"No se´que hacer con mi vida"

Hace días atrás un amigo me dijo “No sé que hacer con mi vida”… me parece excelente le respondí… me quedó mirando con extrañeza no pudiendo entender que estuviera hablando en serio… claro que me parece excelente agregue, del momento que te estás cuestionando “algo está sucediendo, dentro de ti y eso es positivo”. Sin lugar a dudas que cuando uno se plantea seguir un camino u otro, está en una disyuntiva y esa duda o cuestionamiento, nos lleva a reflexionar, a pensar una y otra vez que rumbo tomar. Si te equivocaras, no te preocupes, quizás en ese momento no tenias otra alternativa y necesitabas pasar por el proceso de “errar”, recuerda que éste nos lleva en definitiva al aprendizaje. A veces es mejor, equivocarse antes de dar un gran paso, porque cuando finalmente lo damos tenemos la experiencia necesaria para obtener el éxito. De vez en cuando en la vida, me encuentro de pronto ante caminos estrechos que me llevan a sentir que en ese instante “no sé que hacer” y entonces lejos de alarmarme, en el fondo de mi ser, me alegro, porque entiendo que estoy en un nuevo escalón, dispuesto a lanzarme más alto en la vida. Y tú te has planteado últimamente “No saber qué hacer con tu vida”, si es así, me alegro por ti, estás en el camino correcto…

Virtual o no Virtual (Thi's the questions)

La definición de Virtual es "que tiene existencia aparente y no real. De hecho este sitio es virtual, todo lo que vemos en e´l es aparente y no real. Sin embargo, aunque yo soy real, y escribo en este sitio virtual, tengo lectores reales (al menos eso creo).

Desde mi apreciación virtualmente me comunico con el mundo a través de mis escritos, mis pensamientos ideas o reflexiones se hacen tangibles a través de las palabras, pero ellos nacen de un mundo totalmente virtual.

Entonces, me pregunto en voz alta, ¿Que es lo realmente real? ¿mis pensamientos, lo escrito, el ciberespacio? Sin duda que lo que nace virtual y se manifiesta en un mundo virtual, no debiera ser real, pero entonces cuando veo mis pensamientos tangibles, vuelvo a pensar que son reales, y entonces cierro los ojos y todo sea irreal. Mi vida, mis pensamientos, mi inconsciente, mi búsqueda interior, mis anhelos, mis sueños, se esfuma, aparece y se vuelve a perder en el anonimato.

Quien mas que yo, sabrá lo que un día pensé, soñé, creí, desde mi mundo real o virtual?

Empieza a reírte de tus miedos


Quienes vieron la película "The Monsters" recordaran que los monstruos debían asustar a los niños para que estos gritaran y los gritos se convertían en energía para el mundo de los Monsters. De la misma forma, nuestros miedos deben alimentarse para mantenerse vivos dentro de uno, pero lamentablemente somos nosotros los que “decidimos alimentarlos y mantenerlos con vida” “nadie más, absolutamente nadie más, que nosotros mismos”
Quien no se ha visto alguna vez, aplastado como persona en su trabajo, ya sea por el dueño de la empresa, un alto ejecutivo, un jefe o simplemente un cliente con cierta influencia. Entonces todo se revuelve en nuestro interior, y deseamos mandar todo a la punta del cerro (como las pataletas que nos daban cuando niño), pero inmediatamente se prende la “alarma” que nos recuerda que ya no somos niños, y que hemos perdido el derecho a las pataletas. Pero yo les digo que están equivocados porque en el fondo no hemos perdido el derecho, sólo hemos dejado que nuestros miedos lo aplaquen. Seguimos con ese derecho intacto, sin lugar a dudas que ya no estamos en edad de tener la misma pataleta, pero eso no quita, que defendamos el derecho a ser respetado. Y como no nos atrevemos (amordazados por nuestros propios medios) nos ofuscamos en silencio, maldecimos a los demás, nos sentimos victimas del sistema, cuando somos nosotros mismos los que lo permitimos. En la medida, que alimentemos nuestros miedos, pensando y reforzando el fracaso, o que es mejor soportar aquello que lanzarse a lo desconocido, nuestros miedos seguirán consumiéndonos y manejando nuestras vidas.
Volvamos entonces a la película “The Monsters” y recuerden cuando la niñita llamaba al monstruo azul Sullivan “gatito”, el monstruo no había cambiado, era los ojos de la niña los que lo hacían diferente, o si prefieren, el modo en que ella lo miraba. A eso es donde quiero llegar, conviertan sus miedos (monstruos) en “gatitos” y LIBERENSE. No necesitas para ello insultar a tu jefe, o abandonar tu trabajo (al menos no de inmediato), mira, observa a tu alrededor, obsérvate, descubre tu potencial y comienza un proceso de sanación, deja que el miedo conviva contigo, pero que solo sea un “pequeño gatito”. Sólo debes cambiar tu mirada. Cierra los ojos, y dime ¿Cuántos Sullivan viven en tu mente?

Te invito

A cerrar los ojos antes de dormir, y a escuchar por ejemplo a Kenny G, y dejar que tus sentidos vuelen como un pájaro que se aleja del nido. En este vuelo, te invito a despedirte de uno de tus cinco sentidos, como si fuera condición para continuar el vuelo de tu alma ¿Cuál elegirías? Si eligieras el oír, ya no podrías seguir escuchando la canción de Kenny G que ahora escuchas, si fuera el olfato te perderías de sentir el aroma de las flores, de una taza de café, el olor a bebé, el perfume del cuerpo de tu pareja, etc., si eligieras el tacto, perderías la sensación de las caricias seductoras, de distinguir la suavidad de las sábanas, la textura de tu ropa, una toalla, el contacto de piel con piel, si fuera el gusto, te perderías los sabores de las comidas, la delicia de retener en tu paladar una frutilla, o un trozo de carne, o saborear un buen vino, y si fuera la vista, dejarías de ver lo maravilloso que se ve la ciudad de noche, las estrellas, la luna, los amaneceres, en fin mil cosas más.
Ahora te invito a volver del vuelo, y quedarte sentado en un sillón o acostado en tu cama, mirando la televisión y entonces ves un comercial de lotería o loto, o un programa que reparte miles de millones, ¿por cuanto estarías dispuesto a perder uno de tus sentidos? Si tu respuesta es por nada del mundo, entonces, cierra los ojos y duérmete, sabiendo que eres tremendamente millonario y agradece por cada uno de tus sentidos, después de todo, son tu gran tesoro.

Paciencia



La paciencia es la actitud que lleva al ser humano a poder soportar contratiempos y dificultades para conseguir algún bien. De acuerdo con la tradición filosófica, "es la constancia valerosa que se opone al mal, y a pesar de lo que sufra el hombre no se deja dominar por él". Qué bonita palabra paciencia, desde su fonética hasta su significado me agradan, tiene música, tiene magia, tiene alma. Y sin lugar a dudas, ha sido mi gran compañera estos últimos años, donde he aprendido a valorarla, y a tratar de cultivarla, y digo tratar de cultivarla, porque sin duda, perezco en el intento. Me falta sabiduría para llegar a ella, pero sin embargo, le observo, le admiro y desde la distancia como un niño, me asomo a otearla sin que ella se de cuenta, y veo su cabellera cana, que rueda por sobre sus hombros desnudos, mientras su túnica de luz la envuelve en algo mágico que se confunde en las entrañas de mi conciencia. Es que apenas logro percibirla, su diminuta figura se desdibuja en el mundanal ruido y camino tras ella a tropezones, mientras la gente, la empuja, la ignora, y a veces le insulta. La velocidad del tiempo, la ha corroído y cada vez, somos menos quienes sabemos de ella, como si fuera un ave en extinción, todo por la torpeza de correr, de ganar, de llegar primero, como si en ello se nos fuera la vida.
Aun a fuerza de ser ignorada por la mayoría de nosotros, ella se pasea siempre atenta a quien la pueda necesitar y apoya su mano en el hombro de aquel caído, o de la pena de una mujer que llora por la enfermedad incurable de su niño. Donde más se le ha visto, ha sido en pasillos de hospitales, conversando con enfermos, pacientes, o visitas. A veces camina de la mano, de un hombre que solo se apoya en su bastón, y le conversa en su lento andar. Otras acaricia los cabellos de los niños, que se aburren y lamentan por la larga espera… sea donde fuere, su voz apaciguadora llega a los que logran escucharla, y es sin duda una gran amiga, esa que te da fuerza en los momentos de flaqueza o que simplemente está ahí cuando más la necesitas.
Por eso, si de pronto la divisas cuando te mueves entre la muchedumbre, detente un instante a observarla y de seguro te devolverá una mirada, que te envolverá en un halito de paz, como nunca has soñado. Abrázala entonces como si temieras que si la sueltas se ira y no volverá. Cada día que pasa, son menos los que logramos verla y supongo que muy pocos habrán logrado hablarle, yo en tanto de vez en cuando le busco con necesidad materna y quisiera cobijarme entre sus pechos y quedarme definitivamente dormido entre sus brazos.

Tener la razón no siempre vale la pena


Últimamente he tenido que vivir en mi alrededor, muchas discusiones y peleas simplemente por buscar tener la razón, es así como una madre dejo a su hija partir de la casa (y después llorar a mares) una pareja terminar sin vuelta atrás (cuando lo único que querían era estar juntos) yo mismo por mi carácter he perdido la calma en mi trabajo y me he enfrascado en discusiones absurdas, tratando de quedarme con la razón.

Escuchando a Kenny G "Remember" cuando la consciencia te acompaña a estas horas de la madrugada, me cuestiono si de pronto se gana o se pierde con obtenerla. Creo que cometemos un error al enfrascarnos en nuestras posturas, como si demostrar intransigencia fuera algo digno de imitar, cuando solo demuestra nuestras debilidades. Si, aquel que se deja llevar por el orgullo, la insensatez, la intolerancia y la altivez, y no es capaz de ver lo que se pierde en el fondo, es débil. O acaso, no es mejor que un hijo este a tu lado, aun cuando ello te signifique pedir perdón o aceptar que pudiste estar equivocado en tu apreciación, o hacer vista gorda de esto o de aquello. No estoy diciendo que uno tenga por ello que aceptar todo en la vida, solo digo, que de pronto mas vale ponderar la dimensión de una discusión. Después de todo la razón es otra de las cosas que no nos llevaremos con nosotros, cuando abandonemos este mundo.

Creo, que hoy después del paso de las días (ya van 5) en que aquella madre no sabe de su hija, debe dudar si valió la pena el triunfo racional. Por eso, te pregunto a ti que eres de los o las que les gusta ganar, si bien no vale la pena, de pronto callar, asentir, o hacer oídos sordos, simplemente para "evitar..."

¿Qué haces tú para ser feliz?


Quizás la pregunta, te cause cierto escozor, ya que podrías decir, ¿por qué tengo que hacer algo para ser feliz?, si eso simplemente depende del destino - podrías contestar. Sí, es cierto, muchos piensan que la felicidad es algo que sólo a algunos les llega, como si fuera cosa del azar. Si te toca te toca... lo que es yo, pienso que la felicidad es mucho más que eso. A pesar de llevar muchos años buscando personas verdaderamente felices, lo cierto es que aún no he encontrado una que me convenza de verdad. Sí bien, muchas me han contestado que “son felices”, ya sea por su trabajo, por sus hijos, por el lugar donde viven, por lo que hacen, por lo que tienen, por lo que estudian, lo cierto es que no he encontrado en ellos esa plenitud que brota por los poros. Sin perjuicio de ello, he hallado personas que no saben quejarse frente a los embates que les da la vida, y yo les diría que son mucho más felices que nosotros, aún sin desearlo. ¿Qué los hace diferentes? yo diría que es su mirada, esa forma simple de ver la vida. Donde los demás vemos pobreza, miseria, ellos ven lucha, dignidad, fuerza, donde otros ven bienestar, ellos ven pobreza, herrumbre, indiferencia, donde vemos problemas, dificultad, ellos ven oportunidad, desafío, cuando están en un taco, no alegan, aprovechan el tiempo para dejarse llevar, cierran los ojos, se transportan en el tiempo o escuchan música, sueñan, revisan proyectos o ilusiones…no usan reloj, porque el tiempo no los controla, se contentan con lo que tiene y no viven deseando aquellos que les falta, conocen el verdadero significado de “compartir o dar” y muchas otras cosas más.
Por eso, abre bien tus ojos, observa a tu alrededor, quizás descubrirás a uno de estos especímenes más cerca de ti de lo que puedas imaginar. Aprende de ellos, escucha sus puntos de vista por simple que te puedan parecer y analízalos en la tranquilidad de la noche (con tu almohada) quizás se te puedan develar sus pequeños secretos. Sí, es eso, pequeños secretos que ellos manejan para ser felices, como palillos de tejedora artesanal, o trucos de alfarero con la greda entre sus manos. Son personas que frente a una aurora, “no sólo agradecen por un nuevo día” sino que también toman conciencia de que “es un día menos para el destino final” y entonces sus pasos tienen la pausa cansina de la prudencia, y cogen con alegría las vicisitudes de la vida...
Y tú ¿Qué haces para ser feliz?

La Casona y el perro lanudo

  Déjate llevar me decía mi inconsciente como si fuera la dulce voz de mi madre, parsimoniosa, la escuchaba una y otra vez, mientras hacia e...