Meticulosa a morir

                                                                    
Revisó cada detalle, su peinado, su vestido, el maquillaje, todo debía ser perfecto. Los preparativos para recibirlos estaban coordinados, las sillas dispuestas correctamente, a un rincón las cosas que se servirían. No consentiría ningún tipo de crítica. Repasó los últimos detalles. Se asomó a la ventana y comprobó que los primeros autos  estaban estacionándose. La noche era agradable, entre las nubes se apreciaba la luna sonriente, el patio se encontraba iluminado, entonces se recostó satisfecha. Poco a poco fueron llegando. El comentario general entre los asistentes fue lo bonita y elegante que lucía aún en el féretro.


Lucrecia

La mirada de mi madre quedó fija en el dibujo de un sol que asomaba tras la montaña, trazado con tiza en la muralla, seguramente por un niño...