Es tiempo de contemplación, desde la meseta de mis años observo la llanura de mi pasado y el pasto es verde, frondoso. Entonces abro las alas de mi espíritu y planeo de vez en cuando, y me elevo a cada instante buscando la plenitud de mi vida.
¿Cambiar es la consigna?
Cambio de gabinete, cambio climático, cambio en la estrategia, cambio de fondos de AFP, cambio de jugador, cambio de sexo, cambio de canal, cambio de gobierno, vota por el cambio, promesas de cambio, cambio de lado, cambio, cambio, ¡¡¡¡estoy harto de los cambios!!!! Mi ex mujer me intentó cambiar, te aconsejan cambiar por esto o aquello, que cambie mi actitud, mi forma de decir las cosas, mi forma de escribir, de pensar, de ser, de vestirte, de peinarte, tus hábitos alimenticios, tu negación a Dios, ¡que les pasa! ¿Por qué se debe cambiar todo? a veces me pregunto quien soy, o deje de ser, pues porque después de tanto cambio impuesto, ya ni recuerdo quien era.
Desilusión
A veces la vida, te expone a ciertas vivencias, donde no cabe otra invitada que la desilusión. Aún cuando no es bien recibida, ella interrumpe en tu vida y se sienta frente a ti con su hálito desolador. Entonces te preguntas ¿Por qué? ¿Por qué se presentó? y no logras encontrar respuesta ni consuelo. A veces estamos mal conectados unos que otros, y te duele ver, cómo aquellos que se consideraban tus amigos, reaccionan de una forma, cómo jamás imaginarías (porque a ti no se te pasaría por la cabeza hacer esto o aquello)
Sin lugar a duda que la peor desilusión, es aquella que viene de tu propia sangre, de un padre quizás, de un hermano(a) tal vez, o de un hijo o hija. Esta última es la que nunca esperas y la que más puede llegar a doler, pues generalmente los padres tratamos de darlo todo, por nuestros hijos.
El tema es que no existe consuelo cuando ello ocurre. Podemos quizás tratar de hacernos los locos por un tiempo, o tratar de bajarle el perfil, pero sólo es un engaño pasajero, porque la verdad es que no queremos aceptar los hechos tal como son. Un extraño puede intentar engañarte, mentirte, estafarte, incluso golpearte, pero eso no se compara cuando el daño te lo hace quien más tu quieres.
La desilusión, agota, aplasta, desmoraliza, te deja sin fuerzas, pero no es mortal. Lo importante es que el efecto depende de ti, eres tú, quien puede controlar que tan adentro quieres que se introduzca por sobre tu piel, eres tú quien te puedes sobreponer y continuar la marcha.
La vida es demasiado corta, para vivirla con desilusión.
Idea rondante
Hace días que la idea
rondaba en su mollera como una polilla hostigosa, que no se cansa de dar
vueltas y vueltas. Lo que nació como una descabellada tontería, se le fue
quedando en la memoria como si fuese una de esas babosas, que abundaban en el
lavadero de la vieja casona que le vio nacer. Ni siquiera era capaz de recordar
cómo nació tal estupidez, lo cierto es que llevaba varios días despertándose a
medianoche. Cansada del sueño alterado,
tomó la decisión que esta noche lo haría, a como diera lugar. Por eso se
encontraba levantada; cuando la costumbre la encontraba en su mejor dormir. Se
asomó a la terraza de su departamento para contemplar el escenario. No sabía si
era el hecho de que nunca se había asomado a esa hora de la noche, pero le
pareció que los trece pisos que le separaban del suelo se le hacían más
distantes. El vehículo del doctor del quinto piso, no se encontraba en su
estacionamiento que quedaba justo bajo su balcón, lo que le alivió, así no
caería sobre el automóvil. Miró la caseta del conserje y la luz estaba
prendida, lo que significaba que él estaba dentro. La torre de enfrente se
hallaba mayormente con las luces apagadas, lo que le dio satisfacción; no
quería testigos, no para la atrocidad que estaba dispuesta a hacer. De seguro
su hijo le hubiese dicho- pero vieja estás demente, cómo se te puede ocurrir
una barbaridad así, realmente tendremos que internarte… o su vieja amiga Dolores, que los miércoles venía a
tomar té – amiga esas no son cosas que haga una mujer de tus años, está bien
para los chicos y aun así es reprochable… en fin, por eso no lo había comentado
con nadie. Estaba inquieta, sus manos sudaban, decidió que no podía seguir
postergando la decisión, abrió el ventanal y miró la hora en el reloj mural del
comedor, volvió a mirar el estacionamiento despejado, no había testigos… no
sabía si los nervios le traicionaban, pero su boca salivaba de manera
estrepitosa, eso lejos de apesadumbrarle, le dio más ánimo. Se arrimó al
respaldo del sofá, pues si bien no iba a correr, necesitaba impulsarse para
llegar lo más lejos posible, tomó aire, estiró los brazos y se encaminó a paso raudo al balcón, antes de aferrarse
con ambas manos de la baranda cerró los ojos y finalmente lo hizo… con los ojos
aun cerrados, fue imaginando la sensación de la caída, se limpió la saliva de
la comisura de sus labios y pensó que mañana vería donde cayó el enorme escupo
que había lanzado.
*********
Lo difícil es dar el paso
Pareciera que cuando niños nos costara menos tropezar para volverlo a intentar una y otra vez, al menos eso uno aprecia en los peques cuando están aprendiendo a andar por si solos. Lo cierto es que a medida que envejecemos cada vez nos cuesta más dar el paso, en todo tipo de cosas, por ejemplo en buscar nuevas oportunidades de trabajo, en darle un giro a tu vida, en decidirte a viajar, hacer eso que tanto anhelabas, darte una nueva chance en el amor, en fin, son muchas cosas, lo cierto es que con el paso del tiempo, nos vamos perfeccionando en encontrar excusas para no hacer esto a aquello, enfrentarnos a nuestros temores, o trancas, en aceptar nuestras limitaciones o dejar de soñar, y eso es tremendo, porque cuando se van los sueños, se va la vida, se va la razón de vivir, y nos quedamos secos, como zombies deambulando sin sentido.
Suelo quedarme en un rincón del presente para observar el mundanal, y cada vez más veo gente triste, gente vacía que se llena con objetos, tratando de encontrar consuelo en sus vacías vidas, buscando infatigablemente la esquiva "seguridad", laboral, en el amor, en el hogar, en la calle, cuando lo que más les asusta es enfrentarse al mayor miedo, ese que levan dentro.
Un Punto Azul Pálido ( Castellano)
No debemos perder de vista la
real dimensión de nuestra realidad, somos miserablemente pequeños en la
INMENSIDAD COSMICA; por favor, dejemos esos aires de grandeza que de pronto
se nos vienen a la cabeza y sentémonos a agradecer cada segundo de vida que nos
regalan a diario, ocupémonos de cosas que realmente tienen valor, amar,
aceptar, dar, crecer espiritualmente, soñar, encontrar la paz,... es tan
simple, que no lo hacemos porque estamos acostumbrados a desconfiar, dudar. Vuélvanse niños, vulnerables y con esa
capacidad de asombro que perdemos a diario, sonrían sin preguntarse por que,
sin cuestionarlo, simplemente porque una sonrisa alegra a todo aquel que la
recibe, disfruta al comer, al beber, acaricia, abraza, nútrete de energía
positiva, y sobretodo cada noche y cada despertar no te canses de agradecer, y
no mates la hormiga que se te cruza, pues tú también eres tan insignificante
como ella.
¿Tienes miedo a morir?
Estoy seguro de que la mayoría que lea esto, va a contestar sin
duda que no quiere morir...Yo quisiera agregar a ésta pregunta ¿Por qué? ¿Acaso
eres feliz? Es casi seguro, que a pesar que no sean felices con la vida que
llevan, se aferren a la misma de un modo casi maquiavélico, desesperado, como
si la consigna fuera “ mantenerse vivos” como ese paciente desahuciado en la
sala de hospital conectado a mangueras y tubos, donde todos sus familiares
quieren que se salve.
Así como esos familiares que no logran ver más allá de sus
narices y no piensan en el bienestar del enfermo, así la mayoría de los seres
humanos están contagiados, se mantienen aferrados a trabajos que no desean,
cumpliendo horarios y obligaciones que los consumen, hora tras hora, día tras
día, año tras año; ansiando que el día de mañana ocurra el milagro que les cambie la vida. Se mantienen atados a relaciones
tormentosas por no estar solos, o viven buscando amigos en las redes sociales. Podría enumerar
un sinfín de otras variables, pero no
viene al caso.
Por eso antes de contestar la pregunta que origina éste
texto, piensa un poco en la calidad de vida que llevas, quizás
el tomar conciencia te pueda asustar más que la muerte.
Conversando con las cosas mudas
Ciertamente el cielo no nos habla con palabras, pero nos habla a través de sus colores, sus nubes, sus resplandores, sus grises, sus auroras y atardeceres, su inmensidad haciéndonos sentir pequeños, así también el mar con su majestuosidad, su oleaje o su quietud, sus azules, sus verdes, su espuma, su sonido al recogerse, o el reventar de sus olas. Los árboles con sus follajes, sus verdes, sus tamaños, sus formas, sus edades, sus curvaturas, se comunican día a día, sin pronunciar palabras.
Y entonces a través de la contemplación y en el más profundo silencio, mi ser se conecta con ellos, y aprendo, como aprendí escuchando la música mágica del mutismo, esa que penetra mi esencia y en la profundidad de mis fibras deja grabada las respuestas espirituales que necesito. ¿Alguna vez has caminado a pies descalzo por el pasto, la tierra, la arena, las rocas, el piso de madera, la cerámica, o el cemento? En todos estos actos puedes aprender, sólo depende de que tan consciente eres del momento.
Así como las cosas mudas nos conversan, así también el universo se comunica con nosotros, a través de las señales. Todos los días, el universo nos envía millones de señales, a través del clima, de alguien que conoces, un perro que se te cruza en el camino, una flor que crece en un jardín cercano, una canción, un regalo inesperado, una discusión, un llamado, en fin.
Lo más importante, es que "todo está en ti", si quieres mejorar tu vida, cambiar tu rutina, viajar, conseguir un sueño, créeme, todo comienza en ti, busca hacia tu interior, las respuestas del universo estás grabadas en tu alma. Presta atención a las cosas mudas, poco a poco, vas a aprender a escuchar.
Que tengas un lindo día, siempre puede ser el inicio de tus mejores días. Comienza por sonreír, hace bien.
Y entonces a través de la contemplación y en el más profundo silencio, mi ser se conecta con ellos, y aprendo, como aprendí escuchando la música mágica del mutismo, esa que penetra mi esencia y en la profundidad de mis fibras deja grabada las respuestas espirituales que necesito. ¿Alguna vez has caminado a pies descalzo por el pasto, la tierra, la arena, las rocas, el piso de madera, la cerámica, o el cemento? En todos estos actos puedes aprender, sólo depende de que tan consciente eres del momento.
Así como las cosas mudas nos conversan, así también el universo se comunica con nosotros, a través de las señales. Todos los días, el universo nos envía millones de señales, a través del clima, de alguien que conoces, un perro que se te cruza en el camino, una flor que crece en un jardín cercano, una canción, un regalo inesperado, una discusión, un llamado, en fin.
Lo más importante, es que "todo está en ti", si quieres mejorar tu vida, cambiar tu rutina, viajar, conseguir un sueño, créeme, todo comienza en ti, busca hacia tu interior, las respuestas del universo estás grabadas en tu alma. Presta atención a las cosas mudas, poco a poco, vas a aprender a escuchar.
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Lucrecia
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