¿Cuanto tiempo le dedicas a los demás?

Cada día estamos más centrados en nosotros mismos, preocupados en nuestro futuro, nuestras necesidades, nuestras metas, nuestra seguridad, excetera, excetera, excetera, como si eso fuera lo único importante. ¿Y que pasa con los demás? ¿Qué cada uno se preocupe por lo suyo? he ahí, el gran problema, nos acordamos de los demás, generalmente cuando necesitamos de algo, de un favor, un consejo, un préstamo, etc., y eso es a lo que nos está llevando estos tiempos con su extrema velocidad. Pero, "es que no he tenido tiempo" (es la excusa) en cambio vimos las noticias que duran más de una hora y nos enteramos del crimen, del asalto, de la violación de derechos y toda esa carga de cosas negativas que venden los noticiarios. Decimos estar más conectados con facebook, twiter y todos esos medios virtuales que nos permiten comunicarnos, pero en el fondo cada día estamos más islas. He visto como muchos coleccionan amigos virtuales, cuando en la realidad los verdaderos amigos no caben más que en una mano. Por favor, dedica sólo 5 minutos diarios en pensar en los demás, en los amigos que no has llamado o escrito, en las visitas que dejastes de hacer, en los saludos que ya no haces, en simplemente preguntarle de adentro al otro cómo está, un simple saludo al subir a un colectivo o al entrar a un edificio u oficina, puede ser el inicio de un gran día. Te invito a hacer la prueba por una semana, sólo 5 minutos diarios preocúpate de alguien más que no seas tú y ve que pasa, te aseguro que más de una sorpresa te llevarás.

Las cosas que no tienen valor

En éste mundo tremendamente consumista donde todo cuesta y donde el actual presidente de mi país señaló expresamente "nada es gratis en la vida" demostrando su carroña espiritual, puedo decirles a él y a tantos otros lo equivocado que están. Al menos yo vengo de una familia bien constituida, con valores, donde el respeto, la consideración, y el amor nunca dejaron de estar sentados a la mesa. Por eso, me gustaban las reuniones familiares (somos cinco hermanos) donde no importaba lo que había para comer o cenar, o incluso tomar, lo realmente importante era estar juntos,en familia. Para mi viejo no había excusas para los almuerzos del sábado y domingo, fueras donde fueras, hicieras lo que hicieras debías llegar a la una, a la hora que a él, le gustaba almorzar. Con los años, los almuerzos de mamá fueron reemplazados por los almuerzos de los hijos, y siempre era la misma sensación, a pesar de comer de pronto una exquisitez que prepara alguno de mis hermanos, lo que realmente era exquisito, era esa sensación de estar todos juntos, apretujados a veces, cuando ya empezaron a ocupar la mesa nuestros propios hijos. Mi padre, siempre al extremo de la mesa que se fue estirando, se le veía lleno de vida cuando venía a sus retoños grandes con sus propios chiquillos, y el calor de hogar se respiraba una vez más, como una dulce fragancia que nos besaba las mejillas. Esos momentos, sin duda no pueden medirse en plata, simplemente no tienen valor, y a pesar de no ser nunca una familia acomodada, éramos inmensamente ricos, porque teníamos ese calorcito que se sentía, entre cada silla de la casa, en la sopas de mamá, en los tallerines con salsa de papá, en los platos rebuscados de mi hermana, o los postres de la vero, en fin, lo importante era esa alegría de estar juntos, de ser familia, eso que nos parecía tan normal, y que hoy en día es tan difícil de lograr. Gracias a mis padres que tuvieron la paciencia y el cariño para mantenernos juntos, aún en los momentos difíciles, siempre, siempre fuimos una gran familia. Es cierto que hay muchas otras cosas en la vida que no tienen valor, pero la familia es uno de los tesoros que gracias a dios me tocó conocer.

Vivir el día que nunca llegó

No sé si a ti te ha pasado, pero yo debo reconocer que a mi si me ha sucedido que hubieron muchos instantes de mi vida en que me quedé esperando el día que nunca llegó...me refiero a la llegada de esa mujer que cambiaría mi vida, o la oportunidad del trabajo que era para mi, que de pronto alguien descubriera algún talento que yo tenía escondido, lo cierto que pudieron ser muchas otras más, pero lo que quiero detenerme es que mientras pasamos la vida esperando que algo cambie, la vida se nos va entre las manos, es como esperar la película del fin de semana que anhelas ver y pasa algo que te lo impide y te quedas frustrado sabiendo que la transmitieron. Asímismo es la sensación de haber pasado horas, días, meses, años esperando que ocurriera algo en mi vida, cuando lo que debía cambiar era yo. Si tú eres de esas personas que vive esperando que el cambio venga del exterior, te puedo decir con poder de causa, que estás en el camino equivocado, las cosas suceden solamente, eres tú el que debe prepararse para el cambio, debes enfocarte en esa fuerza interior, esa energía, esa luz que te ilumina y que te elevará para llevarte a tu destino. Por que aunque algunos no lo crean, la suerte no existe, lo que pasa es que sólo algunos se preparan para cuando la oportunidad toca tu puerta, si estás en casa, o si estás preparado para recibirla podrás hacerla pasar y los demás dirán "que tuviste suerte", no es así, estando bien contigo mismo, se está en armonía con el mundo y las cosas buenas son atraídas por las buenas vibras. Por eso amigo, (a) no sigas esperando algo que no va a llegar, a menos que en el fondo de ti, se produzca la conexión espiritual que se requiere para sintonizar la sinfonía cósmica. Créeme, nunca es tarde para que los milagros ocurran, sólo depende de ti, para que se manifiesten ante ti, o si lo prefieres de otro modo en ti. Suelta todas las trabas del pasado, que no son más que eso, cosas del pasado (vividas, sufridas, como quieras ponerle, no importa) lo realmente importante es que son eso "Pasado", ya no las puedes cambiar, tampoco debes preocuparte por lo que viene, eso se verá en su momento preocúpate de lo realmente importante, que es conectarte con tu esencia y vivir el instante, el segundo en su máxima expresión, así conocerás la plenitud de la vida y disfrutarás haber nacido. Suerte, un abrazo cósmico para ti.

Dejé olvidado

Dejé olvidado un poco de mi en tu sonrisa, por eso cuando busco tu mirada en la penumbra de mi soledad, viene la mano del pasado para acariciar mi conciencia y susurrarme al oído con ternura, que ya no estás aquí y que algo de mi, se quedó olvidado en el velador de tu morada esa donde sonreías al verme llegar, hace ya tanto tiempo, cuando las golondrinas, me salían a esperar. Dejé olvidado un poco de mi, en alguna caricia furtiva, en tu camisón, en el perfume de tu piel, en tu almohada, que se yo, si todo de pronto se derrumbó, y el pasado se borró, como una huella en la arena, dejada en mi andar lacónico, en busca de ese amor que se tragó el mar de la memoria. Dejé olvidado un poco de mi, en la forma de mirarte en la intimidad, o cuando buscaba refugio en tu calor, vino la brisa del olvido y me alejó como la carta de mi amada, que se llevó el viento, en una tarde otoñal, cuando la gente no transitaba por el parque de mi ciudad, y los perros aullaban en la oscuridad. Dejé olvidado un poco de mi... y ya no tengo fuerzas ir por él...

Vivir el ahora

Sé que suena fácil decir "si yo lo hago, yo vivo el ahora"...la cosa es que mientras más le doy vueltas al asunto, algo que debiera ser tan normal se ve tan difícil de lograr a ratos, pues mi mente viaja hacia el pasado y el futuro en un torbellino endemoniado que me arrastra, ya sea porque pienso en trabajo pendiente, o en la sensación que me causa la canción que escucho en este instante, y que me lleva al recuerdo de un antiguo amor. Lo cierto es que hoy tengo plena conciencia de donde está mi mente, a veces se me descontrola como un cachorro que saco a pasear sin correa y que por más que intento atraparle se me escabulle sin lograr darle alcance. Otras, sin embargo, mantengo el control de la correa del ahora y aunque el cachorro del inconsciente desea llevarme para atrás o delante, lo obligo a caminar a mi lado, recordándole que tengo el control. Sin duda que es muy parecido a cuando uno empieza a meditar y te dicen, deja tu mente en blanco, cerramos los ojos y entonces la mente como un niño desobediente comienza a correr para todas partes, y te acuerdas de las cosas más inverosímiles, la cosa es no hacer caso a dejar la mente en blanco.Pero como todo en la vida, la práctica hace al maestro, y entonces tu respiración es controlada, las pulsaciones de tu corazón y todo tu organismo, logra la relajación y conexión espiritual, entras en armonía con el cosmos. Por eso, te invito a respirar, a que dejes de pensar lo que harás mañana, ese mañana que será supuestamente distinto, ese que va a hacer que "las cosas milagrosamente cambien". Nada cambia así como así, siempre se debe a algo, por eso ese mañana nunca va a llegar (porque no existe más que en tu mente) y las cosas buenas o malas del pasado, son sólo eso, cosas malas o buenas del pasado que deben quedar en esa dimensión y que no debes traerlas contigo. Tú dirás que hay cosas que marcan, es cierto, pero no traigas contigo el eterno suceso, rescata lo que haya que rescatar y del resto desaste.
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Los ojos

Sin duda que para mí son el órgano mas importante del cuerpo, el espejo del alma como lo llaman algunos, y es que los ojos expresan, tantas y tantas cosas, una mirada puede ser seductora, incriminadora, temerosa, indolente, furiosa, suplicante, tímida, inocente, cautivadora, interesante, pacifica, en fin, a veces la miradas dicen más que las palabras, y es que los humanos hablamos con los ojos. Sin embargo, para lo que realmente fueron creados, que es ver, es para lo que menos nos sirven, o acaso no has escuchado decir "es que no lo vi" " no me percate de esto o aquello" y así pasamos por la vida, con nuestros abiertos pero nublados, no vemos, no vemos las nubes que adornan los cielos, las flores que crecen en los jardines, menos los insectos o pájaros, mucho menos al desvalido, evitamos que nuestras miradas se encuentren en lugares públicos, nos cubrimos de lentes, como si fuera pecado mirar a los ojos. Y es que son muy pocos los que miran a los ojos, porque no pueden hacerlos, han contaminado su alma, y por eso no se atreven...cuando uno miente lo primero que hace es evitar la mirada del otro, para que no nos descubra. Son pocos los que pueden mirar a los ojos, porque no tienen nada que ocultar, porque les gusta mirar a quien tienen enfrente, para leer mas allá de sus pupilas, porque están acostumbrados a ver por las ventanas del alma, por eso no importa el tamaño de tus ojos, ni su forma, ni su color, sólo importa que sean capaces de mirar de frente porque están limpios, y porque son capaces de distinguir más allá de tu nariz. Si tú eres uno de esos pocos, siéntete orgulloso, y sigue puro de espíritu para que nunca tengas que bajar los ojos ante nada, ni ante nadie. El mundo es maravilloso para quienes tienen sus ojos limpios de impurezas contaminantes. Recuerden que nacimos con los ojos limpios, nosotros somos responsables de ellos, si ahora ya no tienen esa pureza.

Momento mágico

Ayer, después del trabajo me junté con mi hija Tania a disfrutar un café, como en tiempos pasados cuando vivía conmigo...los hijos crecen y emprenden el vuelo, es la ley de la vida. Como decía Jalil Gibran "los padres somos el arco y los hijos las flechas"...lamentablemente hay que tensar la cuerda del arco y soltarla, dejando que los hijos se vayan de tu lado (uno quisiera que siempre fueran esas pequeñas criaturitas que uno tiene que cuidar)...recuerdo cuando dormía sobre mi pecho cuando era una bebe y su naricita se llenaba de pequeñas gotitas de transpiración. Atrás quedo ese tiempo, hoy toda una mujercita me cuenta de sus sueños, de sus planes, de sus proyectos y me siento orgulloso de que sus alas estén firmes y que sepa volar sola. Estos son los momentos con los hijos, que se transforman en
mágicos y que dependen de cada uno. Le comentaba a mi hija que estoy en la etapa de mi vida, en que el vaso se ve medio lleno, en vez de medio vacío, porque cada instante por pequeño que sea, lo puedes transformar en mágico, si así lo deseas, tú y solo tú eres el mago de tu propia vida, la varita se oculta en el centro de tu corazón, solo tienes que agitarla para que todo cambie a tu alrededor. Por eso, de vez en cuando tomate un café con un ser querido, ya sea un amigo(a), un hermano, un hijo(a), etc., hace bien para el alma y va quedando en el álbum de los recuerdos, ese que algún día quedara olvidado en el desván de tu memoria, pero que será el que ojearan los que te quieren después de tu partida.

La Casona y el perro lanudo

  Déjate llevar me decía mi inconsciente como si fuera la dulce voz de mi madre, parsimoniosa, la escuchaba una y otra vez, mientras hacia e...