¿Qué es para tí un beso?




El significado de el beso es el acto de tocar algo con los labios, generalmente a otra persona. Es una práctica habitual entre los humanos, también presente en otros primates y en otros órdenes de animales. Fijense que dice expresamente tocar algo con los labios, pero cuando hablamos del beso, lo primero que se nos viene a la mente es el contacto de los labios entre dos personas. Ahora, si me preguntas que es para mí un beso, te diría que es el acto íntimo más delicado que hay, y donde la entrega puede traspasar las barreras de los sentimientos. Sin duda que hay todo tipo de besos, de esos por compromisos (entre parejas con relaciones gastadas), besos donde sólo prevalece la pasión (que son el preludio para tener sexo) y los hay aquellos en que el sabor de los labios, la textura, la temperatura de la boca ajena, se te quedan grabados en la memoria a fuego. Siempre hay besos que son inolvidables, y aunque sin duda algunas veces los primeros son importantes, yo prefiero aquellos especiales, donde se conjugaron la ternura, con la pasión y esas ganas de transmitir a borbotones lo que estás sintiendo, esa emoción espantosa entre amor, deseo, locura, ternura...sin duda que un beso es una cosa mágica, de mucha entrega, donde la intimidad de dos personas se funde en ese contacto, en ese encuentro de labios, de lenguas, de bocas deseosas, de pasiones retenidas, de sentimientos encontrados, de miedos, de sueños, ilusiones, todo se desviste con un beso. Por que un beso te desnuda, hace que salga todo de tu ser, si en ese momento amas no quedará duda alguna, podrás rehusar tu entrega en palabras, en el control de tus sentimiento, pero si besas de verdad, entonces serás delatado. A mi me gustan los besos lentos, suaves, juguetones que comienzan como indefinidos rozando las comisuras, hasta atrapar de sorpresa el labio de la mujer besada, para atraparla, atraerla, poseerla, hacer que sepa que es mía desde el momento que la beso. Hay besos que te quitan el aliento, hay besos inesperados, hay besos tiernos, ardientes, fríos, deslavados, besos que defraudan, que en vez de encender apagan, pero no se trata de técnica, se trata de entrega, y cuando esa entrega no se produce, un beso se transforma sólo en el contacto físico de los labios nada más. En cambio, cuando la química llama, cuando los labios se atraen, cuando tu sientes que ya no aguantas más por besarla, y ella sólo quiere que la beses, entonces sólo entonces, puedes hablar de un verdadero beso. Y tú ¿Que opinas de los besos?

Soñé contigo



Tú ni siquiera lo sabes,
pero anoche soñé contigo,
cumplí mi deseo
y sentí la dulzura de tus besos,
la complicidad de los afectos encendidos,
y por un instante,
la vida me pareció más dulce.

La madrugada me arrebató la nostalgia,
y me descubrí
nuevamente en compañía de la soledad,
pero sonreí de dicha,
al saber que al menos en un sueño
pude tus labios sentir.

Seguirá la vida, seguirá la tuya y la mía,
por caminos distintos,
incluso ajenos totalmente,
pero yo podré cerrar los ojos
y por un instante recordar tus besos,
y la vida no me parecerá tan mesquina.

Quizás en otra vida, podrás ser mía,
en tanto seguiré soñando,
con la sola esperanza que algún día,
abriré los ojos,
y estarás conmigo.

Tú ni siquiera lo sabes,
pero anoche soñé contigo.

Simply Red - If You Don't Know Me By Now

Vejez


Desde pequeño me gustó observar a la gente mayor, siempre me llamaron la atención las canas, pero en el mejor de los sentidos, solía pensar en que ellos tenían un gran tesoro llamado "experiencia", habían recorrido caminos que yo ni siquiera lograba distinguir y me apasionaba escuchar sus historias. De algún modo pensaba que tal vez podía ahorrarme camino, que tal vez podría aprovechar los diferentes atajos en la cumbre de la vida. Luego aprendí que cada sendero es diferente, es personal, único e inigualable, inimitable. Porque aunque sigas las huellas de tus padres, quizás sólo puedas pisar las primeras, tarde o temprano, tendrás que pisar por ti mismo y serán tus huellas las que irán dejando el trazo de tus pasos. Sentado en algún sector de la montaña de mi vida, alcanzo a distinguir sólo algunos de mis pasos, sin duda los más recientes, ya que los anteriores lo más probable se hayan borrado con el tiempo. Pero veo más abajo los pasos fuertes y enérgicos de los que vienen más atrás, corriendo por alcanzarme y pasarme y por más que trato de decirles, que no se apuren, que cuiden su tranco, que de todas maneras llegarán, no me escuchan, como quizás tampoco lo hice yo en su momento. Y a pesar que ahora debo pararme a descansar para tomar más aliento, ese tiempo me permite contemplar el valle de los sueños y el sendero de la felicidad, ese por el cual transitan los sabios, los humildes, los de corazón grande, los que se preocupan más en dar que en recibir, y entonces valoro la vejez y admiro con más ahínco las canas de los más viejos, y también me alegro de tener las propias, porque eso me recuerda el tiempo pasado y el camino andado. Desearía que fuéramos más orientales cuando se trata de hablar de los viejos y el respeto que ellos se merecen, no por nada llevan canas y sin duda cada una de ellas es un baluarte digno de mi admiración. Cuida y respeta a los mayores, no por nada han andado más camino.

Meditar



La meditación (del latín meditatĭo, -ōnis) describe la práctica de un estado de atención concentrada, sobre un objeto externo, pensamiento, la propia consciencia, o el propio estado de concentración.

Sientate, acuestate o colocate apoyado contra la pared, lo importante es que adoptes la posición más cómoda y en la que puedas permanecer el más tiempo posible, luego inhala - exhala, y mientras lo repites, toma conciencia en éste acto, de tu cuerpo como el gran envase de tu espíritu, toma conciencia del tiempo presente, de tu respiración, de cada órgano de tu cuerpo y verás que algo comienza a pasar dentro de ti, sin que tú lo controles, una paz comenzará a invadirte, un letargo emocional, que se apoderará poco a poco de tu organismo, relaja tu rostro, el cuello, los hombros, la espalda, dejate abandonar y en ese estado de relajo, imagina que en el centro de tu cabeza se abre una pequeña abertura donde viertes agua tibia, deja que esa agua te recorra interiormente hasta el más mínimo rincón y toda la mugre interna liberala a través de tus extremidades, manos y pies, deja que el agua circule y fluya sin poner resistencia para que te vayas limpiando, purificando. Una vez que sientas que toda la escoria interior se ha aflojado y liberado, cierra las compuertas y por la misma abertura deja entrar ahora la energía cósmica, sentirás que la misma es más densa que el agua y a medida que va ingresando y ocupando espacio en tu organismo y sentirás una presión en el pecho, como si tus pulmones se hubiesen dilatado, y tus hombros extendidos, probablemente sentirás un peso en tus hombros, deja que las cosas fluyan, hasta que estés pleno. Entonces tu respiración será apenas perceptible, mantén ese ritmo tardío, y abandonate, dejate llevar, entregate en cuerpo y alma, tal vez ocurra algo muy especial que nunca olvidarás. De no ser así, no te preocupes, sólo regresa voluntariamente poco a poco, hasta que vuelvas a tomar conciencia, controla la respiración, mantén la concentración de la respiración y vuelve muy lentamente, abre los ojos despacios...

Sin duda la meditación, elevará tu espíritu a sensaciones más sublimes y te volverás más sensitivo ante las armonías y vibraciones de tu entorno, quizás sentirás a las flores, las aves y o los animales domésticos, camina por la playa e interna los pies en el mar y sentirás la vibración marina, creeme que no hay medio de transporte más especial que te pueda transportar en ésta vida.

Un abrazo cósmico y disfruten la experiencia.


¿Y tú, que esperas?


Pensamos en aquello que nos pasa, en aquello que sentimos, o que hemos dejado de sentir, en aquello que teníamos, en lo que nos hace falta, en el futuro o en el pasado, en fin, pensamos, pensamos, pensamos, cuando lo que debiéramos hacer es exactamente lo contrario, “es dejar de pensar”. Cuando lo hacemos, nuestra mente acostumbrada a estar activa busca entonces en que ocuparse y los sentidos se alertan, se produce una alteración interna que nos mueve en forma distinta, y entonces vemos aquello que estaba enfrente de nosotros y que no veíamos pues estábamos ocupados en pensar, o escuchamos aquello que nos decían o nos dijeron tantas veces pero que por estar pensando no logramos captar, y es entonces cuando sentimos que logramos abrirnos como se abren las flores al sol y permitimos que nos abrace la luz, que el cuerpo hable, que las sensaciones se apoderen de nosotros y nos invadan las emociones. La claridad se adentrará por esos embrollos oscuros que nos mantienen en tinieblas,  y el dejar fluir nos permitirá entrar en conexión con el  todo y la nada al mismo tiempo, y las nubes de tormento se disiparán de tu mente. Te invito a poner la radio, cerrar los ojos y escuchar una canción, sólo escuchar la melodía (sin importar si conoces o no la letra) trata ahora de rememorar cuando la escuchabas, ¿que sensaciones te producía, que sensaciones te produce ahora? recuerda sólo estamos hablando de sensaciones, déjate llevar sin trabas, olvídate de los pensamientos, date permiso por un instante, sólo para sentir…aún con los ojos cerrados e independiente de la música concéntrate ahora en tu cuerpo, en tus párpados, en tu boca, en tu cuello, en tus hombros, en tu espalda y ándate redescubriendo  físicamente, escucha lo que te dice tu organismo, quizás tengas un nudo en la garganta, como tal vez un dolor en el cuello, y quien te dice que tal vez tus manos te reclamen caricias, y más que pensar en ¿cuanto tiempo no estás con alguien? es preguntarte ¿cuanto llevas sin hacer sentir a tu cuerpo de verdad, cuanto tiempo que lo has privado de caricias puras, cariño, dedicación? ¿Hace cuanto que te alimentas de desdichas, preocupaciones por cosas mundanas a pesar de que no has perdido ninguno de tus cinco sentidos? ¿Qué esperas? ¿Qué te digan que vas a perder la vista? para mirar el sol, que perderás quizás el oído para tratar de escuchar el silencio, que no podrás oler, para concentrarte en el aroma de un café, una flor, el bouquet de la comida, el olorcito de la piel de tu hijo(a), de tu madre, o de ti mismo, esperas la posibilidad de quedar inválido para que sientas la urgencia de salir a correr, caminar, o bailar. En fin, podría decirte muchas cosas más, pero de nada servirán mientras no dejes de pensar. Anda coge un libro, mándale un mensaje a un amigo, escribe en un papel un deseo, cómprate un chocolate, sale a caminar, ve al cine, mira una puesta de sol o un amanecer, la luna o las estrellas, lo importante de veras es que tengas un momento para ti, para sentir, sólo sentir, dejando que las cosas fluyan, porque la vida se construye segundo a segundo, minuto a minuto y tú decides a voluntad como quieres que siga.

La vida te va entregando minutos gratuitamente (todavía no tenemos que pagar por un día más, un sueño más, una dicha más, una contemplación, una esperanza, un suspiro, una respiración) sólo depende de ti si esos minutos se los pasas a otros para que dirijan tu vida, o si los dejas olvidados, o si los canjeas por dinero o cosas, si los malgastas siendo desdichado o si los disfrutas a tu antojo, todo, absolutamente todo, aunque no lo creas, depende de ti.  
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¿Qué hacer?

No saber que hacer se ha transformado en una constante por estos días, y es que mi mente está obnubilada, las dudas se golpean entre sí, y vuelvo a caer al abismo de la estupidez, si, digo estupidez porque siendo ya un proceso reiterativo considero que no puede ser otra cosa que estupidez pura, en su máxima expresión. Y desde la ventana de la cordura me apoyo en la conciencia para tratar de entender mi proceder, acaso mi desvarío y mientras contemplo mi ser en el espejo de la realidad, no puedo tener clemencia de lo que veo, porque no teniendo excusas aún no defino de una vez por todas que es realmente lo que quiero y me sigo arrastrando en una quema de horas que además arrastra a mis seres queridos al ver que no avanzo y me revuelco en la mediocridad. Es duro aceptarlo, aunque la indolencia ya es parte de mi piel, mi mirada taciturna se quedó apagada en unas horas pasadas y no logro ver la luz que me indica mi corazón, si, por que a pesar de toda esta desidia mi alma se encuentra serena y esa extraña calma es la que más me desconcierta, puesto que aún sin dar paso alguno, el desasosiego que me sobrecoge es meramente mental, quiero decir racional ya que en lo más insondable de mi entrañas la quietud se mantiene para mi sorpresa incólume. Y entonces deseo abandonar esta postura ilógica he intento obligarme a hacer aquello de sentido común, ese mismo sentido común que reniego pero que en el fondo ante el fracaso de mis actos, me veo forzado a tener que aceptar, por que ya no logro disfrutar mi libertad. Todo me empuja a perderla y con resignación trato de autoconvencerme, que es por un tiempo, que es necesario, que no significa renunciar a mis sueños, y de pronto sobrevienen las dudas nuevamente, acaso esos sueños no son más que una quimera que no tiene mayor alojamiento que en mi imaginación como una especie de salvavidas creado por mis tribulaciones y temores infantiles. Y trato de masticar, roer, y destrozar todo disfraz creado en el pasado para reencontrarme con mi esencia y me sumerjo en un mar de sensaciones que me arrastra sin poder aferrarme a algo que me sostenga y entonces en el vacío de las emociones sucumbo sin fuerzas, mientras el sonido del tiempo martilla mis oídos y mi inconsciente. ¿Qué hacer? Se repite en mi mente como el ir y venir de las olas que golpean el arrecife de mi vida y no teniendo una respuesta me aporreo contra las rocas de la realidad como una tabla a la deriva, esperando que quizás algo o alguien me rescate, aún teniendo plena consciencia que ello no ocurrirá.

La Casona y el perro lanudo

  Déjate llevar me decía mi inconsciente como si fuera la dulce voz de mi madre, parsimoniosa, la escuchaba una y otra vez, mientras hacia e...