¿Hasta cuando?


Me pregunto cada día, hasta cuando permitimos que nos traten como vulgares marionetas, que la pascua de los niños, que el día de la madre, del padre, etc., etc...y nosotros ahí estamos haciendo caso a todo lo que nos dicen, incluso hasta nos dicen lo que hay que comprar, es cosa de ver la televisión y un joven reportero(a) que hace una encuesta de lo que está "in" o "out", cosa de que no vayamos a equivocarnos. Entonces aquel que no tiene plata se la consigue para cumplir con lo solicitado, aquel otro ocupa la tarjeta y se endeuda en la plata que no tiene, porque debemos decirle a nuestra madre que la queremos el día que nos fue fijado, no otro, porque tu opinión no vale. ¿Que va a decir el resto? ¿cómo no le vas a regalar nada a tu madre éste domingo? "pero si es el día de la madre" debes cumplir con el ritual, o ¡¿pretendes ser un mal hijo(a)? Se han preguntado ¿por qué uno tiene que saludar a su madre, sólo el día que le dicen? ¿Por qué hacemos caso? ¿Por qué dejamos que nos dominen? ¿que nos dirijan? ¿tan poca cosa somos, que ni siquiera podemos sacar la voz? ¡es una vergüenza!, ¡una ¡lástima que el ser humano sea tan poca cosa! y ¡nos jactamos del libre albedrío! ja, permitanme una sonrisa...como dicen las lloronas en los velorios, ¡no somos nada! y no importa condición económica, ni estrato social, ni profesión u oficio, impajaritablemente, todos, todos, cumplimos con el ritual.

Para terminar, no se vayan a olvidar que el domingo es el día de la madre, y ya viene, el del padre, luego el del niño, el día del carabinero, las fiestas patrias, navidad, año nuevo, ah! se me olvidaba el día de la patria (que desconsiderado de mi parte)...en fin, les pido disculpas, si me olvide de algún otro día.

¿Quieres Aprender A Publicar Tus Libros En Formato Digital Por Cuenta Propia?

Autor: Ciberautores.Com

Hasta ahora hemos hablado de lo transitado que está el camino convencional de publicar en una editorial. No lo hemos mencionado, pero estábamos refiriéndonos a ese concepto que tantas energías e ilusiones malgasta: la competencia. En un interesantísimo libro, La estrategia del océano azul, sus autores, W. Chan Kim y Renée Maugborgne, explican cómo crear en el mercado espacios no disputados en los que la competencia sea irrelevante.

A esos espacios a salvo de la competencia los llaman océanos azules, en contraposición con los océanos rojos que, en nuestro caso, sería el negocio editorial tal como lo conocemos. Los océanos azules se definen tanto por ser “espacios de mercado no aprovechados”, como “por la creación de demanda y oportunidades para un crecimiento altamente rentable. Aunque algunos de los océanos azules se crean lejos de los límites de las industrias existentes, la mayoría de ellos brotan de los océanos rojos cuando se amplían las fronteras de esas industrias [...] En los océanos azules, la competencia pierde su validez, porque las reglas del juego todavía no existen.”

La propuesta que te presento en estas páginas consiste, precisamente, en crear un océano azul al margen del espacio ya intransitable del mundo editorial y de la industria del libro. Sólo en ese nuevo espacio podrás desarrollar tu vocación de escribir y vivir de tus obras. Se trata de ver el oficio de escritor desde un nuevo enfoque. Para ello, debes tener tu mente abierta a un lenguaje y a unos conceptos que, tradicionalmente, siempre han provocado rechazo entre las gentes de letras y en los grupos de intelectuales. Pero para poder jugar, hay que cambiar las reglas del juego; de lo contrario, sólo te seguirán permitiendo ser espectador.

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Extraído del Ebook "Cómo Ganarse La Vida Escribiendo" Orientaciones para desarrollar la escritura creativa en internet de Jaime González Cordero.

Este artículo ha sido publicado originalmente en http://www.articulandia.com

Dirección original: http://www.articulandia.com/premium/article.php/04-05-2011Como-Ganarse-La-Vida-Escribiendo---Es-Posible-Vivir-De-Escribir.htm

Sobre el Autor

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Submundo


A pesar que se despidió con un beso, le sentí distante, quizás más distante que otras veces. Se que no le gusta lo que hago, ella preferiría que volviera a ser él de antes, sin importar más nada. Aunque le explico mi forma de ver las cosas ahora, no logro convencerla y siento su rechazo. A veces pienso que sólo es cuestión de tiempo, pero luego entiendo que nuevamente me estoy mintiendo, somos tan diferentes, si tan sólo pudiéremos acercarnos un poco, sin que por ello tengamos que perder algo ambos… ella va a su mundo concreto, yo en tanto me pierdo en mi submundo de sueños escribiendo lo que siento.

Rutina


La mujer semivestida afirma el celular entre su hombro y su mejilla, tratando de seguir vistiéndose al tiempo que profiere todo tipo de insultos en contra de su nana que aún no llega, ni contesta sus llamadas. La bebé llora en su cuna; el esposo esta en la ducha. Irritable le hace callar y le grita a él que se apure. La discusión entre ambos no se hace esperar. En eso irrumpe la nana agitada que llega a socorrer la situación. Toma de inmediato a la nenita para que deje de llorar y trata de calmarla, mientras su patrona le descarga todo tipo de improperios por su atraso. La mujer tira el celular sobre la cama y entra en el baño, para terminar de vestirse. La nana, muda al bebé y baja con ella en brazos a prepararle su papa. La discusión marital continúa en el baño. La mujer baja agitada las escaleras, se despide de la criada y sale raudamente al trabajo en su auto. Él aparece sonriente en la cocina terminando el nudo de su corbata, solicita un café, mientras toma a su hija. Se excusa por su esposa y ella asiente sin más.

Sale con su hija envuelta en un chal y se sube al auto. El taco, las noticias, la tía del jardín que lo recibe, el bolso; volver al taco, encontrar estacionamiento y correr al ascensor, saludar a todos, otro café y a retomar el trabajo atrasado.

A mediodía ella arrepentida le ha llamado, pero entre medio descarga el alegato de que nunca llama para saber de su hija, el trabajo acumulado, que por algo está pagando para que cuiden de su hija –son las excusas de él- tú no entiendes nada - ha dicho ella- y nuevamente terminan disgustados. Llamados de clientes, solicitudes, deberes, por fin el horario de colación. Salir del edificio, buscar un local de comida rápida para volver luego. Coger la bandeja, tragar, volver a correr al ascensor. Otro café. Una reunión extraordinaria. No me pase llamadas, la instrucción a su secretaria. Problemas, su jefe descontento, un caso urgente que resolver. Todos se han ido, es tarde. Sobre su escritorio, un recado de su secretaria. Su mujer no pudo ir a buscar a su hija, llamaron del jardín. Correr, el taco, llamar a la tía que lo espere. Excusas, no volverá a repetirse, perdón, tiene toda la razón. Envolverla bien en el chal y al auto. El taco, algo de música, el celular, su mujer llamando, conversación, discusión; “yo tenía turno”, “y yo estaba en una reunión”, ninguno quiere ceder, en tanto la bebé duerme con la cabecita doblada. La nana está impaciente, le recibe a la nena, la saca del chal, le baña, le deja tomada papa, se despide, ella también está enojada. Él aguanta, la necesita. Se sienta en el sofá a ver las noticias, se duerme. Ella llega, le despierta, calientan la cena, se van a la cama. La bebé dulcemente duerme. Prenden la tele, conversan en voz baja, está linda dicen mientras la ven. La comida se enfría, la dejan a un lado. Se piden disculpas, se besan se abrazan. Ponen la alarma, se juran amor, el sueño los vence.

Suena la alarma, y todo vuelve a comenzar, ojalá que la nana no se atrase hoy- piensa ella mientras entra al baño, él se despierta, la guagua llora, busca el chupete, la guagua se calma. Llega la nana temprano, por suerte la rutina avanzará de modo normal.

Desde mi ventana


Hoy amaneció lloviendo, desde la ventana de mi cocina, podía ver mi flor del inca (que hace poco había trasplantado) como reía con las gotas de lluvias que acariciaban sus hojas, la acompañaban la higuera, un damasco y tres ciruelos, que movían sus ramas, mientras un pequeño picaflor volaba entre sus hojas...la radio prendida, una bella música, y sólo pude pensar, ¡Qué más puedo pedir!!!

La decisión


¿Y tú que piensas?

No lo sé fue todo tan repentino.

Si pero nada lo justifica.

Sí, lo sé, pero hay otras cosas que entender, una cosa así no se hace de la noche a la mañana. La idea debió haberle rondado varios meses en su mente. No es que lo justifique, sólo estoy tratando de entenderlo.

De todas formas, no debió actuar así…

Es que nosotros sólo estamos viendo lo que sucedió, no sabemos que lo llevó a tomar tal decisión, una cosa así, tampoco es una determinación fácil de tomar, hay que tener agallas, no me puedo imaginar que lo impulsó a algo así…él no fue nunca una persona que tomara decisiones drásticas, más bien todo lo contrario, por eso no me cuadra…

Bueno, pero debes tener en cuenta que no se trata de un adolescente, es un hombre maduro de quien estamos hablando; ¿qué es lo que pretende con esto? ¿No pretenderá que lo apoyemos en una cosa así? ¡No contará con mi apoyo nunca!, si se equivocó, debería asumir su error, y además ¿Por qué no lo hizo antes?, ¿Por qué debió esperar hasta ahora? ¿Qué acaso no se da cuenta el daño que nos hace a todos?

Por lo mismo, él siempre cuido de nosotros, siempre estuvimos primero que todo en su vida, por eso es que no logro entender que hiciera lo que hizo, sin darle a nadie tiempo para entenderlo. Dejó caer la guillotina de los hechos, y nos dejó a todos a un lado ¿Por qué? ¿Qué fue lo que le hicimos?

Ese es el punto, no le hemos hecho nada, por eso que nada justifica su actuar, es un inconciente, no ha pensado en las consecuencias, yo creo que no está en sus cabales…

No lo creo, yo siento que debió costarle mucho decidirse a hacerlo, el punto no es ese, sino la forma…yo pensé que había buena comunicación entre él y yo, pero me doy cuenta con esto que estaba equivocado. Además ninguno de nosotros se ha puesto en su lugar, sólo lo estamos juzgando desde nuestra perspectiva, como afectados, heridos con la determinación, ofendidos quizás, pero en ningún caso siendo empático.

¿Empático? Lo único que faltaba, que ahora tuviésemos que ser empáticos nosotros, quienes nos tenemos que hacer responsables de su mal actuar, porque te recuerdo que ninguno de nosotros ha hecho algo en su perjuicio, todo lo contrario, él siempre ha contado con nosotros…

Bueno, como nosotros contábamos con él…

He ahí el punto, contábamos, tiempo pasado, por que ahora, ¿puedes decir lo mismo?

Y tú, que tanto lo juzgas, ¿qué hubieses hecho en su lugar?

No lo sé, pero creo que habían otras soluciones, siempre hay más de una solución, lo que sí sé, es que no hubiese tomado la que tomó él. A mi juicio, fue la más drástica, y sin duda no midió las consecuencias, porque esto está recién comenzando, ahora tenemos que ver lo que va a suceder más adelante…

Yo no me atrevo a ser tan determinante, quizás una parte de mí, hubiera hecho lo que él hizo, sé que tiene que haber una razón más que suficiente que ahora no somos capaces de entender, y si fuimos nosotros mismos quienes inconscientemente lo impulsamos a tomar esa decisión.

¿De qué están hablando? – preguntó la mujer

Nada, cosas sin importancia… contestó uno de ellos.

Entonces, dejen esa cara y volvamos con los demás.

Vayan ustedes, yo de ahí voy.

Está bien, pero no te demores, sino vuelvo a buscarte –contestó ella- con una sonrisa en los labios, mientras se llevaba al muchacho del brazo.

Se quedó sólo pensando en lo sucedido. Sin duda que la noticia los había afectado a todos, pero él quería entender porque su padre había actuado así. Que fue lo que gatilló para que hiciera lo que hizo, sin que nadie pudiera sospechar nada. Miró la nota que tenía en su mano y volvió a leerla en silencio, luego la arrugó, encendió un cigarro y con desgano se dirigió al salón.

Entre las ramas de una orquídea, quedaba presa la nota de su padre.

*****

Viejo amigo


¿Hace cuanto no conversábamos? le preguntó ella, y pensar que cuando era joven tú eras mi confidente, podía pasar horas contándote mis cosas, me gustaba la forma que me contemplabas, sobretodo cuando me expresabas que me veía bella. Se que la llegada de mis hijos nos distanciaron, no me gustaba que me vieras gorda, aunque tú nunca dijiste nada. Quien iba a decir que ahora vieja, a pesar de mi apariencia más gastada te iba a buscar de nuevo, ¿será porque tú nunca mentiste? y siempre me mostraste las cosas como eran en realidad y no como yo quería verlas, o porque yo estoy más resignada al enfrentarte, en fin, gracias por volver a mi, viejo amigo - sonrió y besó su espejo.

La Casona y el perro lanudo

  Déjate llevar me decía mi inconsciente como si fuera la dulce voz de mi madre, parsimoniosa, la escuchaba una y otra vez, mientras hacia e...