Es tiempo de contemplación, desde la meseta de mis años observo la llanura de mi pasado y el pasto es verde, frondoso. Entonces abro las alas de mi espíritu y planeo de vez en cuando, y me elevo a cada instante buscando la plenitud de mi vida.
Cuando decir NO, no basta
Vivimos en un mundo que te obliga a muchas cosas, y donde decir No, está casi prohibido, debemos siempre acatar esto o aquello. El derecho ha oponerse abiertamente está casi en extinción, y yo me pregunto ¿Por qué? ¿Por que ya no basta la simple oposición, la negación franca ante una situación determinada? Los tiempos nos han llevado a que ahora tengamos que estar explicando, el porque NO, cuando podría ser simplemente porque se me ocurre y quedar ahí. Ahora, los no, deben ir con apellido, debes tener razones de peso para decir que no, los padres se ven obligados a dar explicaciones con los hijos cuando niegan algo, los trabajadores parecen no tener derecho a decir que no ante las exigencias de los empleadores, cada vez más abusivas, las parejas parecieran no tolerar un no, las autoridades no prestan atención cuando el pueblo dice no, en fin son muchos los no, que vagan impotentes, solitarios, incomprendidos, como si sufrieran una peste. Por favor, rescatemos los no que hemos olvidado, si no quieres asistir a una reunión familiar, si no estás de ánimo para salir a ese paseo, si no tienes ganas de hacer el amor, si no tienes ganas de hacer algo, defiende tus NO, alguien en lo más profundo de tu ser, te lo agradecerá. Ese pequeño espacio que está destinado sólo para tí, debes defenderlo a como de lugar, porque son muchos los que quieren invadirlo día a día. Aunque parezca increíble, tenemos derecho, creánme a simplemente decir NO.
¿Por qué te quejas?
De acuerdo con la definición del diccionario quejarse viene a ser el acto por el cual un individuo manifiesta su dolor o desgracia. Lamentablemente este acto cada día tiene más connotación y se ha hecho casi un hábito. Sí, lo que lees, un hábito, la gente como tú o como yo piensa que tiene el derecho a quejarse de todo, si bien, no estoy en desacuerdo que nos manifestemos por las cosas que no nos parecen, lo que me molesta es el quejarse por quejarse, ese insulto a toda manifestación creativa, no por nada existe el proverbio chino que dice "Si tu mal no tiene solución de que te lamentas y si tu mal tiene solución de que te lamentas" es decir, si pusiéramos en práctica éste proverbio, no debiéramos quejarnos por nada.
Supongo que es mucho pedir que el mundo deje de quejarse, pero si al menos tú tomaras esa decisión, ya sería uno menos, sólo te pido, piensa un instante pequeño antes de abrir tu boca y expulsar tu queja, créeme serán muchos los que te lo agradecerán.
Escribiendo el último escrito, el día de fin de año
31 de diciembre, último día de éste año, un día que comienza con un aire distinto, se puede sentir en el ambiente, en la gente que piensa en celebrar, en reunirse en familia, en un término, en un final, ya sea de trabajo, sueños, o desafíos. Quieras o no éste día te obliga como ningún otro a hacer un balance, éste día te hace recordar los últimos trescientos sesenta y cuatro días vividos, a hacer una revisión respecto de aquello que hiciste, o quizás dejaste de hacer, a promesas no cumplidas, o desafíos concretados,a mirar exactamente un año para atrás y recordar ese momento que deseaste con ahínco que éste año (el que está terminando) iba a ser el año que definitivamente lograrías ese gran cambio que venías postergando, iba a ser el año en que te pondrías a estudiar, ingresarías a ese gimnasio que te invitaron, tomarías esas clases de baile o yoga (que pensaste una tarde de invierno mientras comías sopaipillas) o te pondrías a juntar para ese viaje tan postergado.
Seguramente y no me cabe duda, horas más tarde estarás haciendo toda una serie de promesas, crearás un nuevo proyecto de vida, te propondrás que a partir de pasado mañana (recordar que el primero es feriado) buscarás ese trabajo que te abrirá definitivamente el horizonte de tus expectativas, dirás que empezarás la terapia, te propondrás quizás cambiar el auto y mil cosas más y yo mientras escribo, me pregunto ¿Por qué esperamos cada 31 de diciembre para todo esto? ¿Por qué no nos inventamos varios 31 de diciembre en el año? Quizás si nos diéramos cuenta, que cada día que vivimos podría convertirse en un 31 de diciembre, quizás y me atrevo sólo a decir quizás, viviríamos mejor, disfrutaríamos de abrazar a ese ser querido, sólo por el hecho de que es tu hermano, tu padre, tu madre, tu hijo, hija, pareja, vecino, amigo, tal como lo abrazarás minutos más tarde cuando hayan pasado las doce de la noche.
Para no romper la tradición, y a sabiendas tú y yo, que según lo refleja el calendario "hoy" es "31 de diciembre", me voy a permitir por éste medio como un ser humano de éste planeta, a enviarte un enorme abrazo virtual y voy a desearte lo mejor para tí y los tuyos para el año venidero y para todos aquellos que no me lean también, porque la idea es desear que por un día al menos, todos los seres humanos deseemos el bien para los demás. Un gran abrazo cósmico para todo el planeta y todos los seres vivos que en el viven, y cuando digo, todos los seres vivos, me refiero a todos, incluso a aquella cucaracha que estás mirando con ganas de aplastarla, hoy al menos hoy déjala vivir, mañana será otro día.
¿Por qué me gustas como amante?
Pues, me gustas como amante, por tu forma de mirarme cuando te hablo,
por ese silencio que se siente cuando me encuentro con tu mirada,
porque al sentir el perfume de tu cuerpo junto al mío,
todo me parece eterno, infinito y no tengo miedo a morir,
Porque en tus labios encuentro, la magia, la dicha de sentirme pleno,
porque tu presencia hace que lo olvide todo, incluso mi existencia y
sólo existas tú, y el momento para contemplarte y sonreír, dejando
que la dicha me recorra por entero y me sumerja más allá de tu piel,
de tu sonrisa, de tu voz, y que los segundos transiten lentamente por
tu piel.
Me gustas como amante, quizás porque sé que nunca serás mía,
esa dolorosa verdad, hace más dulce los momentos en que estás en mis
brazos, sin preguntas, solamente entregándote al momento, a ese
instante donde puedo robarte, amor y pasión con locura, para luego
perderte en las tinieblas y quedarme soñando que mañana volverás,
mientras el perfume de tu piel, aún se cobija entre las sábanas.
Por eso, y por muchas cosas más, me gustas como amante.
Una nueva forma de mirar las cosas
¿Qué pasaría si de ahora en adelante, probaras una nueva forma de ver la vida? Me refiero a lo siguiente, cuando estés en un problema, o ante un conflicto, o simplemente quieras verte desde otra perspectiva, cruza literalmente a la vereda del frente, a una distancia tal, que lo único que te es posible hacer es mirar, sí, como lo escribo, simplemente mirar. Te puedo confirmar que las cosas se ven como en el cine, una pantalla grande que te muestra una perspectiva diferente, más correctamente, una panorámica diferente, donde al abrirse el macro puedes verte a ti mismo con mayor claridad. Por lo general, estamos tan encima de las cosas que no logramos vernos, yo tendía muchas veces a elevarme para analizar las cosas, pero no es lo mismo que desde el frente, pues cuando miramos desde arriba, se tiene la sensación de ausencia, en cambio al estar enfrente, eres espectador en primera fila de lo que estás viviendo, puedes darte cuenta del espacio que ocupas y como intervienes en el, ya sea con tu presencia, la energía que proyectas, o la forma en que lo haces, si lo haces de manera invasiva, agresiva, imprudente, o a la defensiva, etc., créeme que simplemente observar en silencio, sin poder actuar, te deja en una posición de alerta máxima, y si guardas la prudencia necesaria y te tomas el tiempo necesario para darte cuenta de las cosas como están ocurriendo y los mensajes intrínsecos que fluyen de la misma acción, podrás aprender muchas cosas nuevas. Cuando te paras en la vereda del testigo ocular, tu entendimiento de las cosas, se limita sólo a lo que ves, no escuchas, ni sabes lo que está pasando, por eso nos acercamos, para poder entender mejor, pero no hacemos lo contrario, cuando estamos insertos en el medio, no buscamos alejarnos para darnos una mejor perspectiva de las cosas, nos limitamos a actuar en la inmediatez y por eso cometemos muchos errores, es mejor darse un tiempo para retirarnos y ver como espectador lo que está ocurriendo en nuestras vidas o con nuestra forma de vivir, o como estamos enfrentando el día a día, con ese ser querido, ese hijo(a), ese familiar, amigo(a), el medio ambiente, la sociedad, etc, etc. Prueba, no perderás nada. Un abrazo cósmico.
¿Cuanto vale un minuto de tu vida?
Sí la pregunta fuera dirigida a un ingeniero comercial, un abogado, un médico, la respuesta brotaría con facilidad de sus labios, pero no dudo que se quedarían mudos si enseguida les dijera que no me refiero al honorarios de sus profesiones sino a uno más importante, al valor que tienen como personas.
En éste mundo que se mueve entre valores, metas, ganancias, capitales y demás, yo me pregunto si se puede cuantificar un minuto de nuestras vidas… ¿acaso podemos valorar una hora de siesta, de ocio, de compartir con un amigo, el tiempo de desvelo al estar cuidando a un hijo enfermo, de dejarse llevar por una canción o un sueño, el tiempo que le dedicamos a un buen libro, o a la simple contemplación, a una buena conversación, al deleite de ver una película en el cine, o en el televisor del living en familia, al paseo con tu perro al anochecer, a la dicha de un partido en el estadio viendo a tu equipo favorito, al presenciar el nacimiento de un hijo, acompañar la despedida de un ser querido, o disfrutar hacer el amor?En todos ellos “ponemos tiempo”, pero es un tiempo diferente, uno que nace del corazón, que no conoce de números, de cumplimientos, de normas, de cláusulas, de riesgos de inversión y demás, es un tiempo que estamos dispuestos simplemente a dar porque nos emana de lo más profundo de nuestro ser, es un tiempo que no tiene medida, que se entrega sin pedir nada a cambio, que nunca se “pierde”.
Los únicos que pierden son esos seres egoístas que viven tratando siempre de obtener algo en cada minuto que invierten, no sabiendo que mientras más lo hacen, más grande son las pérdidas, porque van perdiendo esa esencia que nos hace mágicos, van malgastando esos minutos que realmente valen la pena y que tienen una valía enorme, pero no en el mercado de valores, sino en la vida plena, porque son minutos que se te devuelven, con un abrazo fraterno, un estoy contigo, un me importas de verdad, un grito de mamá o papá que brota de esa boca diminuta de un hijo (pero que suena como la sinfonía más magnánima nunca antes escrita) un gracias por llamar, por escucharme, por estar ahí, y entonces sólo entonces, sientes que la vida es un enorme regalo. ¿Y tú? puedes contestarme “¿Cuánto vale un minuto de tu vida?”
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¡Gracias a la adversidad!
No creas que éste sea el título de una alabanza masoquista o algo parecido, todo lo contrario. Cuando todo parece que se te viene encima, cuando las fuerzas no te dan, cuando la presión en el pecho pareciera que te hará estallar, cuando sientes que el fracaso es inminente, y sueles decirte a ti mismo ¡No doy más! sólo entonces debes entender que la lucha a comenzado realmente para ti en ese preciso instante, porque después de eso, sólo tienes dos caminos a seguir, o bajar los brazos y dejar que las cosas sucedan siendo simplemente un testigo de tus circunstancias, o bien seguir dando la pelea, sabiendo que la victoria está a la vuelta de la esquina, sencillamente tienes que levantarte para seguir peleando, porque lo que no te mata, créeme ¡Te hace más fuerte! Si estás pasando por el peor momento de tu vida, sonríe y agradécelo, pues lo que viene siempre va a ser mejor. Si tocaste fondo en tu dignidad o en tu orgullo, estás justo en el punto de partida para rehacerte, para recoger los fragmentos de tu ser necesarios para pararte nuevamente. Aún esa persona que en algún momento te pisoteo, o abusó de ti, o se aprovechó del poder para humillarte como ser humano, como trabajador, o pareja, en fin en la circunstancia que sea, créeme que después de ese segundo en que tomaste conciencia y dijiste ¡No más! empezará a perder su poder, es como si dentro de ti creciera una semilla de criptonita que lo irá debilitando y te hará cada día más poderoso, y nada de lo que diga o haga, o de las circunstancias a que te exponga logrará nunca más doblegarte, porque fuiste lo suficientemente fuerte para soportar, lo suficientemente valiente para no dejarte derrotar aún en esos instantes donde todo tu ser estaba totalmente debilitado y seguiste dando la pelea, revelándote en silencio, esperando ese momento. Por eso cuando sientes que eres lo más miserable de éste mundo, lo más desgraciado, lo más desastroso, es cuando ese momento llega, entonces, sólo entonces debes dejar de escuchar a tu mente (tu eterna traicionera) y comenzar a trabajar con tu mejor aliado, el corazón, sólo él te dará el norte y te iluminará en la oscuridad de tu vida. En los momentos de más angustia refúgiate en tu corazón y deja que él te guíe, nunca se equivoca, es como un padre o madre, sólo quiere tu bien. Y recuerda aún en ese momento de amargura, no te olvides de sonreír, pues lo bueno viene en camino.
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Lucrecia
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