miércoles, 28 de marzo de 2012

Te invito

A cerrar los ojos antes de dormir, y a escuchar por ejemplo a Kenny G, y dejar que tus sentidos vuelen como un pájaro que se aleja del nido. En este vuelo, te invito a despedirte de uno de tus cinco sentidos, como si fuera condición para continuar el vuelo de tu alma ¿Cuál elegirías? Si eligieras el oír, ya no podrías seguir escuchando la canción de Kenny G que ahora escuchas, si fuera el olfato te perderías de sentir el aroma de las flores, de una taza de café, el olor a bebé, el perfume del cuerpo de tu pareja, etc., si eligieras el tacto, perderías la sensación de las caricias seductoras, de distinguir la suavidad de las sábanas, la textura de tu ropa, una toalla, el contacto de piel con piel, si fuera el gusto, te perderías los sabores de las comidas, la delicia de retener en tu paladar una frutilla, o un trozo de carne, o saborear un buen vino, y si fuera la vista, dejarías de ver lo maravilloso que se ve la ciudad de noche, las estrellas, la luna, los amaneceres, en fin mil cosas más.
Ahora te invito a volver del vuelo, y quedarte sentado en un sillón o acostado en tu cama, mirando la televisión y entonces ves un comercial de lotería o loto, o un programa que reparte miles de millones, ¿por cuanto estarías dispuesto a perder uno de tus sentidos? Si tu respuesta es por nada del mundo, entonces, cierra los ojos y duérmete, sabiendo que eres tremendamente millonario y agradece por cada uno de tus sentidos, después de todo, son tu gran tesoro.