Vangelis -conquest of the paradise - the universe

Mirar las estrellas


¿Hace cuanto que no miras las estrellas?, te das cuenta que todas las noches están ahí, sin pedir nada a cambio, ellas simplemente están y se dejan admirar por quien quiera verlas, "sin cobrar"(algo inusual por estos días), una enamorada que sueña con su amado, un hombre a punto de suicidarse y que busca una respuesta, un científico que pretende descubrir el más allá, una madre que súplica, que más da, lo importante es que ellas están, siempre están… sin importar credo o religión, sexo o condición, ellas siempre están, para que las admire, las contemples. Te pregunto nuevamente ¿Hace cuanto que no miras las estrellas? Y quizás cuantas cosas más has dejado de mirar…no pierdas más tiempo y recuerda que ellas siempre están, al pasar de los días, los años, los siglos…y seguirán ahí, aún cuando tú ya no las puedas contemplar.

ENYA - a day without rain

¿Seguridad?


Es algo que no necesito, ni me hace falta, es algo que no busco ni ansío hallar, me encanta la inseguridad porque ella me mantiene alerta, me pide crear, me deja abierta la puerta de la sorpresa, de lo inesperado y eso me significa estar consciente de cada instante, de cada decisión, de hablar o callar, de actuar o esperar, todo lo contrario a la infame seguridad que la mayoría busca, y que carcome, mina, pudre, desgasta, vulnera y apresa.

Sé que lo que escribo, a muchos no les puede parecer, pero les invito a mirar la naturaleza ¿dónde está la seguridad? en las nubes, en el sol, la luna, las estrellas, los árboles, los animales, los insectos, las aves, la tierra, las piedras, el mar, díganme ¿dónde? porque yo no la veo por ninguna parte, en ella todo es incierto, simplemente es.

No por nada dicen que la naturaleza "es sabia". El día que dejemos de perseguir la seguridad, será el día que nos daremos cuenta que perdimos tanto tiempo en busca lo que no existe, porque aún cuando sabemos que algún día moriremos, no tenemos la seguridad de saber cuando, y cómo. Por eso, no es mejor ser un poco más natural, y dejarnos ser...al diablo con la seguridad.

El Momento

Hoy, es sólo hoy lo que importa, éste instante en que estoy aquí consciente de estar vivo, de sentir los latidos de mi corazón, y puedo mirar el cielo aunque nublado y encontrar la dicha de la vida, sí, porque aún un día nublado es un momento para ser feliz, para agradecer que corre sangre por mis venas, que mis pensamientos y sentimientos se abrazan y se funden en el fondo de lo inconsciente para gritarme a viva voz, ¡SE FELIZ AHORA! eso es lo único importante. Rescata lo bello del ayer pero no lo guardes como una biblia, sino como un libro amigo que de repente hojearás, solo para que no te olvides de lo que fuiste, lo que tuviste, lo que perdiste, lo equivocado que pudiste haber estado, y nada más...y sonríe, sonríe, no te canses de sonreír, porque viniste para ser feliz y compartir la dicha con la humanidad.

Un beso, un abrazo, para tí, que me lees, y no lo olvides, primero sonríe, después habrá tiempo para los demás...escuchen la música de Kenny G.

Kenny G - The Moment

La casa abducida


La tierra bramaba como una bestia, se retorcía enferma y a cada convulsión la casa de Jesús Córdova Montoya sufría, y se resistía a sucumbir. ¡Va a pasar, va a pasar!-se decía- ¡Diosito que pare, que pare mi casita no va a aguantar! (pese a estar acostumbrado a los temblores fuertes; aquel parecía un infierno de nunca acabar) el piso se ondulaba como una cuncuna, las paredes todas de madera sonaban como si se resquebrajaran completamente, los vidrios se quejaban como niños asustados, caían cosas en la oscuridad provocando un ambiente de inseguridad y pánico como una carcajada azulada que estremecía hasta al más guapo, por más que trataba de incorporarse de la cama le era imposible, todo se sacudía…la casa entera se ladeaba, corcoveaba como huella indómita parecía sucumbir pese a los intentos de aferrarse con garras al cerro, finalmente la fuerza del sismo pudo más y la pequeña casa, perdió la estabilidad y comenzó a deslizarse por las calles cerro abajo. El resto de las viviendas pasaban una a una frente a la ventana de su dormitorio, en su loca carrera la casa se golpeaba, las ramas de los árboles raspaban su fachada herida; mujeres desaforadas, niños y hombres gritaban ¡Cuidado con la casa de Jesús!; mientras ésta daba tumbos, giraba, golpeaba vehículos, muros, postes, y a cada impacto se desarmaba, la muralla del lado izquierdo estaba totalmente desgarrada, el techo roto dejaba ver el cielo, el piso se desarticulaba ante cada impacto, semi desbaratada se precipitó al barranco donde como una piedra lanzada al vacío pareció volar cual caja de fósforo. En un acto instintivo, Jesús se subió a la cama, el sonido de las tablas que salían descuajadas le bañaba de un sudor con hedor a un miedo amarillento, las ventanas se golpeaban con la fuerza del viento y sus vidrios se rompían haciendo que el sonido retumbara en su cabeza, que permanecía escondido bajo las sábanas como si eso le pudiera salvar de tal fatídico destino. De pronto todo fue silencio, un silencio tenebroso como la boca de un lobo hambriento; ¡He muerto! pensó – no quería abrir los ojos. A pesar que permanecía aún sobre la cama, se imaginaba con el cuerpo destrozado a causa de la caída. En eso, cientos de bocinas le volvieron a la realidad. Abrió los ojos, y todo parecía en orden, su casa esta incólume. Todo fue un sueño suspiró aliviado y se dejó caer sobre la almohada. Empezaba a clarear, pero los cientos de bocinas persistían. ¿Qué es lo que está pasando? se dijo, ¿A que se debe tanta bulla? Abrió la puerta de calle y lo que vieron sus ojos le dejaron petrificado. No podía dar crédito a tamaña realidad, de seguro aún estoy soñando pensó y cerró la puerta con los ojos apretados, esperó unos segundos y luego volvió a abrir. Sí, definitivamente su casa yacía justo en el centro de la autopista de la ciudad. Era tal el atochamiento pese a estar recién amaneciendo que por más que trataba de ver hasta donde llegaba su vista se perdía mientras los cientos de autos pujaban por continuar viaje. ¿Pero cómo llegó mi casa aquí? - se preguntaba - ante la mirada absorta de los conductores que le veían parado en el umbral de la puerta aún en pijamas. Veía como le hacían gestos y le gritaban cosas, otros le hacían señas que se retirara del lugar, ¿cómo si fuera tan fácil? ¡Imbéciles! ¡No se dan cuenta que tanto ustedes como yo estamos tan perplejos con la situación. Entró a la casa, llamó a la policía para dar cuenta de lo sucedido, pero no le dieron crédito, llamó a los bomberos y corrió la misma suerte. No se atrevía a salir de la casa, puesto que varios conductores se habían bajado de sus automóviles y comenzaban a golpear la puerta. No tenía salida por lo que se vistió y salió a enfrentarlos. Justo en ese momento un policía motorizado se estaba haciendo cargo de la situación. Tras una hora de prestar declaración, y de haberse referido una y otra vez al sueño, nadie encontró explicación para lo ocurrido. Debido a lo caótico y curioso del tema, la noticia comenzó a salir en los diferentes canales locales y no faltó quien subió un video en la web, con lo que la noticia comenzó a tomar interés en todo el mundo. Entre los curiosos que siempre buscan captar pantalla, no faltó aquel que juró haber visto como la casa había sido inducida por un ovni, y que al parecer por una falla en él aparato volador le dejaron en medio de la carretera. Tres horas más tarde, y como el atochamiento impedía hacer las maniobras para sacar la casa, un camionero desesperado empezó a tratar de empujarla ante la ira de todos que le obligaron a desestimar la acción. Al final de la tarde, pancartas de pro-ovnivistas rodeaban la casa, mientras un camión de mudanza se había aparcado por la parte posterior de la casa (en sentido contrario) y personal de gobierno realizaba un inventario detallado de las cosas que subían al camión (recuerden que la posibilidad del ovni, era la que más resultaba lógica; dado que ésta no presentaba ninguna seña de haber sido arrastrada o levantada con amarras o algo parecido), por lo que había que incautar todo para su análisis. La amante de Jesús, aprovechando la contingencia prestaba declaraciones para un programa farandulero y le daba a Jesús connotación de “extraterrestre” en las artes amatorias. Jesús que llevaba más de seis meses sin un trabajo estable, veía en todo esto una manito del de arriba para que pudiera ganar unos cuantos verdes que le aseguraran al menos un par de años para estar tranquilo.

Lo más increíble se registró al final de la tarde, cuando la grúa que fue contratada para tal efecto no podía levantarla a pesar de tratarse sólo de una casa de madera (además de hallarse totalmente desocupada). Este hecho aumentó la curiosidad de todo el país y de los servicios de seguridad que vieron en éste nuevo hecho la presencia cierta de los extraterrestre. El lugar fue acordonado, el tránsito desviado. Jesús y su amante fueron llevados a un hotel de la ciudad con el lujo propio de un artista. Las instalaciones los dejaron maravillados, tanto así, que salieron como pasas, de tanto ocupar el jacuzzi, casi no tuvieron fuerzas para estrenar la cama matrimonial, de finas sábanas color marrón.

Al amanecer, Jesús aún medio adormilado –dijo con voz trémula - Oye mi vida, estuvo bueno eso que me hubiesen querido llevar los ovnis. ¿Qué Ovnis? ¡Levántate borracho, que ya es mediodía!

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La Casona y el perro lanudo

  Déjate llevar me decía mi inconsciente como si fuera la dulce voz de mi madre, parsimoniosa, la escuchaba una y otra vez, mientras hacia e...