Desilusión




A veces la vida, te expone a ciertas vivencias, donde no cabe otra invitada que la desilusión. Aún cuando no es bien recibida, ella interrumpe en tu vida y se sienta frente a ti con su hálito desolador. Entonces te preguntas ¿Por qué? ¿Por qué se presentó? y no logras encontrar respuesta ni consuelo. A veces estamos mal conectados unos que otros, y te duele ver, cómo aquellos que se consideraban tus amigos, reaccionan de una forma, cómo jamás imaginarías (porque a ti no se te pasaría por la cabeza hacer esto o aquello) 

Sin lugar a duda que la peor desilusión, es aquella que viene de tu propia sangre, de un padre quizás, de un hermano(a) tal vez, o de un hijo o hija. Esta última es la que nunca esperas y la que más puede llegar a doler, pues generalmente los padres tratamos de darlo todo, por nuestros hijos.

El tema es que no existe consuelo cuando ello ocurre. Podemos quizás tratar de hacernos los locos por un tiempo, o tratar de bajarle el perfil, pero sólo es un engaño pasajero, porque la verdad es que no queremos aceptar los hechos tal como son. Un extraño puede intentar engañarte, mentirte, estafarte, incluso golpearte, pero eso no se compara cuando el daño te lo hace quien más tu quieres.

La desilusión, agota, aplasta, desmoraliza, te deja sin fuerzas, pero no es mortal. Lo importante es que el efecto depende de ti, eres tú, quien puede controlar que tan adentro quieres que se introduzca por sobre tu piel, eres tú quien te puedes sobreponer y continuar la marcha.

La vida es demasiado corta, para vivirla con desilusión. 


Idea rondante



Hace días que la idea rondaba en su mollera como una polilla hostigosa, que no se cansa de dar vueltas y vueltas. Lo que nació como una descabellada tontería, se le fue quedando en la memoria como si fuese una de esas babosas, que abundaban en el lavadero de la vieja casona que le vio nacer. Ni siquiera era capaz de recordar cómo nació tal estupidez, lo cierto es que llevaba varios días despertándose a medianoche. Cansada del  sueño alterado, tomó la decisión que esta noche lo haría, a como diera lugar. Por eso se encontraba levantada; cuando la costumbre la encontraba en su mejor dormir. Se asomó a la terraza de su departamento para contemplar el escenario. No sabía si era el hecho de que nunca se había asomado a esa hora de la noche, pero le pareció que los trece pisos que le separaban del suelo se le hacían más distantes. El vehículo del doctor del quinto piso, no se encontraba en su estacionamiento que quedaba justo bajo su balcón, lo que le alivió, así no caería sobre el automóvil. Miró la caseta del conserje y la luz estaba prendida, lo que significaba que él estaba dentro. La torre de enfrente se hallaba mayormente con las luces apagadas, lo que le dio satisfacción; no quería testigos, no para la atrocidad que estaba dispuesta a hacer. De seguro su hijo le hubiese dicho- pero vieja estás demente, cómo se te puede ocurrir una barbaridad así, realmente tendremos que internarte… o su vieja  amiga Dolores, que los miércoles venía a tomar té – amiga esas no son cosas que haga una mujer de tus años, está bien para los chicos y aun así es reprochable… en fin, por eso no lo había comentado con nadie. Estaba inquieta, sus manos sudaban, decidió que no podía seguir postergando la decisión, abrió el ventanal y miró la hora en el reloj mural del comedor, volvió a mirar el estacionamiento despejado, no había testigos… no sabía si los nervios le traicionaban, pero su boca salivaba de manera estrepitosa, eso lejos de apesadumbrarle, le dio más ánimo. Se arrimó al respaldo del sofá, pues si bien no iba a correr, necesitaba impulsarse para llegar lo más lejos posible, tomó aire, estiró los brazos y se encaminó  a paso raudo al balcón, antes de aferrarse con ambas manos de la baranda cerró los ojos y finalmente lo hizo… con los ojos aun cerrados, fue imaginando la sensación de la caída, se limpió la saliva de la comisura de sus labios y pensó que mañana vería donde cayó el enorme escupo que había lanzado.

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Lo difícil es dar el paso




Pareciera que cuando niños nos costara menos tropezar para volverlo a intentar una y otra vez, al menos eso uno aprecia en los peques cuando están aprendiendo a andar por si solos. Lo cierto es que a medida que envejecemos cada vez nos cuesta más dar el paso, en todo tipo de cosas, por ejemplo en buscar nuevas oportunidades de trabajo, en darle un giro a tu vida, en decidirte a viajar, hacer eso que tanto anhelabas, darte una nueva chance en el amor, en fin, son muchas cosas, lo cierto es que con el paso del tiempo, nos vamos perfeccionando en encontrar excusas para no hacer esto a aquello, enfrentarnos a nuestros temores, o trancas, en aceptar nuestras limitaciones o dejar de soñar, y eso es tremendo, porque cuando se van los sueños, se va la vida, se va la razón de vivir, y nos quedamos secos, como zombies deambulando sin sentido.

Suelo quedarme en un rincón del presente para observar el mundanal, y cada vez más veo gente triste, gente vacía que se llena con objetos, tratando de encontrar consuelo en sus vacías vidas, buscando infatigablemente la esquiva "seguridad", laboral, en el amor, en el hogar, en la calle, cuando lo que más les asusta es enfrentarse al mayor miedo, ese que levan dentro.

Un Punto Azul Pálido ( Castellano)








No debemos perder de vista la real dimensión de nuestra realidad, somos miserablemente pequeños en la INMENSIDAD COSMICA; por favor, dejemos esos aires de grandeza que de pronto se nos vienen a la cabeza y sentémonos a agradecer cada segundo de vida que nos regalan a diario, ocupémonos de cosas que realmente tienen valor, amar, aceptar, dar, crecer espiritualmente, soñar, encontrar la paz,... es tan simple, que no lo hacemos porque estamos acostumbrados a desconfiar, dudar.  Vuélvanse niños, vulnerables y con esa capacidad de asombro que perdemos a diario, sonrían sin preguntarse por que, sin cuestionarlo, simplemente porque una sonrisa alegra a todo aquel que la recibe, disfruta al comer, al beber, acaricia, abraza, nútrete de energía positiva, y sobretodo cada noche y cada despertar no te canses de agradecer, y no mates la hormiga que se te cruza, pues tú también eres tan insignificante como ella.

¿Tienes miedo a morir?



Estoy seguro de que la mayoría que lea esto, va a contestar sin duda que no quiere morir...Yo quisiera agregar a ésta pregunta ¿Por qué? ¿Acaso eres feliz? Es casi seguro, que a pesar que no sean felices con la vida que llevan, se aferren a la misma de un modo casi maquiavélico, desesperado, como si la consigna fuera “ mantenerse vivos” como ese paciente desahuciado en la sala de hospital conectado a mangueras y tubos, donde todos sus familiares quieren que se salve.
Así como esos familiares que no logran ver más allá de sus narices y no piensan en el bienestar del enfermo, así la mayoría de los seres humanos están contagiados, se mantienen aferrados a trabajos que no desean, cumpliendo horarios y obligaciones que los consumen, hora tras hora, día tras día, año tras año; ansiando que el día de mañana ocurra el milagro que les cambie la vida. Se mantienen atados a relaciones tormentosas por no estar solos, o viven buscando amigos en las redes sociales. Podría enumerar un sinfín de otras  variables, pero no viene al caso.
Por eso antes de contestar la pregunta que origina éste texto, piensa un poco en la calidad de vida que llevas, quizás el tomar conciencia te pueda asustar más que la muerte.  

Conversando con las cosas mudas

Ciertamente el cielo no nos habla con palabras, pero nos habla a través de sus colores, sus nubes, sus resplandores, sus grises, sus  auroras y atardeceres, su inmensidad haciéndonos sentir pequeños, así también el mar con su majestuosidad, su oleaje o su quietud, sus azules, sus verdes, su espuma, su sonido al recogerse, o el reventar de sus olas. Los árboles con sus follajes, sus verdes, sus tamaños, sus formas, sus edades, sus curvaturas, se comunican día a día, sin pronunciar palabras.

Y entonces a través de la contemplación y en el más profundo silencio, mi ser se conecta con ellos, y aprendo, como aprendí escuchando la música mágica del mutismo, esa que penetra mi esencia y en la profundidad de mis fibras deja grabada las respuestas espirituales que necesito. ¿Alguna vez has caminado a pies descalzo por el pasto, la tierra, la arena, las rocas, el piso de madera, la cerámica, o el cemento? En todos estos actos puedes aprender, sólo depende de que tan consciente eres del momento.

Así como las cosas mudas nos conversan, así también el universo se comunica con nosotros, a través de las señales. Todos los días, el universo nos envía millones de señales, a través del clima, de alguien que conoces, un perro que se te cruza en el camino, una flor que crece en un jardín cercano, una canción, un regalo inesperado, una discusión, un llamado, en fin.

Lo más importante, es que "todo está en ti", si quieres mejorar tu vida, cambiar tu rutina, viajar, conseguir un sueño, créeme, todo comienza en ti, busca hacia tu interior, las respuestas del universo estás grabadas en tu alma. Presta atención a las cosas mudas, poco a poco, vas a aprender a escuchar.

Que tengas un lindo día, siempre puede ser el inicio de tus mejores días. Comienza por sonreír, hace bien.



¿Es aburrida tu vida?



Más allá de la respuesta que se te venga de inmediato a la mente, el asunto es ¿Qué tan consciente eres de tu vida? y con esto me refiero a que sin duda la mayoría son rutinarias, pero esa no es la cuestión. El tema es cómo vives día a día, hora a hora, minuto a minuto. Con esto quiero decirte, que, a pesar que realices aparentemente lo mismo, en el fondo depende de ti que sea aburrido o incomparable, ya sea que cambies el trayecto a tu trabajo, acudas a un restaurante distinto de aquel donde habitualmente almuerzas, que te juntes con un amigo(a), un hijo(a), vayas al cine o invites a tomar un café después del trabajo a alguien que hace tiempo no veías, o simplemente camines, disfrutando de un instante para ti (algo que pareciera estar en extinción por estos días) Un instante “para uno mismo” puede ser más que la diferencia de tu día.
Siempre, y créeme cuando digo siempre, existe la posibilidad de que tu vida sea otra, y de ti depende que sea una oportunidad maravillosa. Si luego de leer esto piensas que la tuya es aburrida, entonces date por afortunado, pues estás a tiempo de cambiarla, pues reconocerlo es el comienzo del camino; y si por el contrario, eres de esas personas que hace de cada día una experiencia especial, tienes la responsabilidad de ayudar a otros. No hace falta que prediques, son los hechos los que mandan, cuando otros vean la sonrisa en tu rostro y la luminosidad en tus ojos, créeme que se van a preguntar a que se debe, y si eso les hace click, ya habrás cumplido. Y tú ¿En qué grupo estás?

La Casona y el perro lanudo

  Déjate llevar me decía mi inconsciente como si fuera la dulce voz de mi madre, parsimoniosa, la escuchaba una y otra vez, mientras hacia e...