Lo difícil es dar el paso




Pareciera que cuando niños nos costara menos tropezar para volverlo a intentar una y otra vez, al menos eso uno aprecia en los peques cuando están aprendiendo a andar por si solos. Lo cierto es que a medida que envejecemos cada vez nos cuesta más dar el paso, en todo tipo de cosas, por ejemplo en buscar nuevas oportunidades de trabajo, en darle un giro a tu vida, en decidirte a viajar, hacer eso que tanto anhelabas, darte una nueva chance en el amor, en fin, son muchas cosas, lo cierto es que con el paso del tiempo, nos vamos perfeccionando en encontrar excusas para no hacer esto a aquello, enfrentarnos a nuestros temores, o trancas, en aceptar nuestras limitaciones o dejar de soñar, y eso es tremendo, porque cuando se van los sueños, se va la vida, se va la razón de vivir, y nos quedamos secos, como zombies deambulando sin sentido.

Suelo quedarme en un rincón del presente para observar el mundanal, y cada vez más veo gente triste, gente vacía que se llena con objetos, tratando de encontrar consuelo en sus vacías vidas, buscando infatigablemente la esquiva "seguridad", laboral, en el amor, en el hogar, en la calle, cuando lo que más les asusta es enfrentarse al mayor miedo, ese que levan dentro.

Un Punto Azul Pálido ( Castellano)








No debemos perder de vista la real dimensión de nuestra realidad, somos miserablemente pequeños en la INMENSIDAD COSMICA; por favor, dejemos esos aires de grandeza que de pronto se nos vienen a la cabeza y sentémonos a agradecer cada segundo de vida que nos regalan a diario, ocupémonos de cosas que realmente tienen valor, amar, aceptar, dar, crecer espiritualmente, soñar, encontrar la paz,... es tan simple, que no lo hacemos porque estamos acostumbrados a desconfiar, dudar.  Vuélvanse niños, vulnerables y con esa capacidad de asombro que perdemos a diario, sonrían sin preguntarse por que, sin cuestionarlo, simplemente porque una sonrisa alegra a todo aquel que la recibe, disfruta al comer, al beber, acaricia, abraza, nútrete de energía positiva, y sobretodo cada noche y cada despertar no te canses de agradecer, y no mates la hormiga que se te cruza, pues tú también eres tan insignificante como ella.

¿Tienes miedo a morir?



Estoy seguro de que la mayoría que lea esto, va a contestar sin duda que no quiere morir...Yo quisiera agregar a ésta pregunta ¿Por qué? ¿Acaso eres feliz? Es casi seguro, que a pesar que no sean felices con la vida que llevan, se aferren a la misma de un modo casi maquiavélico, desesperado, como si la consigna fuera “ mantenerse vivos” como ese paciente desahuciado en la sala de hospital conectado a mangueras y tubos, donde todos sus familiares quieren que se salve.
Así como esos familiares que no logran ver más allá de sus narices y no piensan en el bienestar del enfermo, así la mayoría de los seres humanos están contagiados, se mantienen aferrados a trabajos que no desean, cumpliendo horarios y obligaciones que los consumen, hora tras hora, día tras día, año tras año; ansiando que el día de mañana ocurra el milagro que les cambie la vida. Se mantienen atados a relaciones tormentosas por no estar solos, o viven buscando amigos en las redes sociales. Podría enumerar un sinfín de otras  variables, pero no viene al caso.
Por eso antes de contestar la pregunta que origina éste texto, piensa un poco en la calidad de vida que llevas, quizás el tomar conciencia te pueda asustar más que la muerte.  

Conversando con las cosas mudas

Ciertamente el cielo no nos habla con palabras, pero nos habla a través de sus colores, sus nubes, sus resplandores, sus grises, sus  auroras y atardeceres, su inmensidad haciéndonos sentir pequeños, así también el mar con su majestuosidad, su oleaje o su quietud, sus azules, sus verdes, su espuma, su sonido al recogerse, o el reventar de sus olas. Los árboles con sus follajes, sus verdes, sus tamaños, sus formas, sus edades, sus curvaturas, se comunican día a día, sin pronunciar palabras.

Y entonces a través de la contemplación y en el más profundo silencio, mi ser se conecta con ellos, y aprendo, como aprendí escuchando la música mágica del mutismo, esa que penetra mi esencia y en la profundidad de mis fibras deja grabada las respuestas espirituales que necesito. ¿Alguna vez has caminado a pies descalzo por el pasto, la tierra, la arena, las rocas, el piso de madera, la cerámica, o el cemento? En todos estos actos puedes aprender, sólo depende de que tan consciente eres del momento.

Así como las cosas mudas nos conversan, así también el universo se comunica con nosotros, a través de las señales. Todos los días, el universo nos envía millones de señales, a través del clima, de alguien que conoces, un perro que se te cruza en el camino, una flor que crece en un jardín cercano, una canción, un regalo inesperado, una discusión, un llamado, en fin.

Lo más importante, es que "todo está en ti", si quieres mejorar tu vida, cambiar tu rutina, viajar, conseguir un sueño, créeme, todo comienza en ti, busca hacia tu interior, las respuestas del universo estás grabadas en tu alma. Presta atención a las cosas mudas, poco a poco, vas a aprender a escuchar.

Que tengas un lindo día, siempre puede ser el inicio de tus mejores días. Comienza por sonreír, hace bien.



¿Es aburrida tu vida?



Más allá de la respuesta que se te venga de inmediato a la mente, el asunto es ¿Qué tan consciente eres de tu vida? y con esto me refiero a que sin duda la mayoría son rutinarias, pero esa no es la cuestión. El tema es cómo vives día a día, hora a hora, minuto a minuto. Con esto quiero decirte, que, a pesar que realices aparentemente lo mismo, en el fondo depende de ti que sea aburrido o incomparable, ya sea que cambies el trayecto a tu trabajo, acudas a un restaurante distinto de aquel donde habitualmente almuerzas, que te juntes con un amigo(a), un hijo(a), vayas al cine o invites a tomar un café después del trabajo a alguien que hace tiempo no veías, o simplemente camines, disfrutando de un instante para ti (algo que pareciera estar en extinción por estos días) Un instante “para uno mismo” puede ser más que la diferencia de tu día.
Siempre, y créeme cuando digo siempre, existe la posibilidad de que tu vida sea otra, y de ti depende que sea una oportunidad maravillosa. Si luego de leer esto piensas que la tuya es aburrida, entonces date por afortunado, pues estás a tiempo de cambiarla, pues reconocerlo es el comienzo del camino; y si por el contrario, eres de esas personas que hace de cada día una experiencia especial, tienes la responsabilidad de ayudar a otros. No hace falta que prediques, son los hechos los que mandan, cuando otros vean la sonrisa en tu rostro y la luminosidad en tus ojos, créeme que se van a preguntar a que se debe, y si eso les hace click, ya habrás cumplido. Y tú ¿En qué grupo estás?

El monte que quería ser montaña

Cierta tarde en que el viento danzaba alegre sobre las llanuras, escuchó a un pequeño monte lamentarse, intrigado bajó para preguntarle ¿Qué es lo que te aqueja?
¿Acaso no lo ves? contestó el pequeño monte molesto.
No- dijo el viento aún sin entender. 
No te das cuentas que estoy rodeado de montañas ¡Mira a tu alrededor! ¡Majestuosas y enormes montañas me rodean!
- ¿Y? interpeló el viento. ¡Cómo que ¿y?! ¡Cómo que ¿y?! repetía malhumorado el monte, cada vez más acalorado. No tes das cuenta que soy la vergüenza del lugar. 
¿Por qué? 
Porque soy el único pequeño aquí, ellos son magnánimos, inmensos. Todos se maravillan por lo imponente que son, en cambio yo, mírame, pequeño, sólo recibo el sol del mediodía, el resto me lo quitan ellos. Odio ser tan pequeño, si tan sólo fuera inmenso como una montaña - repetía el pequeño monte. 

Entonces, el viento se alejó silente, lo que dejó aún más molesto al pequeño monte. 

Tres días más tarde, volvió el viento en compañía de un ángel, a conversar con el monte.

Hola monte - saludo el ángel. He venido a verte pues el viento me dice que te aqueja tu condición.
Si, ángel, mi vida es muy triste como monte, yo quisiera ser una inmensa montaña, la más grande de todas, para ser la más imponente.
¿Estás seguro? insistió el ángel.
Sí contestó el monte, contento porque iba a dejar de serlo.
Esta bien, dijo el ángel. Esta noche te convertirás en la montaña más grande del valle.

Y así sucedió, durante la noche, el pequeño monte, comenzó a crecer, y crecer, superando a sus pares.  
Amaneció dichoso, y cuando lo visitó el viento. Le manifestó su alegría. 

Pasaron los días y el cerro convertido ahora en montaña, estaba radiante, pues era él, quien daba ahora sombra. Nadie llegaba a su cima, ni siquiera los cóndores. 

Al pasar los meses, la montaña, pensaba que la primavera y el verano se habían perdido, pues sólo sentía frío, pues siempre se encontraba rodeado de nubes y nieve y ya no tenía en sus laderas pastos para que vinieran a comer los animales, ni nadie lo visitaba. 

Una mañana escuchó a una de sus hermanas montañas decir- que falta nos hace el pequeño monte, él era el único puente entre los hombres y nosotras, hasta él acudían siempre y podían sacarnos fotografías, escuchábamos sus risas, sus voces, podíamos ver sus animales. Desde que apareció esta montaña, todo el valle se ha oscurecido, y se eliminó el acceso para llegar a nosotras.De vez en cuando aparece un grupo de escaladores, pero cada vez es menos.  

Otra, agregó - he escuchado que los habitantes del pueblo se están mudando hasta un lugar maravilloso, donde existe un monte rodeado de montañas.

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No deseo nada...

Me preguntan que quiero para navidad y se asombran cuando respondo ¡No deseo nada! y es verdad cuando lo digo, y no estoy deprimido o de mal humor, todo lo contrario, me encuentro en plenitud, he logrado el desapego de las cosas materiales y es una sensación increible, que me conecta mucho más con la tierra, las plantas, los seres vivos, la música, la respiración y el tiempo presente. 

Soy capaz de disfrutar y hacer de cada instante un momento mágico, ya sea conversando, contemplando, leyendo o simplemente escribiendo lo que siento, pienso y sueño. Es cómo estar siempre listo para emprender el vuelo ¿o acaso ves que los pájaros llevan algo sobre sí para volar? No, sólo sus alas limpias, para agitarlas y surcar los cielos. Libre, libre es como me siento, tal si fuera un pájaro para surcar los cielos de la felicidad, es por eso que las cosas materiales deben ser sólo eso, algo que nos sirve, pero que no debe ser el ancla para emigrar, para que el velero de los sueños, pueda surcar los mares de la imaginación y creación.

No deseo nada, pues lo tengo todo lo necesario, para caminar en plenitud por el camino de la vida.

La Casona y el perro lanudo

  Déjate llevar me decía mi inconsciente como si fuera la dulce voz de mi madre, parsimoniosa, la escuchaba una y otra vez, mientras hacia e...