Cuando llega la noche


Me gusta escuchar música mientras escribo y pienso, y sueño, y cierro los ojos pensando una y otra vez, que estoy haciendo con mi vida. Para la mayoría lo correcto, aunque me resulte detestable, sin sentido, tiempo perdido y demás. De pronto hasta llego a pensar, que no tiene importancia lo que sienta o piense, lo que realmente importa es hacer lo correcto, lo común, lo tradicional.

Y antes de acostarme, siento como el preso condenado a cumplir su pena tras las rejas, que mis errores me tienen en este punto de la vida, en que sólo cuenta continuar, hacer lo que todos hacen, porque el tiempo de soñar ya quedó en el pasado. Quizás fue una etapa que olvidé vivir cuando niño, pero que ya no tiene vigencia, y es inútil reclamar como pérdida, porque nunca volverá.

Cuando llega la noche y siento el silencio nocturno, pienso en aquellas cosas que no tienen explicación, en los tiempos muertos, en los sinsabores, en las horas gastadas, en el cumplimiento fiel de un rol que nos hace parecer persona y lo que más me atormenta es estar caminando en un sendero sin fin, sin sentido, con lo única certeza que estoy perdiéndome en esa tediosa rutina.

Cuando llega la noche, una parte de mi se muere conmigo, pero debo callar porque los demás están contentos con mi actuar normal. La oveja volvió al rebaño, es lo único que cuenta pariecera dictaminar mi destino.

La Estrella que quería bajar a la tierra

Todas las noches, como de costumbre, la pequeña estrella se vestía de luz y se disponía a permanecer así hasta el amanecer. Su rutina le parecía más bien una pérdida de tiempo, algo sin sentido, ella quería ser una estrella fugaz, viajar por el espacio aunque tuviera que perecer en la travesía.

Un día, amaneció más nostálgica que de costumbre y sintió la voz de un niño que la señalaba desde la tierra diciéndole a su padre, “esa es mi estrella papá, si algún día muero viajaré hasta ella y me quedaré ahí para siempre, para estar vigilándote del espacio”. El pequeño de apenas 5 años tenía cáncer y su padre, no pudo contener las lágrimas ante lo exclamado por su hijo.

Desde entonces y con autorización del sol y la luna, la estrella podía acercarse un poco cada día para que el niño, la pudiera contemplar mejor. Al cabo de un año, a los ojos del pequeño parecía haber aumentado cinco veces su tamaño y cada día se la mostraba a su padre, quien imaginaba que aquella estrella venía en busca de su hijo. Mientras por una ventana, el niño miraba lleno de alegría, como la estrella se acercaba un poco más, en la otra su padre sollozaba acongojado por tal hecho (sólo su esposa lograba consolarle)

Lo cierto es que el infante extrañamente comenzó a mejorar, y mostró tal mejoría que los médicos no lograban dar crédito. Pero, como suele suceder, un científico alertó del acercamiento de la estrella y se produjo a nivel mundial, todo tipo de conjeturas, desde las más idealistas a las más fatídicas. Lo cierto es que el sol y la luna, le pidieron a la joven estrella comenzara a retroceder, porque los habitantes de la tierra se estaban asustando. A regañadientes hizo caso. En tanto el menor, comenzó a empeorar de salud. La estrella y el niño se iban apagando lentamente, una porque cuando había encontrado un sentido a su vida no podía ayudar al pequeño y el otro porque pensó que la estrella se había enojado con él y que lo rechazaba.

Cierta noche, la estrella desesperada por saber que éste agonizaba, decidió presentarse a través de un sueño. Aquella noche, el pequeño deliraba de fiebre, sus padres suponían lo peor, mientras éste susurraba las siguientes palabras "estrellita, estrellita, por qué me has abandonado"...Tras un instante los padres vieron como una luz iluminaba toda la habitación, el niño comenzó a sonreír, y la estrella le explicó al oído lo sucedido en la tierra. Después de un rato, se le bajó la fiebre y se recuperó totalmente. Desde entonces todas las noches, se sienta en la ventana con su padre en la ventana y conversan con su amiga estrella que le salvó la vida.

Cuando me siento perdido


Me gusta encontrarme en tus ojos

cuando me siento perdido

estándome con el sabor de tus labios

mientras regresas por la noche.

Sólo entonces logro fundirme

en un instante sin lamentos

que me transporte

más allá de las tinieblas.

Porque cuando estás conmigo

el perfume de tu piel

me embriaga los sentidos y

puedo sentir que la vida me sonríe.

No me canso de tus labios

adheridos a los míos, de noche de día,

y quedarme contemplando

mientras te hago mía.

Me gusta encontrarme en tus ojos

cuando me siento perdido,

me gusta abandonarme

entre el nido de tus piernas

donde se funde

el temor de mis sueños heridos.

Y me despierto a medianoche

sólo para reencontrarme en tus ojos

y saber que no estoy disipado,

como naufrago lacerado

a la deriva de tus silencios.

Bajo la luz de la luna,

me deleito con promesas incumplidas

tú dormitas y

yo perezco cada instante a tu lado

pleno de amor por ti.

****

¿Qué es para tí un beso?




El significado de el beso es el acto de tocar algo con los labios, generalmente a otra persona. Es una práctica habitual entre los humanos, también presente en otros primates y en otros órdenes de animales. Fijense que dice expresamente tocar algo con los labios, pero cuando hablamos del beso, lo primero que se nos viene a la mente es el contacto de los labios entre dos personas. Ahora, si me preguntas que es para mí un beso, te diría que es el acto íntimo más delicado que hay, y donde la entrega puede traspasar las barreras de los sentimientos. Sin duda que hay todo tipo de besos, de esos por compromisos (entre parejas con relaciones gastadas), besos donde sólo prevalece la pasión (que son el preludio para tener sexo) y los hay aquellos en que el sabor de los labios, la textura, la temperatura de la boca ajena, se te quedan grabados en la memoria a fuego. Siempre hay besos que son inolvidables, y aunque sin duda algunas veces los primeros son importantes, yo prefiero aquellos especiales, donde se conjugaron la ternura, con la pasión y esas ganas de transmitir a borbotones lo que estás sintiendo, esa emoción espantosa entre amor, deseo, locura, ternura...sin duda que un beso es una cosa mágica, de mucha entrega, donde la intimidad de dos personas se funde en ese contacto, en ese encuentro de labios, de lenguas, de bocas deseosas, de pasiones retenidas, de sentimientos encontrados, de miedos, de sueños, ilusiones, todo se desviste con un beso. Por que un beso te desnuda, hace que salga todo de tu ser, si en ese momento amas no quedará duda alguna, podrás rehusar tu entrega en palabras, en el control de tus sentimiento, pero si besas de verdad, entonces serás delatado. A mi me gustan los besos lentos, suaves, juguetones que comienzan como indefinidos rozando las comisuras, hasta atrapar de sorpresa el labio de la mujer besada, para atraparla, atraerla, poseerla, hacer que sepa que es mía desde el momento que la beso. Hay besos que te quitan el aliento, hay besos inesperados, hay besos tiernos, ardientes, fríos, deslavados, besos que defraudan, que en vez de encender apagan, pero no se trata de técnica, se trata de entrega, y cuando esa entrega no se produce, un beso se transforma sólo en el contacto físico de los labios nada más. En cambio, cuando la química llama, cuando los labios se atraen, cuando tu sientes que ya no aguantas más por besarla, y ella sólo quiere que la beses, entonces sólo entonces, puedes hablar de un verdadero beso. Y tú ¿Que opinas de los besos?

Soñé contigo



Tú ni siquiera lo sabes,
pero anoche soñé contigo,
cumplí mi deseo
y sentí la dulzura de tus besos,
la complicidad de los afectos encendidos,
y por un instante,
la vida me pareció más dulce.

La madrugada me arrebató la nostalgia,
y me descubrí
nuevamente en compañía de la soledad,
pero sonreí de dicha,
al saber que al menos en un sueño
pude tus labios sentir.

Seguirá la vida, seguirá la tuya y la mía,
por caminos distintos,
incluso ajenos totalmente,
pero yo podré cerrar los ojos
y por un instante recordar tus besos,
y la vida no me parecerá tan mesquina.

Quizás en otra vida, podrás ser mía,
en tanto seguiré soñando,
con la sola esperanza que algún día,
abriré los ojos,
y estarás conmigo.

Tú ni siquiera lo sabes,
pero anoche soñé contigo.

Simply Red - If You Don't Know Me By Now

Vejez


Desde pequeño me gustó observar a la gente mayor, siempre me llamaron la atención las canas, pero en el mejor de los sentidos, solía pensar en que ellos tenían un gran tesoro llamado "experiencia", habían recorrido caminos que yo ni siquiera lograba distinguir y me apasionaba escuchar sus historias. De algún modo pensaba que tal vez podía ahorrarme camino, que tal vez podría aprovechar los diferentes atajos en la cumbre de la vida. Luego aprendí que cada sendero es diferente, es personal, único e inigualable, inimitable. Porque aunque sigas las huellas de tus padres, quizás sólo puedas pisar las primeras, tarde o temprano, tendrás que pisar por ti mismo y serán tus huellas las que irán dejando el trazo de tus pasos. Sentado en algún sector de la montaña de mi vida, alcanzo a distinguir sólo algunos de mis pasos, sin duda los más recientes, ya que los anteriores lo más probable se hayan borrado con el tiempo. Pero veo más abajo los pasos fuertes y enérgicos de los que vienen más atrás, corriendo por alcanzarme y pasarme y por más que trato de decirles, que no se apuren, que cuiden su tranco, que de todas maneras llegarán, no me escuchan, como quizás tampoco lo hice yo en su momento. Y a pesar que ahora debo pararme a descansar para tomar más aliento, ese tiempo me permite contemplar el valle de los sueños y el sendero de la felicidad, ese por el cual transitan los sabios, los humildes, los de corazón grande, los que se preocupan más en dar que en recibir, y entonces valoro la vejez y admiro con más ahínco las canas de los más viejos, y también me alegro de tener las propias, porque eso me recuerda el tiempo pasado y el camino andado. Desearía que fuéramos más orientales cuando se trata de hablar de los viejos y el respeto que ellos se merecen, no por nada llevan canas y sin duda cada una de ellas es un baluarte digno de mi admiración. Cuida y respeta a los mayores, no por nada han andado más camino.

Meditar



La meditación (del latín meditatĭo, -ōnis) describe la práctica de un estado de atención concentrada, sobre un objeto externo, pensamiento, la propia consciencia, o el propio estado de concentración.

Sientate, acuestate o colocate apoyado contra la pared, lo importante es que adoptes la posición más cómoda y en la que puedas permanecer el más tiempo posible, luego inhala - exhala, y mientras lo repites, toma conciencia en éste acto, de tu cuerpo como el gran envase de tu espíritu, toma conciencia del tiempo presente, de tu respiración, de cada órgano de tu cuerpo y verás que algo comienza a pasar dentro de ti, sin que tú lo controles, una paz comenzará a invadirte, un letargo emocional, que se apoderará poco a poco de tu organismo, relaja tu rostro, el cuello, los hombros, la espalda, dejate abandonar y en ese estado de relajo, imagina que en el centro de tu cabeza se abre una pequeña abertura donde viertes agua tibia, deja que esa agua te recorra interiormente hasta el más mínimo rincón y toda la mugre interna liberala a través de tus extremidades, manos y pies, deja que el agua circule y fluya sin poner resistencia para que te vayas limpiando, purificando. Una vez que sientas que toda la escoria interior se ha aflojado y liberado, cierra las compuertas y por la misma abertura deja entrar ahora la energía cósmica, sentirás que la misma es más densa que el agua y a medida que va ingresando y ocupando espacio en tu organismo y sentirás una presión en el pecho, como si tus pulmones se hubiesen dilatado, y tus hombros extendidos, probablemente sentirás un peso en tus hombros, deja que las cosas fluyan, hasta que estés pleno. Entonces tu respiración será apenas perceptible, mantén ese ritmo tardío, y abandonate, dejate llevar, entregate en cuerpo y alma, tal vez ocurra algo muy especial que nunca olvidarás. De no ser así, no te preocupes, sólo regresa voluntariamente poco a poco, hasta que vuelvas a tomar conciencia, controla la respiración, mantén la concentración de la respiración y vuelve muy lentamente, abre los ojos despacios...

Sin duda la meditación, elevará tu espíritu a sensaciones más sublimes y te volverás más sensitivo ante las armonías y vibraciones de tu entorno, quizás sentirás a las flores, las aves y o los animales domésticos, camina por la playa e interna los pies en el mar y sentirás la vibración marina, creeme que no hay medio de transporte más especial que te pueda transportar en ésta vida.

Un abrazo cósmico y disfruten la experiencia.


¿Y tú, que esperas?


Pensamos en aquello que nos pasa, en aquello que sentimos, o que hemos dejado de sentir, en aquello que teníamos, en lo que nos hace falta, en el futuro o en el pasado, en fin, pensamos, pensamos, pensamos, cuando lo que debiéramos hacer es exactamente lo contrario, “es dejar de pensar”. Cuando lo hacemos, nuestra mente acostumbrada a estar activa busca entonces en que ocuparse y los sentidos se alertan, se produce una alteración interna que nos mueve en forma distinta, y entonces vemos aquello que estaba enfrente de nosotros y que no veíamos pues estábamos ocupados en pensar, o escuchamos aquello que nos decían o nos dijeron tantas veces pero que por estar pensando no logramos captar, y es entonces cuando sentimos que logramos abrirnos como se abren las flores al sol y permitimos que nos abrace la luz, que el cuerpo hable, que las sensaciones se apoderen de nosotros y nos invadan las emociones. La claridad se adentrará por esos embrollos oscuros que nos mantienen en tinieblas,  y el dejar fluir nos permitirá entrar en conexión con el  todo y la nada al mismo tiempo, y las nubes de tormento se disiparán de tu mente. Te invito a poner la radio, cerrar los ojos y escuchar una canción, sólo escuchar la melodía (sin importar si conoces o no la letra) trata ahora de rememorar cuando la escuchabas, ¿que sensaciones te producía, que sensaciones te produce ahora? recuerda sólo estamos hablando de sensaciones, déjate llevar sin trabas, olvídate de los pensamientos, date permiso por un instante, sólo para sentir…aún con los ojos cerrados e independiente de la música concéntrate ahora en tu cuerpo, en tus párpados, en tu boca, en tu cuello, en tus hombros, en tu espalda y ándate redescubriendo  físicamente, escucha lo que te dice tu organismo, quizás tengas un nudo en la garganta, como tal vez un dolor en el cuello, y quien te dice que tal vez tus manos te reclamen caricias, y más que pensar en ¿cuanto tiempo no estás con alguien? es preguntarte ¿cuanto llevas sin hacer sentir a tu cuerpo de verdad, cuanto tiempo que lo has privado de caricias puras, cariño, dedicación? ¿Hace cuanto que te alimentas de desdichas, preocupaciones por cosas mundanas a pesar de que no has perdido ninguno de tus cinco sentidos? ¿Qué esperas? ¿Qué te digan que vas a perder la vista? para mirar el sol, que perderás quizás el oído para tratar de escuchar el silencio, que no podrás oler, para concentrarte en el aroma de un café, una flor, el bouquet de la comida, el olorcito de la piel de tu hijo(a), de tu madre, o de ti mismo, esperas la posibilidad de quedar inválido para que sientas la urgencia de salir a correr, caminar, o bailar. En fin, podría decirte muchas cosas más, pero de nada servirán mientras no dejes de pensar. Anda coge un libro, mándale un mensaje a un amigo, escribe en un papel un deseo, cómprate un chocolate, sale a caminar, ve al cine, mira una puesta de sol o un amanecer, la luna o las estrellas, lo importante de veras es que tengas un momento para ti, para sentir, sólo sentir, dejando que las cosas fluyan, porque la vida se construye segundo a segundo, minuto a minuto y tú decides a voluntad como quieres que siga.

La vida te va entregando minutos gratuitamente (todavía no tenemos que pagar por un día más, un sueño más, una dicha más, una contemplación, una esperanza, un suspiro, una respiración) sólo depende de ti si esos minutos se los pasas a otros para que dirijan tu vida, o si los dejas olvidados, o si los canjeas por dinero o cosas, si los malgastas siendo desdichado o si los disfrutas a tu antojo, todo, absolutamente todo, aunque no lo creas, depende de ti.  
                                            *********

¿Qué hacer?

No saber que hacer se ha transformado en una constante por estos días, y es que mi mente está obnubilada, las dudas se golpean entre sí, y vuelvo a caer al abismo de la estupidez, si, digo estupidez porque siendo ya un proceso reiterativo considero que no puede ser otra cosa que estupidez pura, en su máxima expresión. Y desde la ventana de la cordura me apoyo en la conciencia para tratar de entender mi proceder, acaso mi desvarío y mientras contemplo mi ser en el espejo de la realidad, no puedo tener clemencia de lo que veo, porque no teniendo excusas aún no defino de una vez por todas que es realmente lo que quiero y me sigo arrastrando en una quema de horas que además arrastra a mis seres queridos al ver que no avanzo y me revuelco en la mediocridad. Es duro aceptarlo, aunque la indolencia ya es parte de mi piel, mi mirada taciturna se quedó apagada en unas horas pasadas y no logro ver la luz que me indica mi corazón, si, por que a pesar de toda esta desidia mi alma se encuentra serena y esa extraña calma es la que más me desconcierta, puesto que aún sin dar paso alguno, el desasosiego que me sobrecoge es meramente mental, quiero decir racional ya que en lo más insondable de mi entrañas la quietud se mantiene para mi sorpresa incólume. Y entonces deseo abandonar esta postura ilógica he intento obligarme a hacer aquello de sentido común, ese mismo sentido común que reniego pero que en el fondo ante el fracaso de mis actos, me veo forzado a tener que aceptar, por que ya no logro disfrutar mi libertad. Todo me empuja a perderla y con resignación trato de autoconvencerme, que es por un tiempo, que es necesario, que no significa renunciar a mis sueños, y de pronto sobrevienen las dudas nuevamente, acaso esos sueños no son más que una quimera que no tiene mayor alojamiento que en mi imaginación como una especie de salvavidas creado por mis tribulaciones y temores infantiles. Y trato de masticar, roer, y destrozar todo disfraz creado en el pasado para reencontrarme con mi esencia y me sumerjo en un mar de sensaciones que me arrastra sin poder aferrarme a algo que me sostenga y entonces en el vacío de las emociones sucumbo sin fuerzas, mientras el sonido del tiempo martilla mis oídos y mi inconsciente. ¿Qué hacer? Se repite en mi mente como el ir y venir de las olas que golpean el arrecife de mi vida y no teniendo una respuesta me aporreo contra las rocas de la realidad como una tabla a la deriva, esperando que quizás algo o alguien me rescate, aún teniendo plena consciencia que ello no ocurrirá.

Asombrarse


De acuerdo a la designación simple del diccionario, es “Sorpresa, o causar admiración” y entonces me pregunto ¿Será un término en extinción? Recuerdo que cuando niño uno se asombraba cuando iba al circo y veía un acto de magia o de equilibristas en las alturas, las piruetas de trapecistas, etc. A los ojos de un infante por entonces, prácticamente todo era asombro. Vienen luego los recuerdos de las primeras navidades y la magia del viejito pascuero (de aquel que bajaba por la chimenea para dejarte los regalos), y trato de continuar y aquí caigo en un profundo pozo, en una laguna de tinieblas donde los recuerdos asombrosos suelen tomar una connotación distinta, e inclusive “ridícula” para los tiempos actuales, como por ejemplo descubrir de donde venían los niños, o la sensación que te provocaba el saber que la niña que te gustaba te mandara un mensaje (no de texto, por entonces no existían los celulares) con un amigo, a veces un papelito de cuaderno, o simplemente un recado, para que nos juntáramos en la plaza, donde íbamos en grupo, y nos acomodábamos en una banca a conversar, sí a ¡Conversar! Sin fumar nada, ni ingerir alcohol, entre las seis y las nueve (en verano) antes en invierno. Hoy me asombro de haberlo vivido, porque parecen cosas de un siglo pasado, de novelas, de películas antiguas. Y entonces miro a mi alrededor, y lo que me asombra es que ya nadie “se asombra por nada”, casi parece una estupidez siquiera mencionarlo. En mi jardín de la casa, apegado a los ladrillos de entrada, salieron un racimo de honguitos color lila que miden unos 3 centímetros, son preciosos, pero díganme ¿a quien se los muestro? Lo más probable es que empiecen a darme consejos de cómo exterminarlos o echar éste u otro producto para evitar que salgan, etc., en vez de maravillarse por su sola aparición. Además una serie de gorriones, colibríes, zorzales y otros visitan la parte trasera de la casa, donde les dejo alimento, y me asombra lo sociales que son, cada uno respeta al otro, bajan, echan el alimento al piquito y luego se retiran, todos se alimentan y viven en armonía y me alegran con sus gorgoreos las mañanas. Desde la ventana del living de mi casa, veo las nubes, los cerros, amaneceres, atardeceres y aun me asombran sus colores, su magnificencia. Cuando llueve, me quedo escuchando el sonido de la lluvia, y me asombra de pronto la fuerza de la naturaleza y más me asombra que sea ¡Gratis!, en éste mundo que pareciera que hasta para respirar hubiera que pagar. Cada noche la luz de luna se cuela por la ventana de la cocina y no me deja de asombrar que ese satélite natural pueda reflejar la luz del sol a tanto miles de kilómetros. En fin podría nombrarte mil cosas más que aún me asombran, pero que tal vez no compartas como la mayoría… sólo me queda preguntarte ¿Y a ti hay cosas que te asombren?

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¿Por qué?


Los más dicen que fuimos creados a semejanza de Dios, y hasta cierto punto es creíble, pues podemos ver más allá de lo que pueden nuestros ojos, somos capaces de oír voces del más allá, somos la única especie que hace el amor, que crea, se maravilla, y otras más. Entonces me pregunto yo ¿Por qué? sí, ¿Por qué vivimos así? Si así ¿Cómo? me preguntarás. Y antes de responderte, permíteme hacerte otra pregunta ¿Crees que alguno de nosotros vive a semejanza de Dios? Es decir, ¿Crees que Dios iría todos los días a trabajar de cajero a un banco, o como guardia de un supermercado, o como conserje o bien como abogado de un estudio, o enfermera, profesor, ingeniero, etc., etc. para cumplir horarios, metas, para endeudarse, y llenarse de cosas, que al final de su vida no le servirían para nada, pues se iría tal como llegó? Y suponiendo que fuese así, ¿Para qué entonces nos dio la imaginación? ¿Para que la capacidad de soñar? ¿Para que la capacidad de maravillarte por la vida? ¿De que le puede servir a una cajera de supermercado? Sólo la distraería…ya sé, me dirás que mi punto de vista es demasiado negativo, porque esa cajera, después de su trabajo puede llegar a su casa, donde la esperan sus hijos, y entonces ella se sentirá feliz en ese mundo, ya que con su trabajo (que le absorbe la mayor parte del día) sus hijos (que son criados por terceras personas, abuelas, parejas, jardines, nanas) tienen para comer, vestirse, ir al colegio, y tener un techo. Ok, pero fíjate bien que los animales a su manera consiguen lo mismo y con menos esfuerzo, de hecho sólo los animales domésticos obedecen, el resto se las arregla solo, cosa que nosotros no podemos decir lo mismo, ya que dependemos de todo y de todos. ¿O acaso el indigente que duerme en la calle, no depende de la caridad de otros?

A veces me pregunto ¿Cómo sería el Jesucristo moderno? ¿Qué país elegiría para nacer? (Con tanto conflicto bélico y locos sueltos) ¿Cómo vestiría? ¿En que trabajaría? ¿Sería profesional? (¿podría optar a crédito universitario?) ¿Tendría tarjetas, chequera, cuentas bancarias en dólares? ¿Sería nuevamente hijo de un carpintero? ¿Se atendería en hospitales públicos? ¿Iría a programas de farándulas o se metería en un reality? ¿Qué diría el Papa si él le dijera que volvió? ¿Se comunicaría con sus fieles a través de Facebook, o crearía su propio twiter?

Y si él viniera y se presentara en tu casa y te preguntara ¿Por qué vives asÍ? ¿Qué le responderías?

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¿Y si hoy fuera tu último día?


¿Que pasaría entonces por tu cabeza? Se me ocurre que lo primero que te vendría a tu mente sería pensar en las cosas que te faltaron por vivir, en las cosas que dejarías de hacer, en las personas que dejarías de ver y compartir, en aquello que no le dijiste a un ser amado, o tal vez en que no alcanzarías a pedir disculpas por todos tus errores, en fin la lista puede ser interminable. Pero quizás en ese momento logres detenerte un instante para apreciar el sol, el cielo y si eres aún más privilegiado (como lo somos algunos) quizás hasta puedas contemplar el mar, y darte cuenta que esas cosas siempre estuvieron ahí, eras tú quien “no tenías tiempo para verlas”.

¿Crees tú que luego de saber que vas a morir, podría preocuparte si a tu auto le hace mantención? ¿Si la plata que tienes guardada alcanza para fin de mes? ¿O quien limpiará la casa? o ¿se preocupará de mantener tus zapatos ordenados como a ti te gusta? ¿Sí te vas a perder el partido de tu equipo el próximo domingo? o ¿Quién lavará a mano esa blusa que tanto cuidas? ¿Por qué sólo en ese instante le das un distinto valor a las cosas? Absurda pregunta me dirás, el tema es que te vas a morir ¿De que estoy hablando? Podrías responderme airado. Aquí quiero que me prestes atención, todos absolutamente todos vamos a morir y eso TODOS LO SABEMOS y luego te pregunto, SI LO SABEMOS, ¿por qué actuamos como si eso no nos fuera nunca a ocurrir? ¿Por qué entonces vivimos pendientes de obtener cosas, de lograr metas, de triunfar? Como si ese fuese el único objetivo. El sólo ESTAR VIVO ya ES MARAVILLOSO!!!!

¿Qué se necesita para disfrutar la música? ¿Para contemplar las estrellas? ¿Para apreciar la naturaleza? ¿Para salir a caminar? ¿Para amar? ¿Para dibujar una sonrisa en tu rostro? ¿Para dar un abrazo, una caricia, una mano? ¿Para agradecer que tengas la oportunidad de estar vivo? (¿cuantos espermios no lo logran?) en fin, muchas cosas más. Y vuelvo a preguntarte, para conseguir lo anterior, ¿Se requiere dinero? ¿Estudios? ¿Status?, la respuesta es absolutamente NADA!!!!!, vienes con TODO para SER FELIZ ¡!!!, entonces cambia esa cara, deja de pasarlo mal que a eso no vinimos y ENTREGATE a la vida, disfruta EL PRESENTE, rescata lo bueno del pasado (aún las cosas malas dejan aprendizaje) y despreocúpate del futuro (pierde cuidado que él sólo vendrá a ti).

Recuerda lo que decía un maestro Zen “Nunca puedo bañarme en el mismo río”, la vida NO SE DETIENE porque tú lo deseas, todo, absolutamente todo continúa su marcha sin distinción. Las horas pasan, los plazos se cumplen, los ciclos de las estaciones no cambian, las olas del mar llegan a la orilla de la playa, la luna y las estrellas aparecen en la noche, muere gente, otras que nacen, nada, nada se detiene.

Por eso cuando sientas pena, tristeza, desdicha, o que la vida te parece un castigo, pregúntate simplemente ¿Y si hoy fuera tu último día?

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"Me Falta"


Si hubieses consultado a alguien por la muerte de Wladimir Gutiérrez, con seguridad te hubiesen contestado que nadie lo conocía, pero si en cambio hubieses preguntado por “me falta” te darían todo tipo de pormenores de quizás el velorio más concurrido que haya sucedido en el pueblo de Santa Cruz.

Es que sin duda, no había piedra en ese pueblo desértico que no supiera de la existencia del mendigo más curioso que alguien pudiera haber conocido. Nadie podía precisar cuando llegó, incluso dicen los primeros habitantes que él ya estaba cuando arribaron, lo cierto es que formaba casi parte del paisaje la presencia de aquel mendigo que a pesar de que nunca le faltó nada, siempre conservó esa mueca característica de su rostro que parecía reclamar algo más, y acto seguido cuando le preguntabas que era, solía decir “nada”, dejándote con la sensación de no haber logrado su satisfacción total.

Así era Wladimir Gutiérrez un eterno inconformista que justificaba su desdichada vida, por la carencia siempre de algo, cuando andaba solo por la vida, se le oía decir que lo que le faltaba era una mujer, y aunque nunca lo confesara se sabía de amoríos tormentosos con mujeres jóvenes e incluso vírgenes que cayeron en sus redes, y de más de alguna mujer casada que le abrió sus puertas para pasar el frío de la noche que terminó seducida por éste infame. Lo cierto es que era de esos seres que no pueden ni dejan conocer la felicidad. Cuando añoraba un hijo, se supo de varías crías que le fueron imputadas, pero prefirió negarlas a todas, alejándose del pueblo.

Cuando volvió tiempo después, lo hizo en compañía de su fiel compañero, un pulguiento como él, que nunca le abandonó y que todos conocían como “el perro de me falta” porque Wladimir perdió su identidad bajo ese apodo que lo acompañó hasta su tumba. Fue un apodo que se acomodó a su estatura, a su piel tostada, a su pelo andrajoso, tanto así, que cuando era llamado por su verdadero nombre no atinaba, sólo su apodo le hacía reaccionar.

Fue así, como “me falta” trabajaba un tiempo en cada oficio en el pueblo, incluso hasta el padre Anselmo fracasó en su intento de mantenerlo como sacristán, la maestra Luisa tampoco logró que terminara sus estudios. Lo cierto, es que siempre se las arreglaba para que ocurriera algo que lo obligara a buscar otro camino, que justificara el que se aburriera donde estaba y así volver a mendigar. Ni siquiera la pequeña casa que le construyeron con el esfuerzo de todo el pueblo le satisfizo alguna vez, siempre decía que le faltaba algo y entonces sin más volvía a la calle. Ahí envuelto entre unas mantas abrazado a su perro parecía ser la postal que más le acomodada, ahí podía mantener su eterna postura de “me falta”, esa que compadecía a las mujeres mayores encariñadas con aquel que conocían desde niño.

Lo que nadie podía desestimar era que a pesar de todo, “me falta” poseía cierto ángel en su persona, que hacía que la gente lo quisiera, le confiara sus penas, porque él siempre estaba para todo aquel que lo necesitara, incluso se sabía que había salvado la vida a una mujer engañada y a un hombre cesante que intentaron acabar con sus vidas. Porque si había algo que “me falta” hacía bien, era escuchar. Decía tener siempre todo el tiempo del mundo para ser todo oídos. Y lo hacía con maestría, sabía guardar silencio, aun cuando a veces la ganas de preguntar le mordieran la lengua. De ahí que todo el mundo le tuviera cariño, porque si alguien tenía una pena, sabía que podía contar con “me falta”.

Lo que nadie pudo siquiera vislumbrar es que en el pueblo todos, incluso hasta el padre Anselmo, se acostumbraran tanto a “me falta”. Por eso, lo lloraron en demasía, todos tenían algo de “me falta” que llevaban dentro, la viuda que añoraba su marido, el hombre del negocio que añoraba tener tiempo para descansar, la joven que no encontraba un compañero, aquel cesante eterno que no hallaba trabajo por nombrar algunos, todos de algún modo encontraban refugio en “me falta” y cuando él murió se vieron enfrentados a su cruda realidad.

La mayoría sigue llevando consigo, la costumbre de “me falta” y arrastran la desdicha con ellos. Los menos, al verse sin él, decidieron ir por lo que realmente querían y llenaron el espacio que él dejó.

Dicen que los más débiles y necesitados, aún pelean por quedarse con “el perro de me falta”, de algún modo lo necesitaban para continuar viviendo.

Y tú ¿cuántos Wladimir Gutiérrez has conocido en tu vida, cuantos de ellos viven contigo y cuantos forman parte de ti?

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NO SÉ, NO CREO


NO SÉ, NO CREO

Cuando “NO CREO” decidió emprender el viaje hacia la India, no pensó que allí encontraría el gran amor de su vida. Era una hermosa mujer hindú, alta, de esbelta figura llamada “NO SÉ”, que solía pasear o orillas del río Ganges con su túnica color turquesa. Por las tardes solía caminar para contemplar las puestas de sol, mientras realizaba meditación. Su personalidad indecisa, deslumbró desde pequeña a los jóvenes hindú que solían admirarla. Pero al irse convirtiendo en mujer fueron esos ojos negros y su cabellera azabache lo que más cautivaba a los hombres. Fue eso lo que maravilló a “NO CREO” ese cutis, esa indecisión de su mirada ausente debajo de sus largas pestañas, esa presencia y ausencia que emanaba como un perfume afrodisíaco, ese soplo de mujer etérea, lo que lo atrajo perdidamente. De inmediato quiso acercarse, pero tímido e inseguro como era, no se atrevió a hablarle.

“NO CREO” entonces le pidió ayuda a un amigo hindú, para que intercediera entre ambos. Con el correr de los días y de los encuentros furtivos que les preparaba el amigo, fue aflorando la atracción entre ellos. Sin embargo, a pesar que la afinidad era cada día más fuerte, “NO SÉ” dudaba de ese amor por venir de un hombre de raza blanca y de distinta creencia religiosa. En tanto “NO CREO” que a esa altura estaba perdidamente enamorado, ponía en tela de juicio cuanto le contaba su amigo, quien le aseguraba que también ella correspondía ese amor, ese amor puro, diáfano, sublime, que traspasaba las fronteras, las razas, los credos, pero que ambos no se atrevían a reconocer.

Las noches estrelladas, sólo provocaban en “NO SÉ” más y más incertidumbre, y entonces escribía notas para ese hombre que la tenía trastornada, que ya no la dejaba meditar tranquila, dado que apenas cerraba los ojos, la apariencia de ese joven sonriente, de piel blanca, cabellos claros, y ojos pardos venía a su mente. Su corazón decía amarlo, pero ella dudaba, dudaba. Ese martirio quedaba impreso en el papel con tinta de su propio puño, donde reconocía esa pasión que le desbordaba, esa sensación de unirse de por vida a su espíritu, de pertenecerle, y entonces las vacilaciones la envolvían y le pedía que la olvidara, que era un amor platónico, que el gran Buda no estaría de acuerdo con esa alianza y que volviera de donde había venido. El mensaje era llevado por su fiel amigo, que se lo leía a “NO CREO” variando en parte los hechos para lograr que los enamorados se juntaran. Sin embargo, “NO CREO” no se convencía y pedía una y otra vez que le leyera las notas de su amada. Quería imaginarse junto a ella, abrazarla, mirarla a los ojos y confesarle cuanto la amaba, pero enseguida empezaba a decir en voz alta, que aquello no sería nunca posible, que eran delirios propios de su juventud, y que debía pronto regresar a su tierra. El amigo hindú, se desesperaba ante su reacción y por más empeño que hacía, por más que se esmeraba en conseguir unirlos, “NO CREO” más se convencía que ello no era permitido.

Fue así como una mañana, el joven hindú que llevaba una nota (donde ella insinuaba estar dispuesta a intentarlo) corrió hasta la habitación donde se hospedaba “NO CREO” con la alegría de la noticia que iba a darle, pero se encontró con ésta vacía. Preguntó a todo aquel que ubicaba a “NO CREO” por él, hasta enterarse que tomó el primer vuelo de la mañana de regreso.

Desolado el joven, por sentirse responsable al no haber sido capaz de unir a esa pareja de enamorados, decidió emprender su peregrinaje por el mundo contando esta historia a todo aquel que le prestara atención, para evitar que otros cometieran el mismo error.

Fue así, que después de varios años, en una mañana soleada y hallándose frente a una multitud de jóvenes sentados en el pasto que escuchaban atentos la hermosa historia, uno de ellos se levantó y le gritó: ¡Para buen hombre de contar la historia, porque yo voy en busca de esa mujer y será mía! La actitud segura del joven encantó al hindú quien al verle alejarse de la multitud, le preguntó a viva voz: Dime muchacho ¿Cuál es tu nombre?

El joven sonriendo dijo “LO CONSEGUIRÉ”.

Nota: No escuches a tus “NO SÉ” ni a tus “NO CREO”, ellos no te ayudarán. Sólo “LO CONSEGUIRÉ” sabe la ruta al éxito.

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SI, PERO

Dicen quienes le conocieron antes de su noviazgo con aquel infame, que “SI” era una bella doncella, querida y agraciada por todo el pueblo. Pero cómo siempre suele suceder la joven tuvo que enamorarse de un rufián que venía de otra aldea. La conquistó con su pasividad, con su indulgencia, incluso con su torpeza. Lo cierto es que dicen las malas lenguas que se casaron a la fuerza y fue entonces que nació “SI-PERO”, una niña que sin ser fea, no contaba con la belleza de su madre, y que sin ser lista, no contaba con la torpeza de su padre. La pobre niña, al poco tiempo fue abandonada, “PERO” se fue porque “SI” lo abandonó una mañana cansada de la vida que él le daba, y “PERO” sin “SI”, no era nada, así que una noche sin preocuparse por su hija le abandonó también.

Desde entonces la joven vaga por la vida dejando a su paso su descarnado destino. Le han visto seducir a hombres y mujeres sin distingo, no importando credo ni estrato social, y quienes han caído en sus redes, se vuelven seres insulsos, tristes, y que se arrastran por los caminos de la desazón y el desconsuelo. Es que una vez que “SI-PERO” te atrapa, todo se vuelve ambiguo, todo podría ser, sino fuera por la parte de “PERO” que domina a “SI”, y es que ella conserva ese optimismo y alegría de su madre, todo es posible para esa parte de su madre “SI”, entonces cuando quiere llevarlo a cabo, la parte de su padre “PERO” aflora y comienza a ver todas las trabas y complicaciones, aún cuando no las hubiera, y se deja abatir, pensando que es culpa del destino, por la desdicha que trajo el casamiento de ambos. Dicen que la joven al principio sufría por la suerte que llevaba a quien le conociera, pero con el tiempo fueron los mismos quienes le pedían se quedara, pues estaban acostumbrados a ella, le necesitaban para continuar sus vidas, esos destinos sin destino, esos caminos sin fin, esa forma de mirar sin mirar. Donde más había mediocridad le buscaban, casi le amaban, ella venía a representar la justificación a todo sufrimiento, a toda soledad, a toda carencia, ella era perfecta.

Cierto día, “SI-PERO” estaba distraída mirando por la ventana, cuando vio un joven apuesto en una moto que pasaba por el lugar. Se llamaba “PUEDO”. Sus ojos llenos de optimismo y poder, fueron hipnóticos para la parte de “SI”, que por primera vez venció a la parte negativa de su padre “PERO”, quien cansada de tanta tristeza, se aventuró con “PUEDO”. Él la llevó por caminos soñados, que nunca creyó conocer de verdad, a pesar de que en lo más hondo de su ser, lo anhelaba. En una noche de luna, decidió entregarse en cuerpo y alma a “PUEDO”, quien le enseñó su mirada. Tiempo más tarde, nació “SI-PUEDO”, un joven despierto que tenía toda la confianza de su padre y el amor incondicional de su madre. Dicen que “SI-PUEDO” anda en busca de todos los “PEROS” para destruirlos, y seduce a todas las “SI” que encuentra en su camino, para que su descendencia haga el resto.

Nota: Si te tienes algún “PERO” en tu vida, avísale a “SI-PUEDO” para que lo destruya.

El gato en la ventana


Es de noche y le siento maullar, me molesta, le tiro un zapato para que se calle, le golpea y cae mal sobre unas latas de zinc y queda herido. Maulló dos días más quejándose, no le presté ayuda por lo irritado que estaba. Ayer dejó de maullar para siempre.

Hoy tampoco puedo dormir, después de todo, creo que lo hecho de menos.

¿Por que no?

Siempre que estamos frente a algo que nos puede cambiar la vida en forma abismante, o que vislumbramos un modo de salir del pozo, nos viene esa sensación de negación, esa piedra en el camino con la que necesariamente tenemos que tropezar, o bien esa duda ¿dónde estará la trampita? la cosa es que por anga o por manga tenemos que fracasar o perder esa oportunidad, o dejarla pasar...y conformarnos porque resultaba ser demasiado bueno para nosotros, cómo si a nosotros no nos pudiese tocar. Es como si la mujer más bonita te mirara, y te dijeras (seguro que está mirando a alguien más, o me confundió con alguien), o si eres mujer y alguien te dice un piropo en forma directa (piensas, éste lo único que quiere es llevarme a la cama) En fin, estamos tan acostumbrados a aceptar el éxito como ajeno, que vivimos pensando cuando nos tocará a nosotros, pero cuando pareciera asomarse, lo primero que hacemos es negarlo, es desconocerlo, darle la espalda, pensar que hay una equivocación, que NO es para tí,¿y si estuviera bien? SI realmente era PARA TI ¿que pasaría.? Te invito a pensar en ¿Por que no?, quizás te asombres de la respuesta.

Todos merecemos una NUEVA oportunidad, cambia el switch de la NEGACION por el de la ACEPTACION, has un esfuerzo, déjate atrapar por el azar, cómo sabes que te va bien. Después de todo ¿Por que NO?

Que Dios te bendiga, Que Alá te abrace o Buda te guíe

No importa a quien te dirijas lo importante es la intención de invocar la protección divina en favor de una persona o una cosa. Esa es la cuestión, entender en su magnánima expresión el verbo “dar” , sólo entonces estarás en condiciones de recibir, sólo entonces habrás escuchado el cosmos y estarás en conexión con él. Sólo entonces el mar te pertenecerá, como el cielo, las estrellas, las nubes, el sol, los árboles, los pájaros, las montañas, y tantas cosas más, sólo entonces dejarás de ser pequeño para fundirte en la inmensidad, para disgregarte en la nada y el todo. Podrás caminar por la playa siendo arena, ola, roca, algas que más da, si todo te pertenece como tú a ellos, que importa ser un pez que es devorado, que importa ser el alga que bota el mar, que importa ser la concha que se esconde bajo la arena, si todo estaba aún cuando tu callabas, cuando tus ojos no sabían mirar, cuando tus pies no sabían andar, cuando tus manos no sabían tomar. Aún es tiempo de dar y dar más, dar con el alma, con integridad, y no esperes recibir de vuelta todo, quizás te lleguen en varias vidas más, lo importante es que tú no dejes de dar, no dejes para mañana lo que hoy pudiste entregar, ese beso, ese abrazo, esa palabra, ese minuto para escuchar, para contemplar, para callar. Por eso amigo(a) Que Dios te bendiga, que Alá te abrace o Buda te guié y que encuentres la paz que te ilumine, que tu espíritu esté en armonía y que sobretodo sepas dar, dar es la clave de la felicidad. Darle tiempo a tus padres, darle tiempo a los hijos, a tu perro, a las plantas, a las estrellas, a las mañanas, a los atardeceres, dar gracias a la vida, lo importante es dar. Un gran abrazo a todos los que les llegue éste mensaje de todo corazón.

¿Que es el tiempo?


Que es el tiempo, si para los enamorados no existe, y para los niños es sólo un segundo, una pequeña fracción, si es algo que nadie controla, que todos dicen tener cada vez menos, que los abuelos dicen que ya pasó y que les parece eterno cuando deben enfrentar la muerte. Que es el tiempo, si a pesar de que se puede medir no tiene la misma sensación, para el que espera, o el que está atrasado, o aquel que lo olvidó, o aquel que no puede vivir sin saber la hora que es, mientras la vaca que pasta en el campo no le interesa, y el que sueña con la mujer que ama le parece sólo un instante cuando está con ella y una eternidad cuando no está. Que es el tiempo, cuando esa noticia no llega, cuando no sabemos que pasó con aquel pariente enfermo o ese hijo perdido en el supermercado, cuando se está en un taco, o perdido en un bosque, cuando es de día o de noche, cuando estás en una fiesta o en completa soledad, cuando sientes que te pertenece o cuando deja de pertenecerte, cuando te obligan a la espera, cuando no se apura, cuando se detiene, cuando te persigue, cuando te vigilia, cuando te avisa, cuando se transforma, cuando se atrasa o se adelanta. Que es el tiempo, cuando hemos perdido la conciencia, cuando la eternidad nos viene a visitar, cuando hace frío en una sala de espera de hospital, cuando aquel que dijo iba a llamar no llama, cuando quieres que el mañana llegue o que desaparezca. Que es el tiempo, cuando se pierde a un ser querido, un hijo, un miembro o la moral, la esperanza, cuando piensas que ya no lo tienes más, porque fuiste desahuciado, cuando te quitan la dignidad, cuando violan tus derechos, cuando te arrebatan un sueño. Que es el tiempo, será aquello que perdí mientras lo buscaba, será aquello que nunca podré atrapar, será aquello que mejor debo olvidar, o mantener siempre en el recuerdo, será que habrá un solo tiempo, único, real, para todos por igual. Será una invención, una excusa para mantenernos atormentados, una manera de retenernos, de hacernos pagar por él, de vendernos. Que es el tiempo, me termino de preguntar.

¿Cuánto valgo?

He estado en éste último tiempo preguntándome ¿cuánto valgo? si para mi madre soy el tesoro más grande del mundo, para mis hermanos un hombre extraño que busca un camino diferente, para mi ex-mujer la última porquería del mapa, para mis hijos (depende de sus estados de ánimos y de algún modo de mi billetera) para los conocidos alguien que tomó un camino distinto y se perdió en él, para ciertos amigos alguien que se atrevió a ir contra la corriente, para el banco un deudor, para el sistema alguien que dejó de producir, para mi última amante un hombre excepcional, para el vecino alguien a quien poco trata, para mi perra fiel su amo y para mi mismo una eterna interrogante.

De algún modo debo ser la suma de todo esto dividido por lo racional, multiplicado por lo consciente, elevado al cubo de lo espiritual y el resultado de esto menos la opinión de aquellos que no me interesa su opinión.

En fin, hoy no estoy para contar cuentos, me miro al espejo y veo a alguien en quien no me reconozco, no puedo decir si mejor o peor, sólo que no puedo descifrar lo que tratan de decirme mis propios ojos y me extravió en mi propia mirada. No sé si logre reencontrarme y con ello poder responderme ¿Cuánto valgo?

Donde están nuestros niños

No me refiero a nuestros hijos, me refiero a esos niños que fuimos, tiernos, inocentes, alegres, puros...esos que soñaban con ser bomberos, jugadores de fútbol, basureros, astronautas, esos que queríamos jugar con el niño de la casa del frente, o de la esquina, que queríamos jugar con cualquiera que se nos acercara. Donde están esos niños, me pregunto mirándome al espejo, y viendo que en alguna parte de un tiempo pasado me perdí como tantos otros niños, que nunca fuimos lo que soñamos, que ahora ya no saludamos al vecino del frente, y es más no tenemos interés en él, menos en jugar, jugar, si no hay tiempo, ya no tenemos tiempo para jugar, y cuando nos invitan a jugar, pensamos que es una pérdida de tiempo. Donde quedaron esos niños, esos sueños, esos juegos, simples, donde sólo se necesitaban ganas de pasarlo bien, nada más, no se pedía plata, ni hacerse socio, ni ser de ningún partido político, o club deportivo, si eras niño y querías jugar, eras bienvenido, no se te pedía nada, sólo las ganas, ganas de correr, reír. Cosas tan simples, y hoy tan escasas.

Saber lo que se quiere

Lo más importante en toda empresa que quieras emprender, es saber lo que quieres, que es lo que realmente quieres conseguir, una vez teniendo eso, tendrás prácticamente el camino recorrido, porque sino sabes eso, todo lo que hagas no tendrá sentido, gastarás fuerza inútilmente, y no tendrás resultando, cayendo lo más probable en el desaliento. Pero para saber lo que realmente se quiere, no es fácil, hay que ir descartando cosas, desprenderse de otras, es limpiar, como cuando haces un aseo profundo en casas, y ves cosas que guardaste en el pasado y que ahora no tienen mayor sentido seguirlas cuidando, entonces las tiras, y te empiezas a sentir más renovado, tienes claro con lo que te quedaste. De ese mismo modo, debes limpiar tu espíritu, dejar atrás las cosas del pasado que sólo son peso, que son trabas para que avances por la vida, sólo deshaciéndote de esas cosas, encontrarás la fuerza para ver nuevas oportunidades, tu mente quedará más despejada, y sobretodo, debes abrirte, abrirte en el amplio sentido, a conocer, a buscar, a escuchar, a observar lo que quizás antes desechaste de plano por tus antiguas percepciones, debes darle una segunda oportunidad, a veces te sorprenderás hallar respuestas que no pensaste descubrir, el consejo adecuado en esa persona que no quisiste antes escuchar, y cuando aquello ocurra, agradece, agradece de corazón la nueva oportunidad, por que sin dudas estarás creciendo, ni importa cuanto, lo importantes es que no sigues estancado como antes. Una luz al final de la caverna, siempre es un aliciente para continuar. Que tengas un bello día, y que el proceso de limpieza de tu interior, te de fuerzas para seguir en éste arduo camino a la felicidad plena.

Las plantas

Cuando el padre llegó del viaje, les trajo a sus hijas dos lindas plantas. Antes de entregárselas le dijo a la mayor Anisa que eligiera u...