumbrarle, le dio más ánimo. Se arrimó al respaldo del sofá, pues si bien no iba a correr, necesitaba impulsarse para llegar lo más lejos posible, tomó aire, estiró los brazos y se encaminó  a paso raudo al balcón, antes de aferrarse con ambas manos de la baranda cerró los ojos y finalmente lo hizo… con los ojos aun cerrados, fue imaginando la sensación de la caída, se limpió la saliva de la comisura de sus labios y pensó que mañana vería donde cayó el enorme escupo que había lanzado.

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Lo difícil es dar el paso




Pareciera que cuando niños nos costara menos tropezar para volverlo a intentar una y otra vez, al menos eso uno aprecia en los peques cuando están aprendiendo a andar por si solos. Lo cierto es que a medida que envejecemos cada vez nos cuesta más dar el paso, en todo tipo de cosas, por ejemplo en buscar nuevas oportunidades de trabajo, en darle un giro a tu vida, en decidirte a viajar, hacer eso que tanto anhelabas, darte una nueva chance en el amor, en fin, son muchas cosas, lo cierto es que con el paso del tiempo, nos vamos perfeccionando en encontrar excusas para no hacer esto a aquello, enfrentarnos a nuestros temores, o trancas, en aceptar nuestras limitaciones o dejar de soñar, y eso es tremendo, porque cuando se van los sueños, se va la vida, se va la razón de vivir, y nos quedamos secos, como zombies deambulando sin sentido.

Suelo quedarme en un rincón del presente para observar el mundanal, y cada vez más veo gente triste, gente vacía que se llena con objetos, tratando de encontrar consuelo en sus vacías vidas, buscando infatigablemente la esquiva "seguridad", laboral, en el amor, en el hogar, en la calle, cuando lo que más les asusta es enfrentarse al mayor miedo, ese que levan dentro.

Un Punto Azul Pálido ( Castellano)








No debemos perder de vista la real dimensión de nuestra realidad, somos miserablemente pequeños en la INMENSIDAD COSMICA; por favor, dejemos esos aires de grandeza que de pronto se nos vienen a la cabeza y sentémonos a agradecer cada segundo de vida que nos regalan a diario, ocupémonos de cosas que realmente tienen valor, amar, aceptar, dar, crecer espiritualmente, soñar, encontrar la paz,... es tan simple, que no lo hacemos porque estamos acostumbrados a desconfiar, dudar.  Vuélvanse niños, vulnerables y con esa capacidad de asombro que perdemos a diario, sonrían sin preguntarse por que, sin cuestionarlo, simplemente porque una sonrisa alegra a todo aquel que la recibe, disfruta al comer, al beber, acaricia, abraza, nútrete de energía positiva, y sobretodo cada noche y cada despertar no te canses de agradecer, y no mates la hormiga que se te cruza, pues tú también eres tan insignificante como ella.

¿Tienes miedo a morir?



Estoy seguro de que la mayoría que lea esto, va a contestar sin duda que no quiere morir...Yo quisiera agregar a ésta pregunta ¿Por qué? ¿Acaso eres feliz? Es casi seguro, que a pesar que no sean felices con la vida que llevan, se aferren a la misma de un modo casi maquiavélico, desesperado, como si la consigna fuera “ mantenerse vivos” como ese paciente desahuciado en la sala de hospital conectado a mangueras y tubos, donde todos sus familiares quieren que se salve.
Así como esos familiares que no logran ver más allá de sus narices y no piensan en el bienestar del enfermo, así la mayoría de los seres humanos están contagiados, se mantienen aferrados a trabajos que no desean, cumpliendo horarios y obligaciones que los consumen, hora tras hora, día tras día, año tras año; ansiando que el día de mañana ocurra el milagro que les cambie la vida. Se mantienen atados a relaciones tormentosas por no estar solos, o viven buscando amigos en las redes sociales. Podría enumerar un sinfín de otras  variables, pero no viene al caso.
Por eso antes de contestar la pregunta que origina éste texto, piensa un poco en la calidad de vida que llevas, quizás el tomar conciencia te pueda asustar más que la muerte.  

Conversando con las cosas mudas

Ciertamente el cielo no nos habla con palabras, pero nos habla a través de sus colores, sus nubes, sus resplandores, sus grises, sus  auroras y atardeceres, su inmensidad haciéndonos sentir pequeños, así también el mar con su majestuosidad, su oleaje o su quietud, sus azules, sus verdes, su espuma, su sonido al recogerse, o el reventar de sus olas. Los árboles con sus follajes, sus verdes, sus tamaños, sus formas, sus edades, sus curvaturas, se comunican día a día, sin pronunciar palabras.

Y entonces a través de la contemplación y en el más profundo silencio, mi ser se conecta con ellos, y aprendo, como aprendí escuchando la música mágica del mutismo, esa que penetra mi esencia y en la profundidad de mis fibras deja grabada las respuestas espirituales que necesito. ¿Alguna vez has caminado a pies descalzo por el pasto, la tierra, la arena, las rocas, el piso de madera, la cerámica, o el cemento? En todos estos actos puedes aprender, sólo depende de que tan consciente eres del momento.

Así como las cosas mudas nos conversan, así también el universo se comunica con nosotros, a través de las señales. Todos los días, el universo nos envía millones de señales, a través del clima, de alguien que conoces, un perro que se te cruza en el camino, una flor que crece en un jardín cercano, una canción, un regalo inesperado, una discusión, un llamado, en fin.

Lo más importante, es que "todo está en ti", si quieres mejorar tu vida, cambiar tu rutina, viajar, conseguir un sueño, créeme, todo comienza en ti, busca hacia tu interior, las respuestas del universo estás grabadas en tu alma. Presta atención a las cosas mudas, poco a poco, vas a aprender a escuchar.

Que tengas un lindo día, siempre puede ser el inicio de tus mejores días. Comienza por sonreír, hace bien.



Las plantas

Cuando el padre llegó del viaje, les trajo a sus hijas dos lindas plantas. Antes de entregárselas le dijo a la mayor Anisa que eligiera u...