martes, 17 de enero de 2012

¿Se le ofrece otra vida al señor?


Te imaginas en un restaurant de la vida, donde se acercara un mozo, y te preguntara si estás conforme con esta vida o si acaso quieres otra vida y luego te ofreciera una carta con un sinnúmero de posibilidades, desde mendigo hasta presidente de tu país, entonces ¿que elegirías?. Y en caso de estar dubitativo, te propusiera poner tu actual vida en pausa y experimentar mientras tanto cualquier otra, hasta incluso tendrías la posibilidad de vitrinear en una pantalla virtual, la cual tendría un submenú de opciones. Como por ejemplo, podrías elegir ser mujer, entonces tendrías la opción de vivir como soltera, ser casada, con pareja, profesional o dueña de casa, etc. ¿Qué piensas? ¿Te gusta la idea? ser el propio gestor de tu futuro, a tu entera voluntad, antes incluso de nacer...algo así como un semidios.

No sé si sería interesante la vida bajo ese prisma, saber desde pequeño que serás exitoso, que no te faltará nada, sin duda no deja de ser tranquilizador, pero seguir un patrón determinado, te quita la posibilidad de equivocarse, esa forma que tenemos de aprender de las cosas, tropezando y cayendo tantas veces como sea necesario, hasta lograr superar la lección.

Como tema de ficción, no deja de ser interesante lo planteado, pero al menos mi posición prefiere la incertidumbre del mañana, la hace más interesante, más mágica, llena de probabilidades nuevas, y eso hace que sea maravilloso cada día despertar, sin saber lo que pueda pasar, tanto en tu vida, como en la de aquellos que te rodean.

Definitivamente, de estar en el restaurante, le contestaría al garzón, muchas gracias, pero estoy bien con mi vida y deseo terminármela degustando cada minuto hasta acabarla, y espero no dejar migajas de mi vida en el plato.

Sorpresas te da la vida


Cuando menos lo esperas, ocurre ese algo especial que te sorprende y que le da un sabor especial a tu vida.Hoy fue el llamado de mi hija mayor Tania, la lucecita que brilló en mi rutina...después de meses de invitaciones frustradas, resultó que podía juntarse conmigo a conversar, como padre e hija, (cada uno viviendo cosas distintas, ya no bajo el mismo techo).

Un bar porteño, fue el lugar de encuentro, y entre luces taciturnas, música moderna en pantalla grande, algo de humo por aquí y gente joven, conversamos un poco de la vida, recordamos momentos,nos escuchamos y sin decirnos más, refrescamos ese amor incondicional que existe entre un padre y una hija, y hago hincapié entre un padre primero hacia una hija, porque somos los padres (sin importar el género) quienes nunca dejamos de amar a los hijos, pase lo que pase en la vida, digan lo que digan, hagan lo que hagan, siempre serán esa semillita que salió de tí, y que de algún modo "te pertenece" (bajo nuestro sentido limitado de ver las cosas) porque en realidad nada nos pertenece, pero en fin, ese no es el punto, el punto es el momento vivido, esa pequeña con la que solía pasear en brazos luego de mi jornada laboral, había crecido y ahora compartía una cerveza y me contaba de sus proyectos, de sus vivencias, de sus metas, de sus miedos, de sus logros, de su sentir por la vida, y sin poder tomarla de la mano para sostenerla, protegerla, guiarla, debía escucharla y apoyarla a la distancia, sabiendo que ya sólo puedes aconsejar, porque ya abrió sus alas, y llegará tan alto como quiera, sin que tú puedas intervenir en nada.

Sé que mi etapa hoy, es la etapa de la contemplación de aquello que nació de tus actos, sin que ya nada puedas hacer...quedándote sólo la posibilidad de disfrutar de los logros, o consolarte por aquellos fracasos, donde a pesar de que las cosas no salieran bien, te puedes quedar tranquilo, si hiciste lo mejor que podías.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...