Una nueva sensación

Después de un sueño hermoso que tuve hace unos días atrás, mi espíritu se siente luminoso, renovado y vivo como quien dice en otra dimensión. Día a día, me siento acompañado de maestros espirituales que parecieran estar tomándome examen constantemente, es como si quisieran recordarme a cada instante que viva el ahora...en las mañanas cuando voy a mi trabajo cierro los ojos entremedio de la gente y siento el movimiento del bus, la velocidad, el ruido del motor, la música que suena o la conversación entre los pasajeros, y sin cuestionar nada, me veo desde lo alto y entonces me nacen unas ganas enorme de agradecer de estar vivo, y pienso en mi madre, o en mis hijos, o mis hermanos y me lleno de gratitud por todo el amor que recibo y me renuevo cada segundo. Después del sueño, es como si me ser se hubiese hecho trizas en mil pedazos y hubiese quedado una pequeña figura que de las cenizas se está rearmando, con una capacidad enorme de amar, de querer cultivar con ahínco la paciencia, donde la paz espiritual es el oxigeno de mi nuevo corazón y todo mi ser vibra de un modo armónico como nunca lo había hecho antes, y puedo ver y escuchar cosas maravillosas que de pronto no se expresar. La meditación se me hace necesaria de un modo casi imperioso, y tan pronto cierro los ojos puedo dejar mi mente en blanco, sin esfuerzo, del mismo modo que respiro o tomo un vaso de agua. Es por eso que siento las ganas de escribir, y contagiarte con mi paz deseando que nazca en tí una nueva armonía, una vibración distinta que te lleve a disfrutar de la vida en plenitud, con el convencimiento de lo que eres por si mismo, que por todo lo que posees o haz conseguido. Un abrazo cósmico,

El efecto azucarero

Simplemente ocurrió, quizás como una señal, no lo sé…me encontraba dispuesto a tomar mi café matinal, y al abrir el azucarero lo encontré vacío, entonces tomé el frasco donde guardo el azúcar y cuando me disponía a llenarlo pensé “¿y si fuera así de fácil?” ¿si cada vez que necesitásemos algo, actuáramos como azucareros? En otra ocasión lo consideraría simplemente una estupidez, algo totalmente irracional, y de pronto nació en mí las ganas de probar, probar que una parte de mi mente se comporte como azucarero. Te lo explico, no creo que el azucarero se haya desvelado toda la noche pensando en que iba a hacer ahora que se había acabado el azúcar que contenía, de hecho no he visto nunca un azucarero corriendo a un supermercado desesperado por que se está quedando vacío o pidiendo en la calle una moneda para comprar azúcar, te ríes, lo sé, y piensas ¿Qué se fumó éste tío?, pero hace la prueba, si quieres convierte sólo una parte de tu mente, digamos un 10% para empezar y deja que el 90% restante siga siendo racional, que siga las tendencias acostumbradas, es decir, que te angusties, que pienses de donde vas a sacar, o te sientas “seguro” porque tienes el frasco lleno de azúcar. Ve que pasa, si dejas que algunas cosas sucedan bajo el “efecto azucarero” como le he llamado a éste juego. No pienses si tengo razón o no, sólo date un pequeño permiso para probar algo distinto, algo tan igual a respirar, tienes la tranquilidad que el aire siempre va a estar y duermes tranquilo ¿no? ¿No te acuestas con la intranquilidad que el aire te falte y mueras en la noche? te parece natural, porque algo en ti te dice que hay aire para todos y seguirá habiendo por muchos años más y seguirá renovándose día a día, sin faltar jamás. Así también piensa que hay una “azúcar cósmica” dispuesta a llenar tu azucarero personal. Anda, inténtalo, ¿Qué te puede pasar?, ¿Qué no ocurra la magia y te dé la razón en que la azúcar cósmica no existe? Aún si así fuera, por un momento habrás tenido un instante de apertura espiritual, lo cual nunca es malo, es un inicio y eso ya es suficiente.

¿Cuanto tiempo le dedicas a los demás?

Cada día estamos más centrados en nosotros mismos, preocupados en nuestro futuro, nuestras necesidades, nuestras metas, nuestra seguridad, excetera, excetera, excetera, como si eso fuera lo único importante. ¿Y que pasa con los demás? ¿Qué cada uno se preocupe por lo suyo? he ahí, el gran problema, nos acordamos de los demás, generalmente cuando necesitamos de algo, de un favor, un consejo, un préstamo, etc., y eso es a lo que nos está llevando estos tiempos con su extrema velocidad. Pero, "es que no he tenido tiempo" (es la excusa) en cambio vimos las noticias que duran más de una hora y nos enteramos del crimen, del asalto, de la violación de derechos y toda esa carga de cosas negativas que venden los noticiarios. Decimos estar más conectados con facebook, twiter y todos esos medios virtuales que nos permiten comunicarnos, pero en el fondo cada día estamos más islas. He visto como muchos coleccionan amigos virtuales, cuando en la realidad los verdaderos amigos no caben más que en una mano. Por favor, dedica sólo 5 minutos diarios en pensar en los demás, en los amigos que no has llamado o escrito, en las visitas que dejastes de hacer, en los saludos que ya no haces, en simplemente preguntarle de adentro al otro cómo está, un simple saludo al subir a un colectivo o al entrar a un edificio u oficina, puede ser el inicio de un gran día. Te invito a hacer la prueba por una semana, sólo 5 minutos diarios preocúpate de alguien más que no seas tú y ve que pasa, te aseguro que más de una sorpresa te llevarás.

Las cosas que no tienen valor

En éste mundo tremendamente consumista donde todo cuesta y donde el actual presidente de mi país señaló expresamente "nada es gratis en la vida" demostrando su carroña espiritual, puedo decirles a él y a tantos otros lo equivocado que están. Al menos yo vengo de una familia bien constituida, con valores, donde el respeto, la consideración, y el amor nunca dejaron de estar sentados a la mesa. Por eso, me gustaban las reuniones familiares (somos cinco hermanos) donde no importaba lo que había para comer o cenar, o incluso tomar, lo realmente importante era estar juntos,en familia. Para mi viejo no había excusas para los almuerzos del sábado y domingo, fueras donde fueras, hicieras lo que hicieras debías llegar a la una, a la hora que a él, le gustaba almorzar. Con los años, los almuerzos de mamá fueron reemplazados por los almuerzos de los hijos, y siempre era la misma sensación, a pesar de comer de pronto una exquisitez que prepara alguno de mis hermanos, lo que realmente era exquisito, era esa sensación de estar todos juntos, apretujados a veces, cuando ya empezaron a ocupar la mesa nuestros propios hijos. Mi padre, siempre al extremo de la mesa que se fue estirando, se le veía lleno de vida cuando venía a sus retoños grandes con sus propios chiquillos, y el calor de hogar se respiraba una vez más, como una dulce fragancia que nos besaba las mejillas. Esos momentos, sin duda no pueden medirse en plata, simplemente no tienen valor, y a pesar de no ser nunca una familia acomodada, éramos inmensamente ricos, porque teníamos ese calorcito que se sentía, entre cada silla de la casa, en la sopas de mamá, en los tallerines con salsa de papá, en los platos rebuscados de mi hermana, o los postres de la vero, en fin, lo importante era esa alegría de estar juntos, de ser familia, eso que nos parecía tan normal, y que hoy en día es tan difícil de lograr. Gracias a mis padres que tuvieron la paciencia y el cariño para mantenernos juntos, aún en los momentos difíciles, siempre, siempre fuimos una gran familia. Es cierto que hay muchas otras cosas en la vida que no tienen valor, pero la familia es uno de los tesoros que gracias a dios me tocó conocer.

Vivir el día que nunca llegó

No sé si a ti te ha pasado, pero yo debo reconocer que a mi si me ha sucedido que hubieron muchos instantes de mi vida en que me quedé esperando el día que nunca llegó...me refiero a la llegada de esa mujer que cambiaría mi vida, o la oportunidad del trabajo que era para mi, que de pronto alguien descubriera algún talento que yo tenía escondido, lo cierto que pudieron ser muchas otras más, pero lo que quiero detenerme es que mientras pasamos la vida esperando que algo cambie, la vida se nos va entre las manos, es como esperar la película del fin de semana que anhelas ver y pasa algo que te lo impide y te quedas frustrado sabiendo que la transmitieron. Asímismo es la sensación de haber pasado horas, días, meses, años esperando que ocurriera algo en mi vida, cuando lo que debía cambiar era yo. Si tú eres de esas personas que vive esperando que el cambio venga del exterior, te puedo decir con poder de causa, que estás en el camino equivocado, las cosas suceden solamente, eres tú el que debe prepararse para el cambio, debes enfocarte en esa fuerza interior, esa energía, esa luz que te ilumina y que te elevará para llevarte a tu destino. Por que aunque algunos no lo crean, la suerte no existe, lo que pasa es que sólo algunos se preparan para cuando la oportunidad toca tu puerta, si estás en casa, o si estás preparado para recibirla podrás hacerla pasar y los demás dirán "que tuviste suerte", no es así, estando bien contigo mismo, se está en armonía con el mundo y las cosas buenas son atraídas por las buenas vibras. Por eso amigo, (a) no sigas esperando algo que no va a llegar, a menos que en el fondo de ti, se produzca la conexión espiritual que se requiere para sintonizar la sinfonía cósmica. Créeme, nunca es tarde para que los milagros ocurran, sólo depende de ti, para que se manifiesten ante ti, o si lo prefieres de otro modo en ti. Suelta todas las trabas del pasado, que no son más que eso, cosas del pasado (vividas, sufridas, como quieras ponerle, no importa) lo realmente importante es que son eso "Pasado", ya no las puedes cambiar, tampoco debes preocuparte por lo que viene, eso se verá en su momento preocúpate de lo realmente importante, que es conectarte con tu esencia y vivir el instante, el segundo en su máxima expresión, así conocerás la plenitud de la vida y disfrutarás haber nacido. Suerte, un abrazo cósmico para ti.

Dejé olvidado

Dejé olvidado un poco de mi en tu sonrisa, por eso cuando busco tu mirada en la penumbra de mi soledad, viene la mano del pasado para acariciar mi conciencia y susurrarme al oído con ternura, que ya no estás aquí y que algo de mi, se quedó olvidado en el velador de tu morada esa donde sonreías al verme llegar, hace ya tanto tiempo, cuando las golondrinas, me salían a esperar. Dejé olvidado un poco de mi, en alguna caricia furtiva, en tu camisón, en el perfume de tu piel, en tu almohada, que se yo, si todo de pronto se derrumbó, y el pasado se borró, como una huella en la arena, dejada en mi andar lacónico, en busca de ese amor que se tragó el mar de la memoria. Dejé olvidado un poco de mi, en la forma de mirarte en la intimidad, o cuando buscaba refugio en tu calor, vino la brisa del olvido y me alejó como la carta de mi amada, que se llevó el viento, en una tarde otoñal, cuando la gente no transitaba por el parque de mi ciudad, y los perros aullaban en la oscuridad. Dejé olvidado un poco de mi... y ya no tengo fuerzas ir por él...

Vivir el ahora

Sé que suena fácil decir "si yo lo hago, yo vivo el ahora"...la cosa es que mientras más le doy vueltas al asunto, algo que debiera ser tan normal se ve tan difícil de lograr a ratos, pues mi mente viaja hacia el pasado y el futuro en un torbellino endemoniado que me arrastra, ya sea porque pienso en trabajo pendiente, o en la sensación que me causa la canción que escucho en este instante, y que me lleva al recuerdo de un antiguo amor. Lo cierto es que hoy tengo plena conciencia de donde está mi mente, a veces se me descontrola como un cachorro que saco a pasear sin correa y que por más que intento atraparle se me escabulle sin lograr darle alcance. Otras, sin embargo, mantengo el control de la correa del ahora y aunque el cachorro del inconsciente desea llevarme para atrás o delante, lo obligo a caminar a mi lado, recordándole que tengo el control. Sin duda que es muy parecido a cuando uno empieza a meditar y te dicen, deja tu mente en blanco, cerramos los ojos y entonces la mente como un niño desobediente comienza a correr para todas partes, y te acuerdas de las cosas más inverosímiles, la cosa es no hacer caso a dejar la mente en blanco.Pero como todo en la vida, la práctica hace al maestro, y entonces tu respiración es controlada, las pulsaciones de tu corazón y todo tu organismo, logra la relajación y conexión espiritual, entras en armonía con el cosmos. Por eso, te invito a respirar, a que dejes de pensar lo que harás mañana, ese mañana que será supuestamente distinto, ese que va a hacer que "las cosas milagrosamente cambien". Nada cambia así como así, siempre se debe a algo, por eso ese mañana nunca va a llegar (porque no existe más que en tu mente) y las cosas buenas o malas del pasado, son sólo eso, cosas malas o buenas del pasado que deben quedar en esa dimensión y que no debes traerlas contigo. Tú dirás que hay cosas que marcan, es cierto, pero no traigas contigo el eterno suceso, rescata lo que haya que rescatar y del resto desaste.
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La Casona y el perro lanudo

  Déjate llevar me decía mi inconsciente como si fuera la dulce voz de mi madre, parsimoniosa, la escuchaba una y otra vez, mientras hacia e...