¿Por qué?


Los más dicen que fuimos creados a semejanza de Dios, y hasta cierto punto es creíble, pues podemos ver más allá de lo que pueden nuestros ojos, somos capaces de oír voces del más allá, somos la única especie que hace el amor, que crea, se maravilla, y otras más. Entonces me pregunto yo ¿Por qué? sí, ¿Por qué vivimos así? Si así ¿Cómo? me preguntarás. Y antes de responderte, permíteme hacerte otra pregunta ¿Crees que alguno de nosotros vive a semejanza de Dios? Es decir, ¿Crees que Dios iría todos los días a trabajar de cajero a un banco, o como guardia de un supermercado, o como conserje o bien como abogado de un estudio, o enfermera, profesor, ingeniero, etc., etc. para cumplir horarios, metas, para endeudarse, y llenarse de cosas, que al final de su vida no le servirían para nada, pues se iría tal como llegó? Y suponiendo que fuese así, ¿Para qué entonces nos dio la imaginación? ¿Para que la capacidad de soñar? ¿Para que la capacidad de maravillarte por la vida? ¿De que le puede servir a una cajera de supermercado? Sólo la distraería…ya sé, me dirás que mi punto de vista es demasiado negativo, porque esa cajera, después de su trabajo puede llegar a su casa, donde la esperan sus hijos, y entonces ella se sentirá feliz en ese mundo, ya que con su trabajo (que le absorbe la mayor parte del día) sus hijos (que son criados por terceras personas, abuelas, parejas, jardines, nanas) tienen para comer, vestirse, ir al colegio, y tener un techo. Ok, pero fíjate bien que los animales a su manera consiguen lo mismo y con menos esfuerzo, de hecho sólo los animales domésticos obedecen, el resto se las arregla solo, cosa que nosotros no podemos decir lo mismo, ya que dependemos de todo y de todos. ¿O acaso el indigente que duerme en la calle, no depende de la caridad de otros?

A veces me pregunto ¿Cómo sería el Jesucristo moderno? ¿Qué país elegiría para nacer? (Con tanto conflicto bélico y locos sueltos) ¿Cómo vestiría? ¿En que trabajaría? ¿Sería profesional? (¿podría optar a crédito universitario?) ¿Tendría tarjetas, chequera, cuentas bancarias en dólares? ¿Sería nuevamente hijo de un carpintero? ¿Se atendería en hospitales públicos? ¿Iría a programas de farándulas o se metería en un reality? ¿Qué diría el Papa si él le dijera que volvió? ¿Se comunicaría con sus fieles a través de Facebook, o crearía su propio twiter?

Y si él viniera y se presentara en tu casa y te preguntara ¿Por qué vives asÍ? ¿Qué le responderías?

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¿Y si hoy fuera tu último día?


¿Que pasaría entonces por tu cabeza? Se me ocurre que lo primero que te vendría a tu mente sería pensar en las cosas que te faltaron por vivir, en las cosas que dejarías de hacer, en las personas que dejarías de ver y compartir, en aquello que no le dijiste a un ser amado, o tal vez en que no alcanzarías a pedir disculpas por todos tus errores, en fin la lista puede ser interminable. Pero quizás en ese momento logres detenerte un instante para apreciar el sol, el cielo y si eres aún más privilegiado (como lo somos algunos) quizás hasta puedas contemplar el mar, y darte cuenta que esas cosas siempre estuvieron ahí, eras tú quien “no tenías tiempo para verlas”.

¿Crees tú que luego de saber que vas a morir, podría preocuparte si a tu auto le hace mantención? ¿Si la plata que tienes guardada alcanza para fin de mes? ¿O quien limpiará la casa? o ¿se preocupará de mantener tus zapatos ordenados como a ti te gusta? ¿Sí te vas a perder el partido de tu equipo el próximo domingo? o ¿Quién lavará a mano esa blusa que tanto cuidas? ¿Por qué sólo en ese instante le das un distinto valor a las cosas? Absurda pregunta me dirás, el tema es que te vas a morir ¿De que estoy hablando? Podrías responderme airado. Aquí quiero que me prestes atención, todos absolutamente todos vamos a morir y eso TODOS LO SABEMOS y luego te pregunto, SI LO SABEMOS, ¿por qué actuamos como si eso no nos fuera nunca a ocurrir? ¿Por qué entonces vivimos pendientes de obtener cosas, de lograr metas, de triunfar? Como si ese fuese el único objetivo. El sólo ESTAR VIVO ya ES MARAVILLOSO!!!!

¿Qué se necesita para disfrutar la música? ¿Para contemplar las estrellas? ¿Para apreciar la naturaleza? ¿Para salir a caminar? ¿Para amar? ¿Para dibujar una sonrisa en tu rostro? ¿Para dar un abrazo, una caricia, una mano? ¿Para agradecer que tengas la oportunidad de estar vivo? (¿cuantos espermios no lo logran?) en fin, muchas cosas más. Y vuelvo a preguntarte, para conseguir lo anterior, ¿Se requiere dinero? ¿Estudios? ¿Status?, la respuesta es absolutamente NADA!!!!!, vienes con TODO para SER FELIZ ¡!!!, entonces cambia esa cara, deja de pasarlo mal que a eso no vinimos y ENTREGATE a la vida, disfruta EL PRESENTE, rescata lo bueno del pasado (aún las cosas malas dejan aprendizaje) y despreocúpate del futuro (pierde cuidado que él sólo vendrá a ti).

Recuerda lo que decía un maestro Zen “Nunca puedo bañarme en el mismo río”, la vida NO SE DETIENE porque tú lo deseas, todo, absolutamente todo continúa su marcha sin distinción. Las horas pasan, los plazos se cumplen, los ciclos de las estaciones no cambian, las olas del mar llegan a la orilla de la playa, la luna y las estrellas aparecen en la noche, muere gente, otras que nacen, nada, nada se detiene.

Por eso cuando sientas pena, tristeza, desdicha, o que la vida te parece un castigo, pregúntate simplemente ¿Y si hoy fuera tu último día?

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"Me Falta"


Si hubieses consultado a alguien por la muerte de Wladimir Gutiérrez, con seguridad te hubiesen contestado que nadie lo conocía, pero si en cambio hubieses preguntado por “me falta” te darían todo tipo de pormenores de quizás el velorio más concurrido que haya sucedido en el pueblo de Santa Cruz.

Es que sin duda, no había piedra en ese pueblo desértico que no supiera de la existencia del mendigo más curioso que alguien pudiera haber conocido. Nadie podía precisar cuando llegó, incluso dicen los primeros habitantes que él ya estaba cuando arribaron, lo cierto es que formaba casi parte del paisaje la presencia de aquel mendigo que a pesar de que nunca le faltó nada, siempre conservó esa mueca característica de su rostro que parecía reclamar algo más, y acto seguido cuando le preguntabas que era, solía decir “nada”, dejándote con la sensación de no haber logrado su satisfacción total.

Así era Wladimir Gutiérrez un eterno inconformista que justificaba su desdichada vida, por la carencia siempre de algo, cuando andaba solo por la vida, se le oía decir que lo que le faltaba era una mujer, y aunque nunca lo confesara se sabía de amoríos tormentosos con mujeres jóvenes e incluso vírgenes que cayeron en sus redes, y de más de alguna mujer casada que le abrió sus puertas para pasar el frío de la noche que terminó seducida por éste infame. Lo cierto es que era de esos seres que no pueden ni dejan conocer la felicidad. Cuando añoraba un hijo, se supo de varías crías que le fueron imputadas, pero prefirió negarlas a todas, alejándose del pueblo.

Cuando volvió tiempo después, lo hizo en compañía de su fiel compañero, un pulguiento como él, que nunca le abandonó y que todos conocían como “el perro de me falta” porque Wladimir perdió su identidad bajo ese apodo que lo acompañó hasta su tumba. Fue un apodo que se acomodó a su estatura, a su piel tostada, a su pelo andrajoso, tanto así, que cuando era llamado por su verdadero nombre no atinaba, sólo su apodo le hacía reaccionar.

Fue así, como “me falta” trabajaba un tiempo en cada oficio en el pueblo, incluso hasta el padre Anselmo fracasó en su intento de mantenerlo como sacristán, la maestra Luisa tampoco logró que terminara sus estudios. Lo cierto, es que siempre se las arreglaba para que ocurriera algo que lo obligara a buscar otro camino, que justificara el que se aburriera donde estaba y así volver a mendigar. Ni siquiera la pequeña casa que le construyeron con el esfuerzo de todo el pueblo le satisfizo alguna vez, siempre decía que le faltaba algo y entonces sin más volvía a la calle. Ahí envuelto entre unas mantas abrazado a su perro parecía ser la postal que más le acomodada, ahí podía mantener su eterna postura de “me falta”, esa que compadecía a las mujeres mayores encariñadas con aquel que conocían desde niño.

Lo que nadie podía desestimar era que a pesar de todo, “me falta” poseía cierto ángel en su persona, que hacía que la gente lo quisiera, le confiara sus penas, porque él siempre estaba para todo aquel que lo necesitara, incluso se sabía que había salvado la vida a una mujer engañada y a un hombre cesante que intentaron acabar con sus vidas. Porque si había algo que “me falta” hacía bien, era escuchar. Decía tener siempre todo el tiempo del mundo para ser todo oídos. Y lo hacía con maestría, sabía guardar silencio, aun cuando a veces la ganas de preguntar le mordieran la lengua. De ahí que todo el mundo le tuviera cariño, porque si alguien tenía una pena, sabía que podía contar con “me falta”.

Lo que nadie pudo siquiera vislumbrar es que en el pueblo todos, incluso hasta el padre Anselmo, se acostumbraran tanto a “me falta”. Por eso, lo lloraron en demasía, todos tenían algo de “me falta” que llevaban dentro, la viuda que añoraba su marido, el hombre del negocio que añoraba tener tiempo para descansar, la joven que no encontraba un compañero, aquel cesante eterno que no hallaba trabajo por nombrar algunos, todos de algún modo encontraban refugio en “me falta” y cuando él murió se vieron enfrentados a su cruda realidad.

La mayoría sigue llevando consigo, la costumbre de “me falta” y arrastran la desdicha con ellos. Los menos, al verse sin él, decidieron ir por lo que realmente querían y llenaron el espacio que él dejó.

Dicen que los más débiles y necesitados, aún pelean por quedarse con “el perro de me falta”, de algún modo lo necesitaban para continuar viviendo.

Y tú ¿cuántos Wladimir Gutiérrez has conocido en tu vida, cuantos de ellos viven contigo y cuantos forman parte de ti?

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NO SÉ, NO CREO


NO SÉ, NO CREO

Cuando “NO CREO” decidió emprender el viaje hacia la India, no pensó que allí encontraría el gran amor de su vida. Era una hermosa mujer hindú, alta, de esbelta figura llamada “NO SÉ”, que solía pasear o orillas del río Ganges con su túnica color turquesa. Por las tardes solía caminar para contemplar las puestas de sol, mientras realizaba meditación. Su personalidad indecisa, deslumbró desde pequeña a los jóvenes hindú que solían admirarla. Pero al irse convirtiendo en mujer fueron esos ojos negros y su cabellera azabache lo que más cautivaba a los hombres. Fue eso lo que maravilló a “NO CREO” ese cutis, esa indecisión de su mirada ausente debajo de sus largas pestañas, esa presencia y ausencia que emanaba como un perfume afrodisíaco, ese soplo de mujer etérea, lo que lo atrajo perdidamente. De inmediato quiso acercarse, pero tímido e inseguro como era, no se atrevió a hablarle.

“NO CREO” entonces le pidió ayuda a un amigo hindú, para que intercediera entre ambos. Con el correr de los días y de los encuentros furtivos que les preparaba el amigo, fue aflorando la atracción entre ellos. Sin embargo, a pesar que la afinidad era cada día más fuerte, “NO SÉ” dudaba de ese amor por venir de un hombre de raza blanca y de distinta creencia religiosa. En tanto “NO CREO” que a esa altura estaba perdidamente enamorado, ponía en tela de juicio cuanto le contaba su amigo, quien le aseguraba que también ella correspondía ese amor, ese amor puro, diáfano, sublime, que traspasaba las fronteras, las razas, los credos, pero que ambos no se atrevían a reconocer.

Las noches estrelladas, sólo provocaban en “NO SÉ” más y más incertidumbre, y entonces escribía notas para ese hombre que la tenía trastornada, que ya no la dejaba meditar tranquila, dado que apenas cerraba los ojos, la apariencia de ese joven sonriente, de piel blanca, cabellos claros, y ojos pardos venía a su mente. Su corazón decía amarlo, pero ella dudaba, dudaba. Ese martirio quedaba impreso en el papel con tinta de su propio puño, donde reconocía esa pasión que le desbordaba, esa sensación de unirse de por vida a su espíritu, de pertenecerle, y entonces las vacilaciones la envolvían y le pedía que la olvidara, que era un amor platónico, que el gran Buda no estaría de acuerdo con esa alianza y que volviera de donde había venido. El mensaje era llevado por su fiel amigo, que se lo leía a “NO CREO” variando en parte los hechos para lograr que los enamorados se juntaran. Sin embargo, “NO CREO” no se convencía y pedía una y otra vez que le leyera las notas de su amada. Quería imaginarse junto a ella, abrazarla, mirarla a los ojos y confesarle cuanto la amaba, pero enseguida empezaba a decir en voz alta, que aquello no sería nunca posible, que eran delirios propios de su juventud, y que debía pronto regresar a su tierra. El amigo hindú, se desesperaba ante su reacción y por más empeño que hacía, por más que se esmeraba en conseguir unirlos, “NO CREO” más se convencía que ello no era permitido.

Fue así como una mañana, el joven hindú que llevaba una nota (donde ella insinuaba estar dispuesta a intentarlo) corrió hasta la habitación donde se hospedaba “NO CREO” con la alegría de la noticia que iba a darle, pero se encontró con ésta vacía. Preguntó a todo aquel que ubicaba a “NO CREO” por él, hasta enterarse que tomó el primer vuelo de la mañana de regreso.

Desolado el joven, por sentirse responsable al no haber sido capaz de unir a esa pareja de enamorados, decidió emprender su peregrinaje por el mundo contando esta historia a todo aquel que le prestara atención, para evitar que otros cometieran el mismo error.

Fue así, que después de varios años, en una mañana soleada y hallándose frente a una multitud de jóvenes sentados en el pasto que escuchaban atentos la hermosa historia, uno de ellos se levantó y le gritó: ¡Para buen hombre de contar la historia, porque yo voy en busca de esa mujer y será mía! La actitud segura del joven encantó al hindú quien al verle alejarse de la multitud, le preguntó a viva voz: Dime muchacho ¿Cuál es tu nombre?

El joven sonriendo dijo “LO CONSEGUIRÉ”.

Nota: No escuches a tus “NO SÉ” ni a tus “NO CREO”, ellos no te ayudarán. Sólo “LO CONSEGUIRÉ” sabe la ruta al éxito.

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SI, PERO

Dicen quienes le conocieron antes de su noviazgo con aquel infame, que “SI” era una bella doncella, querida y agraciada por todo el pueblo. Pero cómo siempre suele suceder la joven tuvo que enamorarse de un rufián que venía de otra aldea. La conquistó con su pasividad, con su indulgencia, incluso con su torpeza. Lo cierto es que dicen las malas lenguas que se casaron a la fuerza y fue entonces que nació “SI-PERO”, una niña que sin ser fea, no contaba con la belleza de su madre, y que sin ser lista, no contaba con la torpeza de su padre. La pobre niña, al poco tiempo fue abandonada, “PERO” se fue porque “SI” lo abandonó una mañana cansada de la vida que él le daba, y “PERO” sin “SI”, no era nada, así que una noche sin preocuparse por su hija le abandonó también.

Desde entonces la joven vaga por la vida dejando a su paso su descarnado destino. Le han visto seducir a hombres y mujeres sin distingo, no importando credo ni estrato social, y quienes han caído en sus redes, se vuelven seres insulsos, tristes, y que se arrastran por los caminos de la desazón y el desconsuelo. Es que una vez que “SI-PERO” te atrapa, todo se vuelve ambiguo, todo podría ser, sino fuera por la parte de “PERO” que domina a “SI”, y es que ella conserva ese optimismo y alegría de su madre, todo es posible para esa parte de su madre “SI”, entonces cuando quiere llevarlo a cabo, la parte de su padre “PERO” aflora y comienza a ver todas las trabas y complicaciones, aún cuando no las hubiera, y se deja abatir, pensando que es culpa del destino, por la desdicha que trajo el casamiento de ambos. Dicen que la joven al principio sufría por la suerte que llevaba a quien le conociera, pero con el tiempo fueron los mismos quienes le pedían se quedara, pues estaban acostumbrados a ella, le necesitaban para continuar sus vidas, esos destinos sin destino, esos caminos sin fin, esa forma de mirar sin mirar. Donde más había mediocridad le buscaban, casi le amaban, ella venía a representar la justificación a todo sufrimiento, a toda soledad, a toda carencia, ella era perfecta.

Cierto día, “SI-PERO” estaba distraída mirando por la ventana, cuando vio un joven apuesto en una moto que pasaba por el lugar. Se llamaba “PUEDO”. Sus ojos llenos de optimismo y poder, fueron hipnóticos para la parte de “SI”, que por primera vez venció a la parte negativa de su padre “PERO”, quien cansada de tanta tristeza, se aventuró con “PUEDO”. Él la llevó por caminos soñados, que nunca creyó conocer de verdad, a pesar de que en lo más hondo de su ser, lo anhelaba. En una noche de luna, decidió entregarse en cuerpo y alma a “PUEDO”, quien le enseñó su mirada. Tiempo más tarde, nació “SI-PUEDO”, un joven despierto que tenía toda la confianza de su padre y el amor incondicional de su madre. Dicen que “SI-PUEDO” anda en busca de todos los “PEROS” para destruirlos, y seduce a todas las “SI” que encuentra en su camino, para que su descendencia haga el resto.

Nota: Si te tienes algún “PERO” en tu vida, avísale a “SI-PUEDO” para que lo destruya.

El gato en la ventana


Es de noche y le siento maullar, me molesta, le tiro un zapato para que se calle, le golpea y cae mal sobre unas latas de zinc y queda herido. Maulló dos días más quejándose, no le presté ayuda por lo irritado que estaba. Ayer dejó de maullar para siempre.

Hoy tampoco puedo dormir, después de todo, creo que lo hecho de menos.

¿Por que no?

Siempre que estamos frente a algo que nos puede cambiar la vida en forma abismante, o que vislumbramos un modo de salir del pozo, nos viene esa sensación de negación, esa piedra en el camino con la que necesariamente tenemos que tropezar, o bien esa duda ¿dónde estará la trampita? la cosa es que por anga o por manga tenemos que fracasar o perder esa oportunidad, o dejarla pasar...y conformarnos porque resultaba ser demasiado bueno para nosotros, cómo si a nosotros no nos pudiese tocar. Es como si la mujer más bonita te mirara, y te dijeras (seguro que está mirando a alguien más, o me confundió con alguien), o si eres mujer y alguien te dice un piropo en forma directa (piensas, éste lo único que quiere es llevarme a la cama) En fin, estamos tan acostumbrados a aceptar el éxito como ajeno, que vivimos pensando cuando nos tocará a nosotros, pero cuando pareciera asomarse, lo primero que hacemos es negarlo, es desconocerlo, darle la espalda, pensar que hay una equivocación, que NO es para tí,¿y si estuviera bien? SI realmente era PARA TI ¿que pasaría.? Te invito a pensar en ¿Por que no?, quizás te asombres de la respuesta.

Todos merecemos una NUEVA oportunidad, cambia el switch de la NEGACION por el de la ACEPTACION, has un esfuerzo, déjate atrapar por el azar, cómo sabes que te va bien. Después de todo ¿Por que NO?

La Casona y el perro lanudo

  Déjate llevar me decía mi inconsciente como si fuera la dulce voz de mi madre, parsimoniosa, la escuchaba una y otra vez, mientras hacia e...