Conversando con las cosas mudas

Ciertamente el cielo no nos habla con palabras, pero nos habla a través de sus colores, sus nubes, sus resplandores, sus grises, sus  auroras y atardeceres, su inmensidad haciéndonos sentir pequeños, así también el mar con su majestuosidad, su oleaje o su quietud, sus azules, sus verdes, su espuma, su sonido al recogerse, o el reventar de sus olas. Los árboles con sus follajes, sus verdes, sus tamaños, sus formas, sus edades, sus curvaturas, se comunican día a día, sin pronunciar palabras.

Y entonces a través de la contemplación y en el más profundo silencio, mi ser se conecta con ellos, y aprendo, como aprendí escuchando la música mágica del mutismo, esa que penetra mi esencia y en la profundidad de mis fibras deja grabada las respuestas espirituales que necesito. ¿Alguna vez has caminado a pies descalzo por el pasto, la tierra, la arena, las rocas, el piso de madera, la cerámica, o el cemento? En todos estos actos puedes aprender, sólo depende de que tan consciente eres del momento.

Así como las cosas mudas nos conversan, así también el universo se comunica con nosotros, a través de las señales. Todos los días, el universo nos envía millones de señales, a través del clima, de alguien que conoces, un perro que se te cruza en el camino, una flor que crece en un jardín cercano, una canción, un regalo inesperado, una discusión, un llamado, en fin.

Lo más importante, es que "todo está en ti", si quieres mejorar tu vida, cambiar tu rutina, viajar, conseguir un sueño, créeme, todo comienza en ti, busca hacia tu interior, las respuestas del universo estás grabadas en tu alma. Presta atención a las cosas mudas, poco a poco, vas a aprender a escuchar.

Que tengas un lindo día, siempre puede ser el inicio de tus mejores días. Comienza por sonreír, hace bien.



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