martes, 31 de mayo de 2011

¿Cuánto valgo?

He estado en éste último tiempo preguntándome ¿cuánto valgo? si para mi madre soy el tesoro más grande del mundo, para mis hermanos un hombre extraño que busca un camino diferente, para mi ex-mujer la última porquería del mapa, para mis hijos (depende de sus estados de ánimos y de algún modo de mi billetera) para los conocidos alguien que tomó un camino distinto y se perdió en él, para ciertos amigos alguien que se atrevió a ir contra la corriente, para el banco un deudor, para el sistema alguien que dejó de producir, para mi última amante un hombre excepcional, para el vecino alguien a quien poco trata, para mi perra fiel su amo y para mi mismo una eterna interrogante.

De algún modo debo ser la suma de todo esto dividido por lo racional, multiplicado por lo consciente, elevado al cubo de lo espiritual y el resultado de esto menos la opinión de aquellos que no me interesa su opinión.

En fin, hoy no estoy para contar cuentos, me miro al espejo y veo a alguien en quien no me reconozco, no puedo decir si mejor o peor, sólo que no puedo descifrar lo que tratan de decirme mis propios ojos y me extravió en mi propia mirada. No sé si logre reencontrarme y con ello poder responderme ¿Cuánto valgo?

4 comentarios:

  1. Justamente creo que eres más que eso... más que un buen hijo, más que un bohemio, más que un padre de familia, más que un mal ex esposo, más que un nombre en rojo en la base de datos de un banco.
    A veces perdemos el enfoque correcto de las cosas y hasta de nosotros mismos pero solo basta con verte a los ojos con el corazón, con sentir que los rayos del sol de la mañana tren algo mejor después de la tormenta, basta con estar vivo y saber que tus hijos bien o mal con vos y con el mundo están sanos, basta con estar vivo y saber que lo único inapelable y irreversible es la muerte.
    Siempre van a haber pozos en donde caer, pero también esta en nosotros desarrollar la capacidad para ver ese halo de luz que nos de la esperanza suficiente para poder recargar las baterias y darle con todo a la vida...
    Nunca vas a saber lo que vales... porque simplemente no hay cifra que alcance para enfrascarte como persona.
    Acordate que siempre va a haber ventanas para abrir...
    Besos, Emme.

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  2. Mi estimado Esteban:
    En la ancestral cultura china, tasaban el valor de las personas según su peso corporal en oro, por eso al Buda lo pintan gordo, porque debió valer mucho oro.
    En nuestra cultura, valoramos a las personas por como son, por lo que hacen y lamentablemente, también, por lo que tienen o dejan de tener.
    Muchas veces me he sentido muy poco valorada como persona, pero es en esos momentos cuando me baja toda la rebeldía y digo, no. No necesito mirarme al espejo para saber quien soy y lo que valgo, porque conozco la naturaleza de mis sentimientos, conozco mis habilidades y destrezas o talentos, sé de lo que soy capaz y de qué no, conozco mis virtudes y defectos, y sé que valgo por mí misma, así como tampoco necesito la evaluación de alguien más para sentirme valiosa o no. Es mi modo de no dejarme aplastar por esos pensamientos que me bajan la autoestima.
    Lo que quiero decir, Esteban, es que tú eres quien eres, con todas tus virtudes y defectos, con todo el peso de tu propia historia sobre los hombros que te hacen ser el hombre que ahora se mira en el espejo tratando de descifrarse a través de sus propios ojos, y que quieras saber lo que vales, ya te hacer ser una persona que vale lo que pesa en oro.
    Es el peso espiritual el que vale oro, finalmente, a mi parecer. Y si has sido valiente para tomar otro camino, ten por seguro que eres muy valioso, tanto, que no tienes precio.
    Un abrazo inmenso, Esteban.
    Oriana.

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  3. Gracias Emme, por tus palabras. La verdad es que a veces el viento de la vida golpea las persianas de nuestras ventanas de la conciencia y la luz se nos diluye, entonces divagamos sin llegar a ningún lado, por no tener las cosas claras. Por eso agradezco al internet, que permiten que conversemos, que nos alimentemos como seres humanos, imperfectos, llenos de dudas, con ilusiones, sueños y caminando como bebes grandes que apenas podemos sostener nuestra estructura. También agradezco tenerte como una gran amiga a la distancia y recibir tu aliento. Quizás en otras vidas también nos ayudamos, nos conocimos, en fin.

    Recibe un abrazo de agradecimiento por recordarme que están las ventanas en mi vida.

    Esteban

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  4. Mi querida amiga Oriana, siempre sabia, siempre ahí, con ese toque especial que te caracteriza. Definitivamente eres un alma vieja (sólo el alma, por si acaso) en tu voz se encuentra concentrada la espiritualidad de otras vidas y siempre es grato recibir un comentario de tu parte. La vida te manda señales de pronto que no puedes negar que del cosmos te están cuidando, y me alegra que así sea. Tu amistad es prueba de ello, lo que valoro enormemente. Gente como tú hace que la vida tenga un sentido. Eres tú la que vale oro amiga, sin duda alguna. Cada vez que me interno en éste bosque de la espiritualidad me siento integro, completo, pleno, pero cuando los rayos de la humanidad me alcanzan, me siento extraviado no deseo volver a lo mundano y el bosque se me hace más inmenso a medida que lo recorro, empequeñeciendo mi ser ante el asombroso mundo que ven mis ojos, que palpan mis manos sin estirarlas, que oyen mis oídos, aun con las manos en ellos y entonces la vocecilla me llama, y sigo, sigo, por que este camino no tiene vuelta.

    Gracias por tus sabias palabras, las recogeré como una hermosa flor en el sendero de la vida, y disfrutaré de su aroma, mientras vemos que me depara el destino.

    Otro abrazo para tí amiga,

    Esteban

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